Contra las patrias, el Viejo Maestro




La nacionalidad del obrero no es ni francesa, ni inglesa, ni alemana, es el trabajo, la esclavitud libre, el automercadeo. Su gobierno no es ni francés, ni inglés, ni alemán, es el capital. Su aire nativo no es ni francés, ni alemán, ni inglés, es el aire de la fábrica. La tierra que le pertenece no es ni francesa, ni inglesa, ni alemana, está a unos cuantos pies bajo el suelo.
Karl Marx: Crítica de «El sistema nacional de economía política» de Friedrich List

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domingo, mayo 13, 2012

La Europa del Partido Neoliberal Unificado


La Vanguardia

Para volver a ser creíble, la socialdemocracia europea debe romper con ese PNU internacional, practicar una autocrítica convincente, lanzar principios de desafío a la Hollande, y cambiar de figuras.

¿Quién es el culpable de esta Bankia internacional, de esta estafa sin fronteras? Poco a poco, conforme la ciudadanía avanza en su forzado cursillo acelerado de economía, la respuesta es tan obvia como ancha: un sistema especulador y ladrón. Sin embargo se nos ofrecen todo tipo de respuestas centradas en el detalle y diseñadas para el despiste; que si Fernández Ordóñez, que si el PP, que si el PSOE, que si no haber aceptado una fusión con La Caixa… Al final llegaremos a una cuestión de Barcelona o Madrid, o quien sabe si de Messi contra Ronaldo. En todas partes ocurre lo mismo.

En Alemania hay un discurso populista sobre la eurocrisis, que ignora la estrecha interrelación entre el ladrillo y las inversiones del capital alemán, y carga las tintas sobre naciones buenas y malas. Ese discurso ha logrado obviar la crítica al casino, el debate sobre la central contribución al estallido especulativo que la banca alemana tuvo. En lugar de preguntarse por la estafa que les obligó a entregar, con plena nocturnidad, 480.000 millones de euros a sus bancos tras años de cinturón apretado y recortes sociales, los alemanes han sido invitados a enfadarse por la pereza de los griegos y la fiesta de siesta y vino tinto de los españoles. La crisis propiciada por los bancos se ha convertido en un problema de deuda pública, que sirve para seguir recortando derechos sociales mientras los bancos siguen parasitando y algunos continúan enriqueciéndose.

El fraudulento diagnóstico del establishment alemán ha consolidado un consenso nacional mayoritario sembrando la hostilidad hacia otros pueblos europeos gastadores. Merkel confía en ganar las elecciones de 2013 cabalgando sobre eso. La oposición socialdemócrata no lo cuestiona más que en detalles irrelevantes.

Lo que hay en Alemania es un Partido Neoliberal Unificado Alemán (Neoliberale Einheitspartei Deutschlands -NED), dice el publicista Albrecht Müller, parafraseando el nombre del antiguo partido postestalinoide de la Alemania del Este. Quienes quedan fuera de ese NED, son machacados por los medios de comunicación y acusados de irrealismo, de antisemitismo, de filoterrorismo, de ser no aptos para gobernar, o de cualquier otra tontería.

En España ocurre algo parecido. No es el PP, no es el PSOE: es el Partido Neoliberal Unificado de España y sus autonomías (PNUE + a), quien está en el origen de la responsabilidad política de una histórica destrucción del litoral, del asfaltado mesetario, de los polígonos industriales en zonas agrícolas y de los aeropuertos para ir a ninguna parte. Eso es Bankia.

Como explica desde hace muchos años José Manuel Naredo, todo eso lo fundó la economía del franquismo, y lo continuó la democracia y su partido único neoliberal. Un neocaciquismo disfrazado de democracia, que une a Girón de Velasco con González, Pujol, Aznar y sus epígonos. Los bancos de un sistema internacional fueron responsables, los políticos bendijeron el asunto, unos y otros se beneficiaron. La gente común se endeudó estúpidamente. Muchos se compraron el 4×4 y se cambiaron de piso a base de hijoputecas, animados por todos ellos. El país se degradó: En los años culminantes del boom inmobiliario, España llegó a consumir cerca de sesenta millones de toneladas anuales de cemento, más de una tonelada anual por habitante y por hectárea de superficie geográfica, explica Naredo.

Si en Alemania una persona como el ex ministro neoliberal y socialdemócrata del SPD Peer Steinbrück, que en víspera del rescate bancario alemán dijo que la crisis era un asunto de Wall Street al que Alemania y sus bancos eran ajenos, está considerado un gran político y hasta aspirante a la cancillería, en España, Rodrigo Rato, que puso autopistas al ladrillo y luego se fue al FMI donde decía (en 2007) que el sistema económico mundial va viento en popa, es su equivalente. San Rodrigo Rato es nuestro Steinbrück ¿Por qué no proponerlo como canciller de la España ladrillera?
El PP potenció el ladrillo, y aun hoy reclama como éxito su gestión durante el aznarato. El PSOE recogió aquella basura, que ya había sembrado con González y Boyer, y le dio lustre con Zapatero, sin enmienda ni comentario. Hoy el PSOE critica al PP por antisocial por continuar con el ajuste europeo al que se sometió sin rechistar, como Steinbrück critica a Merkel: sin ir al fondo de las cosas ¿Cómo podrían hacerlo si unos y otros pertenecen al mismo Partido Neoliberal Unificado?

