Contra las patrias, el Viejo Maestro




La nacionalidad del obrero no es ni francesa, ni inglesa, ni alemana, es el trabajo, la esclavitud libre, el automercadeo. Su gobierno no es ni francés, ni inglés, ni alemán, es el capital. Su aire nativo no es ni francés, ni alemán, ni inglés, es el aire de la fábrica. La tierra que le pertenece no es ni francesa, ni inglesa, ni alemana, está a unos cuantos pies bajo el suelo.
Karl Marx: Crítica de «El sistema nacional de economía política» de Friedrich List

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sábado, junio 09, 2012

De cómo vender el rescate como blando, lo duro vendrá después

La videoconferencia del pasado martes fue definitiva. Japón y, sobre todo, Estados Unidos, pusieron las pilas a Alemania para actuar de inmediato sobre la crisis de deuda europea que amenazaba con convertirse en planetaria. El euro no podía caer y había que ayudar a España. El problema era cómo. Alemania seguía en sus trece de no inyectar fondos a la banca, que si había rescate tendría que ser al conjunto de las cuentas públicas.


Al final, los germanos levantaron el pie y accedieron a buscar una fórmula para que dé la sensación de que la intervención va a ser algo limitada, en torno a los 100.000 millones, y dejando claro que se trata exclusivamente de un rescate bancario. Ni mucho ni poco. Lo suficiente para calmar a los mercados que, a la vista está, así lo han entendido. La prima de riesgo de España se relaja considerablemente, hasta los 480 puntos, y el diferencial del bono español a diez años todavía sigue alto, en un interés del 6,3%, pero con menos de cinco puntos respecto del alemán.


El rescate, por tanto, se nos va a vender a los españoles como un mal menor que no va a tener consecuencias excesivas, que esos ‘hombres de negro’ de la temida ‘troika’ (FMI, BCE y CE) no van a aparecer por aquí para poner orden en las cuentas y obligar al Gobierno a recortar algunas de las partidas que todavía no se han tocado, y que, la inyección servirá para sanear definitivamente el sistema financiero, cuyas entidades serán, a la postre, las grandes perjudicadas, con la obligación de no repartir dividendos y ajustar más los emolumentos de sus directivos. Veremos.


El rescate ‘blando’ de España que algunos medios, como el Financial Times, se atrevían a calificar de inmediato, parece que no lo va a ser tanto. No al menos en esta semana, una vez comprobado que el anuncio de la intervención ha servido para que los inversores relajen la presión sobre el mercado de deuda. A partir de la semana que viene, será otra cosa.



El lunes 11 de junio el FMI publica su informe sobre la situación económica de España. El domingo 17 el resultado de las elecciones en Grecia también puede añadir un punto más de incertidumbre en función de quienes sean los partidos ganadores, y, a partir del 18 de junio, el examen más duro con lo que las consultores Oliver Wyman y Roland Berger digan sobre el estado real de las entidades financieras. Una cifra muy por encima de los 100.000 millones pactados de antemano podría hacer saltar todo por los aires, y entonces, ya sí, el rescate ya no sería ni limitado ni blando, sería una intervención en toda regla con los ‘hombres de negro’ haciendo y deshaciendo. Más bien lo segundo.


(Artículo publicado en el portal Inmodiario: http://www.inmodiario.com/169/14582/como-vender-rescate-como-blando-duro-vendra-despues.html)

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