Contra las patrias, el Viejo Maestro




La nacionalidad del obrero no es ni francesa, ni inglesa, ni alemana, es el trabajo, la esclavitud libre, el automercadeo. Su gobierno no es ni francés, ni inglés, ni alemán, es el capital. Su aire nativo no es ni francés, ni alemán, ni inglés, es el aire de la fábrica. La tierra que le pertenece no es ni francesa, ni inglesa, ni alemana, está a unos cuantos pies bajo el suelo.
Karl Marx: Crítica de «El sistema nacional de economía política» de Friedrich List

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martes, agosto 21, 2012

La masacre de Marikana, Sudáfrica.

Alberto Arias


Foro Luxemburguista Internacional
Colectivo Signos del Topo


El jueves 16 de agosto de 2012 ha ocurrido en Sudáfrica una terrible matanza de trabajadores en el asentamiento Wonderkop, en las proximidades de la mina de platino de Marikana (a unos 80 km al noroeste de Johannesburg): treinta y cuatro mineros, de unos 3.000 del sector Perforación, en huelga contra la empresa británica Lonmin –una de las compañías líderes en producción de platino para la industria mundial– han caído ametrallados salvajemente por la policía del Estado sudafricano. La masacre dejó también algunos “desaparecidos” y un centenar de heridos, varios de gravedad. Hubo también 259 detenidos.

Esta masacre se suma a las diez muertes en días previos, ocurridas en el marco de un conflicto por aumento salarial y mejoras (que incluye un enfrentamiento entre el sindicato pro-oficialista y el opositor que impulsa la lucha), con una huelga de varios días con acampe en las cercanías de la mina y en medio de un debate y lucha por la nacionalización/estatización de la minería, más el recurso a la represión por parte de la policía del Estado, en este caso enviada por el gobierno del “progresista” Jacob Zuma (del Congreso Nacional Africano) a pedido de la empresa Lonmin y de los miembros de la alianza gobernante. (1)

EL CNA (ANC, en inglés), el mismo de Mandela, se autodefine como un “movimiento de liberación nacional” constituido por una alianza tripartita (2) con el SACP (South African Communist Party) [Partido Comunista de Sudáfrica] y el COSATU (Congress of South Africans Trade Unions) [Congreso de Sindicatos Sudafricanos]. “La Alianza se basa en el compromiso común de los objetivos de la Revolución Democrática Nacional, y de la necesidad de unir a la mayor parte posible de los sudafricanos detrás de estos objetivos”, reza su sitio oficial en la web (3). Gobernante desde 1994, el CNA ha atravesado por numerosas crisis en torno a la corrupción de sus dirigentes y estructuras burocráticas.

La lucha minera alcanzó un punto caliente el viernes 10 de agosto cuando se toman medidas de acción directa para el éxito de la huelga, que dos días después derivan en los enfrentamientos mencionados, donde ocurren las muertes de seis mineros, dos empleados de seguridad de Lonmin y dos policías.

Entonces, un comunicado de prensa de Lonmin (4) dice el 12 de agosto: “La empresa solicitó de inmediato el apoyo de los Servicios de Policía de Sudáfrica (SAPS) para tratar de contener la violencia en apoyo de sus propios procedimientos de seguridad”. Y termina diciendo: “Haremos todo lo que esté a nuestro alcance para ayudar a restaurar la paz y el orden”. Paz y orden que según la empresa fueron quebrados por las acciones “ilegales” de los huelguistas que el viernes 10 de agosto pararon, marcharon, manifestaron, acamparon, armaron piquetes y, el domingo 12, intentaron tomar un sector de la mina, habiendo frenado antes a los “carneros” (rompehuelgas) que querían presentarse a trabajar.

Pero no solo la empresa pidió que la policía actúe e imponga orden.