Para volver a ser creíble, la socialdemocracia europea debe romper con ese PNU internacional, practicar una autocrítica convincente, lanzar principios de desafío a la Hollande, y cambiar de figuras. Ninguna fuerza política con responsabilidades en la estafa neoliberal que no realice autocrítica, debería ser creíble en Europa.
Tras el cursillo intensivo de economía que nos están dando, esta vez no deberían hacernos creer que esta Bankia internacional es un problema de PP contra PSOE, de SPD contra Merkel o de Messi contra Ronaldo.

jueves, mayo 10, 2012

La nacionalización de Bankia lleva a la prensa internacional a anunciar el rescate de España


 El Plural

Toda la prensa internacional coincide: el Estado Español no tiene dinero para rescatar a sus bancos y debe pedir ayuda como hicieron Grecia, Portugal e Irlanda. Es decir, el Gobierno de Rajoy puede pasar a la Historia como el Gobierno responsable de la intervención. La gestión de la crisis de Bankia ha sido tan pésima, la dimisión de Rodrigo Rato tan impactante, que la prensa extranjera no habla solo de Bankia, habla de todos los bancos españoles y considera que todos están quebrados.

Reportaje en la BBC
El impacto de la nacionalización de Bankia (siempre gestionada por directivos del Partido Popular) ha sido tal que la prestigiosa cadena británica BBC emitió ayer un reportaje en el que comparaba la situación española con la de Irlanda, donde también el estallido de la burbuja inmobiliaria se llevó por delante a los bancos. Pero la BBC recuerda que la economía española es mucho más grande que la irlandesa y por tanto en el reportaje se dice “la gran pregunta que se debe hacer en España y la eurozona es si el país ibérico es una versión gigante de Irlanda. O podemos plantear la pregunta de otra forma: ¿será suficiente el dinero de los contribuyentes españoles para salvar a los bancos del país?

Para la BBC si el coste de sanear los bancos es demasiado caro, lo más sensato es que España solicitase el rescate al Fondo Monetario Internacional o al Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (el Fondo de Rescate de la Unión Europea para países con problemas). Es decir, que pasemos directamente al grupo de Grecia, Portugal e Irlanda. El desastre total.

La cadena explica la causa de la ruina de los bancos españoles, la burbuja inmobiliaria y créditos inmobiliarios por importe del 17% del Producto Interior Bruto español para construir 5 millones de casas nuevas entre 1997 (un año después de la victoria de Aznar) y 2007. “Se construyeron enormes ciuedades fantasma. Tan malos son esos créditos que los bancos están dando por hecho que solo recuperarán la mitad o menos de lo que prestaron”.

Las biblias sajonas hablan de rescate
The Financial Times se preguntaba ayer por qué el Gobierno español, los bancos españoles y el Gobernador del Banco de España se empeñaban en mentir sobre la situación española y hoy definitivamente coloca a nuestro país, y al resto de Europa, en un negro panorama. Financial une la nacionalización de Bankia al anuncio de la Comisión Europea de que España no cumplirá el objetivo de déficit comprometido por Rajoy (5,3% del PIB) y a la incapacidad de los partidos griegos de formar Gobierno. De hecho se vuelve a hablar de la salida de Grecia del Euro. Por lo tanto Financial incluye a España en el mismo saco que a Grecia.

The Telegraph afirma que la nacionalización de Bankia se produce justo cuando España está más expuesta al contagtio de Grecia y que hay temores a una reacción en cadena. En definitiva, afirma que “España está cada día más cerca de un rescate de la UE y el FMI”

La nacionalización de Bankia es soloun ejemplo que utiliza toda la prensa mundial para decir que los bancos españoles están quebrados, que el Gobierno ha reaccionado mal y que no tiene dinero para rescatarlos.

Bankia: herencia del PP al PP
Lo peor que le podía pasar al Gobierno de Rajoy ha pasado: ha tenido que nacionalizar Bankia, la cuarta entidad financiera del país, presidida por un peso pesado del PP, Rodrigo Rato, y no puede echarle la culpa a Zapatero.

Bankia es la suma de la fusión de siete antiguas cajas de ahorro, pero las dos más importantes, Caja Madrid y Caja de Ahorros del Mediterráneo, estaban absolutamente manejadas por el PP. La madrileña controlada por el tamdem Blesa/Esperanza Aguirre y la CAM por José Luis Olivas/Paco Camps. Pero además el PP ejerció un control político sobre ambas cajas, notorio y sin complejos. Blesa es amigo íntimo de Aznar, fue Aznar quien le puso al frente de Caja Madrid y cuando llegó la hora de su relevo se desató una batalla entre Rajoy y Esperanza Aguirre. El hoy presidente del Gobierno quería a Rodrigo Rato y Espe a Ignacio González, actual vicepresidente de la Comunidad de Madrid. Ganó el pulso Rajoy pero quien le iba a decir que Rodrigo Rato iba a dimitir dos años después como presidente de Bankia porque fue incapaz, absolutamente incapaz de poner soluciones de emergencia. El colmo de la mala gestión de Rato: manipular y falsear las cuentas que la auditora Deloitte se negó a firmar.

En definitiva, el mayor aguguejo financiero de España es herencia pura y dura del Partido Popular, primero de su modelo de crecimiento cuando en el Gobierno Aznar solo se apostó por el ladrillo, luego porque utilizaron dos grandes cajas (Madrid y Comunidad Valenciana) para hacer política (fundamentalmente contra el Gobierno de Zapatero dando créditos y publicidad a medios afines al PP) y para colocar amigos.

La nacionalización de Bankia lleva a la prensa internacional a anunciar el rescate de España : elplural.com – Periódico digital progresista __________________

miércoles, mayo 09, 2012

El compromiso debe ser con el pueblo



Izquierda Unida en el Gobierno andaluz





Izquierda Unida y el PSOE acaban de formar un gobierno de coalición en Andalucía. Los objetivos de una y otro al hacerlo no son los mismos. Para el PSOE el objetivo suficiente es electoral, evitar que el PP gobierne. Para Izquierda Unida éste no puede ser un objetivo suficiente.
El Partido Popular gobierna ya en España, sus políticas son las que se imponen y van a seguir imponiéndose desde Europa, y en el terreno de la correlación de fuerzas sociales y simbólicas es hoy la opción que dispone de la hegemonía. A esa tendencia no ha sido ajena Andalucía, en donde se ha conformado una amplia mayoría social en torno al consenso neoliberal y en la que se alinean, no sólo la mayoría nominal de los votantes del PP sino también aquella parte de los sectores que apoyan al PSOE y que creen en el carácter inevitable de los recortes orientados a terminar, aunque no se quiera reconocer, con el régimen del trabajo y el modelo social pactados en la Transición. Esto pasa, necesariamente, por el adelgazamiento del bienestar, la educación, la sanidad y los servicios públicos y su transferencia al sector privado.
El que finalmente el rechazo acumulado al PSOE en Andalucía no diese la mayoría al PP fue consecuencia directa de la aprobación por éste de la reforma laboral y del miedo extendido entre los trabajadores a que una victoria del PP acelerara despidos y reducción de servicios públicos esenciales. No debe olvidarse que las elecciones se celebraron con el horizonte de una inmediata huelga general y que los trabajadores sí han percibido ya, porque lo están sufriendo en primera persona, el carácter netamente antisocial, de clase, de las políticas del PP. La intensificación de la explotación y el deterioro de las condiciones de trabajo, el miedo al despido seguido de la perspectiva de un desempleo permanente, el temor a perder la vivienda, el horizonte de subproletarización para los hijos como consecuencia del deterioro de la educación pública y de la exclusión por razones económicas de la educación superior son realidades compartidas cada vez más por sectores sociales que vuelven a ver aparecer los privilegios de clase a golpe de decreto ley.
La necesidad de frenar, de obstaculizar, de resistirse, a las medidas concretas que componen estas políticas es una convicción real de la gente. Se espera que se haga lo necesario para que la vida concreta inmediata de las personas no empeore en esos aspectos elementales. No se espera mucho, pero probablemente la gente no está en condiciones de esperar menos. No es fácil, porque en estas circunstancias la economía se ha instalado en el corazón mismo de lo más básico para la subsistencia. El capitalismo ha entrado a saco en la vida de la gente, convirtiendo el trabajo en una servidumbre que se vuelve independiente de las personas que lo desarrollan y a éstas, en sí mismas, en sustituibles y desentendiéndose por completo de las condiciones vitales de reproducción, no sólo de la mano de obra sino de la propia vida.
En Andalucía esto no es teoría sino una realidad palpable. El intento de salir de la crisis a base de hundir la demanda interna y fomentar las exportaciones impuesto desde la Unión Europea está provocando que el peso del ajuste recaiga sobre el trabajo en un intento imposible por competir con las condiciones de trabajo y salariales de los países emergentes, especialmente de China. Esto, que antes era una predicción teórica, es en el último año la experiencia personal de muchas mujeres y hombres. Sabemos que en el pasado reciente el atraso crónico de Andalucía ha servido de coartada a sus sucesivos gobiernos para aceptar modelos económicos propios de territorios dependientes en lugar de buscar una senda propia de desarrollo. Modelos que han apostado por el sector servicios, especialmente el turismo, como palanca de crecimiento y que se encuentran, en estos momentos, enfrentados a sus propias contradicciones y limitaciones, sin perspectivas de salida. No sería extraño que existiera, incluso en sectores políticos y sociales de la izquierda, la tentación de asumir “como inevitable” que Andalucía está condenada a ser una región dependiente de los servicios que, para ser competitivos, deberán sustentarse en unos bajos salarios. Impedir que Andalucía sea entregada a un modelo de trabajo-miseria de esas características es la tarea principal de Izquierda Unida en el Gobierno andaluz. Pero esto sólo podrá hacerse si su papel no es sólo de resistencia sino que va acompañada de una propuesta alternativa.
En el caso de Andalucía esa alternativa podría estar ya escrita: la puesta en marcha, con todas sus consecuencias, de los derechos civiles, políticos, económicos y sociales que el Estatuto de Autonomía estableció en su momento. Es cierto que en el actual contexto esa aplicación podría poner en evidencia y, por ello, confrontar con el marco de las políticas impuestas desde la Unión Europea y que el propio Estatuto reconoce; pero debemos suponer que, llegado ese momento, el pueblo andaluz optará por la defensa de sus derechos frente a cualquier intento de desmantelarlos. Como será también probable que la aplicación de los derechos del Estatuto entre en conflicto con la reforma constitucional del artículo 135 de la Constitución pactada por el PSOE y el PP y con sus desarrollos previstos de cara a la intervención del gasto público. Pero entonces el Gobierno andaluz tendrá que sostener su legitimidad convocando directamente a la voluntad originaria de los andaluces y andaluzas por encima de imposiciones externas. En la práctica, el nuevo Estatuto se encuentra tan inédito como olvidado y el intento de ponerlo en marcha necesariamente entrará en conflicto con la ofensiva del capital contra los trabajadores, lo que requiere una dinámica de movilización del conjunto de la sociedad andaluza. Pero es que, sin esa dinámica, el Gobierno andaluz recién formado será inviable más temprano que tarde.
Porque Izquierda Unida no era necesaria para frenar al PP en Despeñaperros. Eso podía hacerse de otras maneras. Existe un acuerdo bastante general en que el hecho de que las andaluzas y andaluces lo hicieran precisamente otorgando un papel determinante a Izquierda Unida tiene dos motivos. El primero, la identificación, asumida como una especie de constatación natural, de IU con la adopción de medidas favorables a los trabajadores, con la garantía de que no se aplicarán en Andalucía los recortes y la reforma laboral. Y, el segundo, la convicción de que para tener un Gobierno que hiciera eso no era suficiente garantía con una mayoría del PSOE. En este sentido, el voto a IU expresaba también la desconfianza y el rechazo a los Gobiernos socialistas de la Junta de Andalucía y la expectativa de que IU imprimiera un cambio en las políticas y la forma de hacerlas en el conjunto del nuevo Gobierno andaluz y de la Junta de Andalucía. De esto, y no sólo de que lo haga mejor o peor en las escasas parcelas gubernamentales que, en base a criterios estrictamente cuantitativos, se le han concedido a Izquierda Unida, va a depender el que IU pueda mantenerse en el Gobierno con la comprensión y el apoyo a esa participación de su electorado y de los trabajadores andaluces.