El 14 de agosto el portavoz del mencionado Partido Comunista escribe en su sitio oficial: “... el SACP [Partido Comunista de Sudáfrica] pide a la policía actuar con rapidez y castigar a los alborotadores que han sustituido la razón y el diálogo por las balas”, en referencia a los enfrentamientos entre los huelguistas y los rompehuelgas del sindicato oficialista. (5)

El 15 de agosto, un día antes de la matanza, el CNA, dice: “El ANC elogia al Servicio de Policía de Sudáfrica (SAPS) y al South African National Defence Force (Fuerza de Defensa Nacional) por su rápida intervención y el despliegue de cerca de tres mil (3.000) agentes de la policía fuertemente armados... La presencia policial ha suprimido las tensiones, y estamos encantados de que la calma se haya restablecido. Hacemos un llamado a la policía para asegurar que los responsables de los asesinatos sean detenidos”. (6)

Finalmente, el mismo día de la masacre la burocracia sindical del oficialista COSATU acusa, con burdas mentiras, a los huelguistas de ser... ¡los responsables de la masacre que los tiene como víctimas! (7)


• Una masacre filmada


La masacre del jueves 16 de agosto de 2012 en Marikana ha sido filmada desde pocos metros de distancia, casi “desde adentro”, cuando es ejecutada por la policía en el momento mismo en que se procede (por orden superior) a intentar desarmarlos de sus palos, machetes y lanzas, y desalojar a los huelguistas, dispersándolos con balas, gases y vehículos antimotines de gran porte y bien pertrechados. (Véanse varios videos en Youtube: “Marikana”) (8)

Lo que muestran las imágenes es que un numeroso grupo de obreros reacciona ante los gases, los camiones y las balas que le son arrojados desde varios flancos (en los videos se escucha y se ve claramente cómo hay numerosos disparos de la policía previos al ametrallamiento final), corren y avanzan hacia donde se encuentran apostados decenas de policías uniformados, cuyo comandante tras aguardar unos diez segundos de ametrallamiento (del que participan casi todos los uniformados con armas automáticas, pistolas y rifles), es decir: tras centenares de disparos, a viva voz y con su mano alzada da la orden de ‘alto el fuego’ (casi como si se tratara de un pelotón plantado ante un paredón de fusilamiento). Tras la humareda y polvareda que se empieza a disipar se ven los cuerpos sin vida y la agonía de decenas de trabajadores de las minas de platino.

A pesar de las evidencias fotográficas y audiovisuales, la policía y el gobierno salieron inmediatamente a negar su responsabilidad, aduciendo “actuar en defensa propia”, cuando todo muestra que la acción comenzó con el intento de desalojo por parte de la policía. La prensa sudafricana habla de “una formación de oficiales que trataba de dispersarlos” y que “el tiroteo ocurrió después de que la policía no pudo conseguir que los mineros en huelga entregaran machetes, palos y otras armas” (The Star, 17 ago 2012). (9)

Tras la masacre, la consabida cantinela quedó registrada en periódicos y declaraciones públicas: que “hay que ver qué pasó”, que “fue en defensa propia”, que “compartimos el dolor”, que “no es momento de echar culpas sino de calma y recogimiento”, que “se investigará a fondo”, que “la empresa asistirá a las viudas y los huérfanos”... ¡Las frases hipócritas y cómplices que venimos escuchando en todos los crímenes y masacres de lesa humanidad y de trabajadores a mano de los explotadores, en todas partes y desde hace ya centenares de años! (10)

Pero la empresa capitalista no puede respetar ni esperar los tiempos del luto y el dolor obreros. Mientras terminamos de escribir esta nota, llegan las noticias de que Lonmin, tras la inconmensurable masacre, desafía descaradamente a los mineros “intimándolos” a volver al trabajo este lunes 20, dándoles un ultimatum claramente amenazante: “Los empleados por lo tanto, podrían ser despedidos si hacen caso omiso del ultimátum final”. “Volver al trabajo sería un insulto a los 34 compañeros asesinados por la policía”, ha sido el primer comentario de los huelguistas. (11)


• Ante la “lección” represiva, continúa la lucha a vida o muerte

Una masacre como esta busca “aleccionar” a la clase obrera africana y mundial en un momento muy especial de la “banca / rota” que sacude regiones y continentes. No hay “errores”, no hay “excesos”, no hay “legítima defensa” posibles para lavarles la cara a las grandes corporaciones mineras y a sus mandados: el gobierno “progresista” sudafricano y sus fuerzas de represión.