Desde luego IU no es responsable de las políticas de ajuste ni de los recortes en el presupuesto, pero el amparo del “imperativo legal”, que podrá valerle en el plano institucional, de nada le va a servir a la gente despedida, desahuciada, o sometida a nuevas condiciones de explotación, de cuya adhesión efectiva (que, en esta situación de crisis, hay que renovar día a día) depende la viabilidad del mantenimiento de IU en el Gobierno andaluz. Para que se siga haciendo responsable al PP de los recortes y las reformas no basta con decirlo así, sino que hay que negarse a aplicarlas en Andalucía. IU debe dejar claro que, por encima de todo, está su compromiso con las personas. IU debe trabajar el instrumental ético y jurídico necesario para no aplicar en Andalucía y amparar a quienes se nieguen a aplicar leyes que vulneren los derechos humanos, que conduzcan al desamparo o al empobrecimiento directo de las personas. Debe elaborar el instrumental alternativo ético, jurídico y económico para dar soluciones a quienes se vean ante esas agresiones y despojos. Y debe establecer los mecanismos públicos de solidaridad para facilitar a quienes finalmente se vean en esas situaciones las garantías vitales en condiciones de dignidad y derechos. Se trata de tejer un entramado de resistencia que haga posible condiciones de lucha para una alternativa democrática a la crisis, que, en estos momentos, el capitalismo no parece dispuesto a tolerar.
Para empezar parece obvio que, en Andalucía y con IU en el Gobierno, más aún con la responsabilidad de Vivienda en su haber, no se puede seguir desahuciando a la gente. El derecho a la vivienda de las personas está por encima de la propiedad de los bancos sobre las viviendas hipotecadas de las familias andaluzas. Por tanto, todos los mecanismos de resistencia civil, toda nuestra responsabilidad institucional, nuestra capacidad legislativa y nuestros nuevas Consejerías tienen que servir para que detengamos los desahucios en Andalucía.
En los últimos años, el Gobierno y la Administración pública andaluza han sufrido un desgaste enorme que ha promovido un desapego profundo de la ciudadanía. Las políticas públicas se han desfondado. En la práctica, el desarrollo y la aplicación efectiva de los nuevos derechos y políticas del Estatuto de Autonomía están bloqueados. Los servicios públicos que conformaban el mínimo “estado del bienestar” del modelo andaluz (sanidad, educación, servicios sociales) se han ido reduciendo y deteriorando a través de medidas concretas, aplicadas sin ruido a la par que se hacían discursos en otro sentido. El nivel directivo político-administrativo central de la Junta ha sido errático, ha actuado sin impulso político hacia la ciudadanía, con unos grados de falta de rigor y de irresponsabilidad que posiblemente hayan desorientado incluso al propio aparato administrativo y a los sectores sociales más cercanos a las políticas gubernamentales. Los empleados públicos han acusado el impacto de las campañas interesadas y sostenidas de desprestigio de lo público. El deterioro del trabajo de los empleados públicos ha sido consentido, cuando no fomentado, por los propios responsables políticos de la Junta, con dos intenciones: por un lado, tapar la ausencia de atención a necesidades sociales y la puesta en marcha de las correspondientes nuevas políticas y derechos (dejando que cunda la propaganda contra el funcionariado y la idea de que sobran) y, por otro lado, facilitar la adopción de las medidas de reducción y recortes que han adoptado. Cuando hacía falta avanzar hacia una nueva cultura de profesionalidad, responsabilidad, compromiso y autonomía del empleado público (quizá también con el desarrollo en esta dirección de Estatuto Básico del Empleado Público), nos hemos encontrado, en la práctica, con la cancelación de las ofertas de empleo público y una reordenación del sector público andaluz que traspasa servicios públicos en los que se decide sobre derechos ciudadanos a la gestión empresarial.
La Junta y su Administración necesitan volver a aliarse con una ciudadanía hoy abiertamente defraudada. La alianza debiera tener tres ejes esenciales. El primero, recuperar el empleo público como la opción preferente para la dedicación de los jóvenes profesionales que egresan del sistema educativo. Tenemos una Administración pequeña, en riesgo de convertirse en la propia de una país subdesarrollado. Y, pese a toda la propaganda reciente vertida desde el ministerio de Educación, tenemos niveles de población con formación universitaria insuficientes en cualquier índice que se mida. La Universidad y la educación no pueden volver a ser un privilegio de casta. Y la Administración tiene que retomar la renovación y democratización en la extracción social de su funcionariado que en alguna medida supuso la creación de la nueva Administración de la Junta de Andalucía en la década de los 80s y 90s, para luego estancarse. Sin quitar la importancia inmediata a otras medida y planes, no cabe duda de que éste sería el principal “plan de empleo” y, a la par, de aumento de la capacidad de demanda económica interna que el nuevo Gobierno andaluz debe implementar. Ciertamente precisa de una fiscalidad suficiente adaptada a las nuevas circunstancias y de políticas de austeridad administrativa, pero tanto como el resto del desarrollo estatutario. El segundo eje, más claro para todos, son los servicios públicos esenciales: educación, sanidad, vivienda, pensiones y dependencia. Y el tercero es la garantía con dignidad y derechos de las necesidades vitales básicas a toda persona que viva en Andalucía. Que la gente sepa que, frente al mecanismo depredador que el capitalismo ha puesto en marcha y que ya sabe que puede alcanzar a cualquiera en todo momento, no se verá desamparada ante la indiferencia de su Gobierno. Es el mínimo que evite la ineludibilidad de tener que aceptar la servidumbre en el trabajo y que nos permita recomponer la dignidad, la organización y la lucha.
Izquierda Unida sabe que en la actual situación económica y social los escenarios son muy variables (y quizás impredecibles). Esta vez se trata de política real, la gente está pendiente porque en esta ocasión son aspectos esenciales de su vida los que nos estamos jugando. Sabe que, lo quiera o no, necesitará esta adhesión real para seguir cada mañana, y cada tarde, en el Gobierno. Puede también dedicarse a evitar conflictos para ir ganando un día más, pero sabe que eso conduce de nuevo a la alternancia o, en el mejor de los casos, a un precario bipartidismo imperfecto. En condiciones de movilización social como las que se plantean en un futuro inmediato esto sería malversar un capital de esperanza que vale hoy y va a valer en el futuro próximo mucho más que tres consejerías.