Los señores del platino (inevitablemente unidos a los intereses de las finanzas mundiales, además de los de la industria) están dispuestos a todo antes que abandonar los “lógicos derechos” (léase ‘beneficios’) de los propietarios del saqueo y la explotación de recursos naturales que deberían pertenecer a todos los habitantes del mundo, llámense platino, oro, coltan, petróleo, carbón, pesca, cultivos, maderas, aguas, tierras, o como se llamen.

Sin embargo, la lucha por las condiciones de vida y trabajo y por el salario en las minas sudafricanas, así como por la nacionalización/estatización de la minería, continúan y son cuestiones “de vida o muerte”, que derivarán sin duda en acontecimientos y crisis aún más decisivos (entre ellos la crisis al interior de la alianza gobernante y con sus cómplices externos).

Como afirmó un minero (según Associated Press): “Nos pueden golpear, matar, patearnos y pisotearnos..., pero no vamos a volver a trabajar, si quieren emplear a otras personas ellas tampoco podrán trabajar. Nos quedaremos aquí y las mataremos”. Y otra trabajadora de las tiendas de la empresa ha dicho: "La administración [de Lonmin] envió a la policía para matar a nuestros maridos, hermanos e hijos, pero vamos a luchar como ellos por nuestros derechos".

Resuenan aquí las palabras de Rosa Luxemburg hablando de la gigantesca lucha de los mineros ingleses de 1893: “Gracias a la libertad de reunión, los mineros organizaron miles de reuniones al aire libre y los más elocuentes los animaron con discursos enardecidos para seguir resistiendo y para la lucha; apasionadas, las masas manifestaban su acuerdo. Especialmente las mujeres de los mineros se destacaban por su firmeza y proclamaban a los gritos que antes de permitirles a sus maridos e hijos regresar al trabajo y aceptar la miseria que les ofrecían, matarían a sus chicos... En cada una de las reuniones se decidió: continuar la huelga” (“La huelga de los mineros ingleses”, nov-dic 1893). (12)


• La violencia “fascista” del capital “democrático”


Evidentemente, el terrorismo de Estado puede tomar variadas formas a la hora de defender los intereses del capital. Pero así como sería un crimen aceptar la versión (que pretenden imponer) de que se trata de “un exceso de la policía”, sería un grosero error creer que estamos ante “un resabio del apartheid”, como repiten muchos. El enfrentamiento clave y de fondo es entre el capital que usa a sus sicarios legales e ilegales para la defensa de sus intereses, y los trabajadores que dan la vida, primero, cuando son explotados en las minas y, luego, para la defensa del sostén elemental para sus familias.

En la actitud decidida y desafiante de los mineros ante el armamento de los uniformados debemos reconocer el valor (con la idiosincracia de cada pueblo y sus tradiciones) de la clase obrera y de los explotados lanzados a la lucha: ahí resuena y late el valor de los jóvenes palestinos y sus piedras de liberación en la Intifada; ahí late el espíritu de los piqueteros argentinos frente a las policías privatizadoras y fondomonetaristas; ahí late el espíritu de la clase obrera, el famoso espectro que recorre los sueños terroríficos del buen burgués.

Este hecho espantoso no sólo muestra la brutalidad inaudita del sistema capitalista sino algo más: que policías negros que vivieron el horror del apartheid masacren así a sus hermanos hace patente que la dictadura del capital no tiene color.

Podemos ver aquí, en versión sudafricana siglo veintiuno y vestido de “democrático y popular”, al bárbaro procapitalista hecho de la misma fibra que los aviadores del Enola Gay y los marines de Abu Grahib y los carceleros de Guantánamo y los esbirros de las SS y los matones del gobierno israelí con sus lluvias de bombas sobre los niños de Gaza, entre tantas otras “máquinas de matar”. Podemos reconocer a los protagonistas de la matanza de Iquique en 1907 en Chile, de los fusilamientos de la Patagonia rebelde en 1921, del genocidio de los pilagá en 1947 en el norte argentino, de la masacre de El Mozote en 1981 en El Salvador, de la masacre de Pando en 2008 en Bolivia..., sólo por nombrar algunas de las atrocidades cometidas por uniformados del Estado contra los trabajadores.