* El Observatorio de Políticas Públicas en Andalucía, pretende ser un Observatorio analítico y evaluativo de las políticas públicas andaluzas, que permita dar una visión cualitativa y cuantitativa de las respuestas a las necesidades formuladas por la Junta de Andalucía para la sociedad a quien van dirigidas general y específicamente las políticas públicas.
El Observatorio de Políticas Públicas en Andalucía se acoge a la definición de Políticas Públicas como el conjunto de decisiones formales que se hallan interrelacionadas, que dependen de la intención y decisión de un grupo de individuos e instituciones; pero que también pueden consistir en la inacción por parte de los poderes públicos, es decir, en la decisión de no actuar respecto de un tema o situación problemática que requeriría de su intervención. Consideraremos a las políticas públicas como responsabilidad de los poderes públicos, es decir, aquellos que han sido investidos legal y legítimamente de poder para tomar decisiones obligatorias para el conjunto de la sociedad y actuar en favor del bien común.
El Objetivo del Observatorio de Políticas Públicas en Andalucía es constituirse en un centro de análisis y evaluación de la formulación y/o la ejecución de las Políticas Públicas andaluzas, a partir de IX legislatura que ha arrancado con la sesión constitutiva del Parlamento de Andalucía tras el pacto de gobierno entre Izquierda Unida y el PSOE, comprendiendo la identidad y la diferencia, dejando de lado categorías construidas que han delimitado aspectos que se vinculan con nuestra identidad; pretendiendo con ello ser un centro de análisis desde la participación, la inclusión, el reconocimiento de la diversidad de nuestros grupos humanos, como eje transversal de la comprensión e interpretación de nuestra realidad social.
El Observatorio de Políticas Públicas en Andalucía en una iniciativa ciudadana de reciente creación que cuenta con un Consejo Científico compuesto por Pedro Moreno Brenes, Fabián García Calero, Cristina Ruiz Cortina, David Arrabalí Campos, Eva Nieto Aragón, Pedro García Calero y Salvador Arijo Andrade, que pretende ser el impulsor de la actividad científica y social del mismo.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

martes, mayo 08, 2012

El líder de la izquierda griega asume la tarea de formar Gobierno

  por Kaos. Internacional
 
Alexis Tsipras, líder de la coalición de izquierda Syriza, recibirá hoy del presidente griego, Carolos Papulias, el encargo de intentar componer un nuevo Gobierno, después de que los conservadores fracasaran ayer al no contar con suficiente apoyo entre el resto de partidos.
Gara
 Papulias recibirá hoy a Tsipras, cuya formación fue la segunda más votada en las elecciones del domingo, para encargarle oficialmente la formación de un equipo de Gobierno, una tarea complicada por la alta fragmentación del arco parlamentario y la falta de acuerdo entre las distintas formaciones.
Tsipras, ganador moral de los comicios al haber logrado 52 escaños y multiplicado por cuatro su presencia en el Parlamento, ha insistido en que su objetivo es formar una coalición de izquierdas.
Muy crítico con el plan de rescate de la Unión Europea y con las medidas de ahorro que implica, no tiene una posición clara sobre la salida del euro y exige una cancelación parcial de la deuda y la negociación con Bruselas de un plan que dé prioridad al desarrollo económico y a la protección social.
Según el diario Kathimerini, sus esfuerzos se centrarán en convencer a Izquierda Democrática (19 escaños) y al Partido Comunista (26 diputados), a las que acusa este de no querer acabar con el capitalismo.
Más fácil lo tendrá Tsipras con Izquierda Democrática, una escisión de Syriza, crítica con la UE pero partidaria de mantenerse en la Eurozona.
Su dirigente, Fotis Kuvelis, declaró ayer que espera las propuestas de Syriza pero que condiciona cualquier acuerdo a que Grecia no abandone la moneda única.
Tampoco han descartado un acuerdo con Syriza los derechistas de Griegos Independientes, aunque ni siquiera esta combinación daría al Gobierno la mayoría absoluta en el Parlamento.
Syriza, Izquierda Democrática, los comunistas y Griegos Independientes rechazaron ayer participar en un tripartito con los conservadores de Nueva Democracia, el más votado el domingo, y los socialdemócratas del Pasok, al entender que son responsables del empobrecimiento del país con sus políticas de ahorro.
Tras su ronda de contactos, el líder de Nueva Democracia, AndonisSamarás, tuvo que claudicar en su intento de formar Gobierno.
Si Syriza no logra formar Gobierno en un plazo de tres días, el mandato pasará al Pasok. Si también fracasa, se convocarán nuevas elecciones dentro de un mes.