Aquí se pone una vez más en el tapete el hecho crucial de que los “demócratas” y “socialdemócratas” y “comunistas (estalinistas)” (Congreso Nacional Africano), incluso bajo el paraguas “multirracial”, “multiétnico” o “multicultural”, pueden llegar a ser más efectivos para el orden capitalista, bajo determinadas circunstancias, que los históricos reaccionarios y fascistas de piel “blanca”.

Al capital le importa poco, en última instancia, el color de la piel y el “color” de las ideologías: mientras se actúe a su servicio, los colores, las formas y los métodos importan en forma relativa al éxito de su cometido: fines que justifican medios.

Además, estas horribles imágenes que recorren hoy el mundo deben servir de aprendizaje para aquellos que sueñan con utopías pacifistas de cuentos de hadas, que al final de cuentas son reaccionarias. El proletariado debe armarse con su movilización de masas, con su organización independiente y unitaria, con su claridad política y su voluntad de poder y, sobre todo, con sus principios igualitarios, revolucionarios y socialistas, para enfrentar con éxito, internacionalmente, la barbarie del capital.

Es verdad que el espectro de su verdugo histórico, el proletariado, se les alza enfrente a los masacradores incluso ante cada “triunfo” parcial conseguido frente a las masas de trabajadores movilizados. Pero eso no basta: es responsabilidad de la clase obrera internacional, principalmente de sus sectores más conscientes y de sus múltiples agrupaciones y organizaciones, hacer lo necesario para castigar a los culpables y sus cómplices. La movilización, la organización y la claridad política son el camino.

Desde Signos del Topo hoy, como siempre, nos solidarizamos activamente con los mineros de Sudáfrica y con sus familias y compañer*s, así como con todos los trabajadores del mundo allí donde viven y luchan.

Llamamos a apoyar las movilizaciones a las embajadas de Sudáfrica donde las haya. A sumarse a las acciones colectivas donde éstas ya hoy se están proponiendo. Llamamos a exigir el castigo a los culpables. A reclamar la libertad de los detenidos y el apoyo a los mineros en huelga y a las familias afectadas. Llamamos a reclamar la unidad de los proletarios en esta lucha que nos concierne a todos.

¡Héroes de Marikana, presentes!
¡Que la crisis la paguen los capitalistas!


20 de agosto de 2012

Colectivo Signos del Topo
(creaciones / críticas / culturas)



REFERENCIAS:

(1). Véase una (elemental y parcial) Cronología de los hechos en:
http://www.iol.co.za/news/south-africa/lonmin-massacre-a-timeline-1.1364646#.UDKaUKkgchU

(2). La alianza tripartita del ANC:
http://www.anc.org.za/show.php?id=4769

(3). Qué es el ANC:
http://www.anc.org.za/show.php?id=172

(4). Comunicado del 12 de agosto de la empresa Lonmin: https://www.lonmin.com/downloads/media_centre/news/press/2012/20120811_-_Lonmin_condemns_violence_-_final.pdf

(5). Pedido del PC sudafricano a la policía:
http://www.sacp.org.za/main.php?ID=3719

(6). Comunicado del 15 de agosto del ACN:
http://www.anc.org.za/show.php?id=9824

(7). Las mentiras del COSATU:
http://www.cosatu.org.za/show.php?ID=6421

(8). Videos de la masacre:
http://www.youtube.com/watch?v=YbenAJv2xco

(9). The Star, 17 ago 2012:
http://www.iol.co.za/the-star/the-hill-of-horror-1.1364979#.UDKj0qkgchU

(10). http://ar.noticias.yahoo.com/sud%C3%A1frica-declara-semana-luto-oficial-muerte-mineros-144600002.html

(11). http://www.citypress.co.za/SouthAfrica/News/Lonmin-strikers-get-ultimatum-20120819

(12). Ver el texto de Rosa Luxemburg en el sitio web de Signos del Topo:
http://www.signosdeltopo.com.ar/000-051/minerosingleses.htm

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