sábado, mayo 05, 2012

Engels, “el General” del mérito

Gregorio Morán

La Vanguardia

SABATINAS INTEMPESTIVAS

Hay destinos póstumos que son como un sarcasmo. El de Federico Engels, por ejemplo. Fue heredero con fortuna, empresario de éxito, revolucionario consciente, riguroso ideólogo, soltero gozador, amigo inolvidable, padrino ideal, organizador incansable, escritor de fuste, coleccionista de gusto, adversario avieso, en fin, un hombre de esos que hacen época. Y hete aquí que la más irremediable de sus glorias póstumas fue la de aparecer siempre pegado a su amigo íntimo -Marx y Engels, parecen más idénticos que Ortega y Gasset o Pi y Margall- y luego adosado en efigie a Lenin, con el que probablemente nunca se hubiera entendido -detestaba el fanatismo-, y con Stalin -despreciaba a los ex seminaristas-, o con Mao, al que hubiera negado cualquier posibilidad de hacer algo parecido a una revolución con campesinos analfabetos.
Por primera vez aparece en castellano una biografía de Federico Engels que se puede leer sin un bostezo, lo que constituye un mérito historiográfico en un país como el nuestro, donde la historia suele ser un castigo dogmático y por demás falaz. Conozco historiadores que tienen a gala, o tenían, porque a algunos se los ha ido llevando la parca, que no la historia, haber publicado libros, ganado cátedras, profesar de maestros, sin haber leído un solo libro de literatura.
La escribió Tristam Hunt, un joven historiador británico -cosecha del 74, que no sé si fue buen año para los vinos pero detestable para la historia real-. Aparece en castellano (Anagrama) con un título torpe, El gentleman comunista.
No sé si es una influencia irresistible del pujolismo y su postulado de la autoestima a granel, pero esa manía, tan española por otra parte, de considerarnos capaces de enmendar la plana a quien se nos ponga por delante puede llevarnos a las situaciones más ridículas, como la del director de la Oficina Antifraude en Catalunya, Daniel de Alfonso, que recién nombrado aseguraba que el modelo catalán contra la corrupción será “un referente mundial”. Nos llega la mierda hasta la última fila del Palau y ahí tienen a un gracioso impartiendo doctrina. Que un libro, que en inglés se titula The Frock-Coated Communist, haya sido traducido en castellano como El gentleman comunista me parece una frivolidad. No sólo porque convierte un sustantivo en adjetivo -si es que esto le interesa hoy día a alguien- sino porque asume que los ingleses no están muy al tanto de lo que significa gentleman.
Por lo demás el libro se lee muy bien, que es la máxima aspiración de un lector ante una traducción, por más que haya algunas cosas que me suenan a raras. Pero como mi inglés es menos que rudimentario he de conformarme con que se diga “el gordo Bakunin” o “el exótico Lasalle”. Siempre creí que Bakunin era enorme de tamaño, sin cuyo rasgo no hubiera provocado alguna de sus historias más sonadas, pero “gordo”… Lo que sí puedo asegurar es que Ferdinand Lasalle, habilísimo negociador y tipo rarillo que sentaría las bases sobre las que se construiría luego la potente socialdemocracia alemana, no tenía nada de “exótico”, a menos que consideremos Silesia como un lugar exótico ¡No hubiera parado de reírse el tándem Marx-Engels de haber oído a alguien calificar de “exótico” a su detestado Lasalle, muerto en duelo por asuntos inconfesables!
Pejiguerías aparte, esta biografía de Engels es un texto de lectura obligada que rompe, sin ninguna pretensión escandalosa, con los tópicos que el tiempo y los regímenes del llamado socialismo real le colgaron al cuello. Probablemente no diga nada nuevo, pero lo cuenta de otra manera, sin liturgia ni rituales. La fuerza indestructible de la amistad con Marx, en primer lugar; también la autonomía de su propia obra y sobre todo su figura humana. Mientras que la vida de Carlos Marx transcurrió siempre obsesionada hasta las almorranas, por el estudio, por hacer su magna obra, por sentar las bases supuestamente indestructibles de una nueva era y por casar bien a sus tres hijas, Engels tuvo la suerte de poder permitirse el lujo, carísimo, de vivir con todas las comodidades que otorga una hacienda saneada, y al mismo tiempo volcarse sin dobleces en la creación de una organización revolucionaria.
La fe de Engels en la amistad no tiene nada de ciega, es consciente de la superioridad intelectual de Marx, pero sin alharacas ni sumisiones, como dos colegas que se conocieron de jóvenes y van a mantener por encima de todas las tortuosas fases de la historia, una intimidad inquebrantable. Engels será el financiador principal y en ocasiones único de la familia Marx, cuyas pretensiones burguesas respecto a las hijas, la vanidad de haberse casado con una noble alemana, las depresiones, las intemperancias de pobre con ambiciones, todo eso y mucho más será recogido con ese talante de encajador inteligente, de amigo para todo, que fue Engels. En la historia de la amistad, ni siquiera en algunas parejas de jesuitas fundadores de la Compañía, amigos hasta el martirio, se encuentra una tan hermosa e incombustible relación como la de Marx y Engels. Para las hijas de Marx su padre será “el Moro”, apelativo cariñoso, con ninguna de la connotaciones que hoy podría tener, o quizá sí, por su obsesión en casarlas bien, es decir, con hombres de fortuna, cosa que como suele suceder salió al revés y rematadamente mal. Para ellas, Engels era “el General”. El que mandaba realmente, el que orientaba a la familia además de financiarla, el que aconsejaba, el que cubría los errores cuando no los desmanes.
Durante muchos años, muchos, se ocultó la bárbara historia de Helene Demuth; la familiar criada, “Nim” en la cotidianeidad doméstica. Que Carlos Marx la pudiera violar, es más, que la hubiera violado, resultaba algo demasiado fuerte. Engels fue capaz de asumir como suyo al producto de aquella relación, el pobre Freddy, al que subvencionó y trató como sólo un tío cariñoso y decente podría hacer con un sobrino nacido por un desliz fraterno. Ya mudo y en el lecho de muerte, ante la insistencia de una hija de Marx que habían recogido el rumor y no podía creérselo, escribirá en una pizarra, como si se tratara de una escena de novela romántica, que el tal Freddy era hermanastro de ellas. Hay que ser muy amigo para llegar a asumir como propio el hijo de otro, creo yo. Y habrá quienes digan que, en fin, es una anécdota. Que lo piensen bien, porque constituye más bien un retrato de dos hombres que conformaron una idea que transformó el siglo. Las consecuencias no son suyas, ésas son más bien nuestras. Sería como achacar a Santo Tomás de Aquino los crímenes que se cometieron en su nombre, que fueron innumerables.
Nada que ver con un blando, a ver si nos entendemos. Benevolente con los amigos, aún más con las amigas -cuando cumplió 70 años, y le quedaban aún cuatro, lo celebró con dos docenas de ostras y otra docena de botellas de champán, lo contaba él mismo orgulloso de su supervivencia-, pero implacable con los adversarios. En política e ideología, no había piedad. Al pobre profesor Dhüring, catedrático en Berlín, le puso a caldo, con saña, algo que hoy sería impensable, porque estaba ciego. Contra un ciego escribir un libro como Anti-Dhüring y del que aprendería Pablo Iglesias lo único que sabía de marxismo-. Al enterarse del resumen, el propio Marx escribió: “yo no soy marxista”.
Un libro fresco El gentleman comunista. La vida revolucionaria de Friedrich Engels, retrato brillante de un caballero que gustaba de la aristocrática caza del zorro, de la bolsa de valores y de las asambleas arrebatadas de obreros insurgentes. El hombre que echó las raíces sobre las que se construiría la aventura más compleja del siglo XX: la quiebra del ideal obrero, matriz fracasada de una sociedad más justa.

viernes, mayo 04, 2012

Mal sintoma: Valderas promete acatar "por imperativo legal" la politica de recortes





Estaría bueno que se acatasen los hachazos neoliberales porque "me lo piden por favor"... Antes de empezar y ya se utiliza el término "acatar", que no es precisamente el lenguaje propio para sostener un discurso de izquierda "rebelde y transformadora", en fin...

 Mal síntoma, que "por imperativo legal" se puedan convertir - no digo que lo hayan hecho o que vayan a hacerlo - en palanganeros de Rajoy, en fin, TODOS esperamos al menos que hagan trampas, que no apliquen el diktat de la Moncloa en la sanidad y la enseñanza y que no se corten un pelo en recabar financiación por cualquier medio para inmplementar politicas públicas de creación de empleo. Para fiscalizarlos, ayudarlos o denunciarlos o criticarlos estaría mas que bien poner un pié un: OBSERVATORIO DE LAS POLITICAS PÚBLICAS ANDALUZAS. Y en este Foro hay capacidades sobradas para hacerlo posible. Saludos a todos.

Donde esta la rebeldia

Propone no aplicar la reforma laboral al personal laboral de la Junta

Valderas: "Solo acataremos por imperativo legal la política de recortes"


Valderas
Foto: EUROPA PRESS/PARLAMENTO ANDALUZ
SEVILLA, 3 May. (EUROPA PRESS) -
  
 El coordinador general de IULV-CA, Diego Valderas, ha defendido este jueves durante el debate de investidura del socialista José Antonio Griñán como presidente de la Junta que el nuevo Gobierno andaluz que integrarán PSOE-A e IULV-CA debe plantear "resistencia" al recorte de derechos que plantea el Ejecutivo de Mariano Rajoy y ha adelantado que "solo acataremos por imperativo legal la política de recortes y consolidación fiscal".
  
Valderas ha criticado que los recortes impulsados por el PP van "más allá de los planteamientos de Merkel y Sarkozy" y ha querido dejar claro que el futuro Ejecutivo andaluz de coalición no va a "aceptar la permanente amenaza de intervención" por parte del Gobierno central "ni el chantaje para el vaciamiento del Estatuto de Autonomía".
 
El líder andaluz de IU, que ha valorado el discurso de Griñán en la primera sesión de investidura, ha indicado que la Junta debe decidir "si  esperamos pasivamente a que cambie la política de la UE o tenemos que impulsar activamente desde Andalucía un cambio de dichas políticas" y ha subrayado que el nuevo Ejecutivo de coalición debe plantear una "resistencia al recorte de derechos desde las instituciones sin olvidar la lucha en la calle".
 
En esta línea, Valderas ha defendido la necesidad de que el Gobierno andaluz actúe con "rebeldía" ante la reforma laboral aprobada por el Ejecutivo central, para lo que ha propuesto que no se aplique al personal laboral de la Junta "llegado el caso

martes, mayo 01, 2012

La derecha se radicaliza

Con el argumento de que no hay dinero todo está permitido. Solo el que paga existe.



El Gobierno ha consumado una iniciativa miserable: el 31 de agosto caducarán las tarjetas sanitarias de los inmigrantes ilegales. Era un motivo de orgullo para este país: nadie se quedaba sin atención sanitaria. La salud por delante de las pertenencias nacionales y de las fronteras administrativas. Se acabó. A los parias, que los cure Dios. Es una medida injusta, porque nada tiene derecho a condenar a una persona a no ser atendida sanitariamente. Es una medida oportunista, para dar carnaza a la peor xenofobia. Es una medida peligrosa, porque puede tener consecuencias sociales y sanitarias muy negativas. Y es una medida que da la dimensión de la talla moral del Ejecutivo. Porque las decisiones políticas como las decisiones económicas también son opciones morales por más que se haya pretendido que la política y la empresa fueran territorios de excepción, ajenos a las exigencias morales de la vida civil.
Después de esta fechoría, otra: el Gobierno decide que los jóvenes con más de 26 años que no hayan cotizado deberán probar que no tienen ingresos para acceder a la sanidad pública. Con el argumento de que no hay dinero, todo está permitido. De golpe y porrazo se rompe la universalidad de las prestaciones del Estado de bienestar y, como se ha dicho estos días, el derecho a la salud se convierte en un seguro sanitario. Solo el que paga existe. Lo que fue una conquista de toda la sociedad española lo ha evaporado una idea nada inocente de la austeridad. El poder recubre todas estas decisiones con un discurso de choque que solo pretende anestesiar a la ciudadanía. Pero la estrategia está clara: liquidar las bases ideológicas y el consenso sobre el Estado de bienestar y consolidar un sistema político que divida a la sociedad entre los que pueden pagar y los que no pueden pagar.

Estas medidas han venido precedidas de una reforma laboral, claramente decantada a favor de los intereses del dinero, que, como era previsible, está dando paro y no empleo; una amnistía fiscal indecorosa que premia a los defraudadores del fisco en el mismo momento en que aumenta la presión fiscal, y un cambio legislativo sobre Radio Televisión Española para convertirla de nuevo en el órgano de propaganda del Gobierno. La suma de todo ello no puede llevar a engaño. El objetivo es la consolidación de los privilegios de los que más tienen y el control social a través de la televisión, tanto la pública como la privada, en manos afines al PP. Un modelo que, si le añadimos unas dosis de corrupción, se asemeja mucho al berlusconismo.
Todo ello forma parte de una estrategia política basada en una ideología que se fundamenta en tres principios: la sociedad no existe, solo existen los individuos; por tanto, el vecino como potencial enemigo del bienestar propio. Todo lo que favorece al poder económico favorece a la sociedad; por tanto, la austeridad rige para todos menos para los más poderosos. Y la economía es lo único importante, de modo que el primer criterio del Estado debe ser la cuenta de resultados. Aderezada, por supuesto, con el eterno recurso patriotero: los españoles primero. Aunque unos más que otros. Habría que recordarles a los gobernantes de la derecha que, como escribe Tzvetan Todorov, “el objeto del Estado no es la rentabilidad, sino el bienestar de los ciudadanos”.

Esta radicalización de la derecha, que se está haciendo extensiva a toda Europa, acostumbra a edulcorarse con un argumento falso: la distinción entre decisiones técnicas y decisiones políticas que es propia de unos tiempos en que la doctrina económica se ha convertido en el principal agente ideológico de la hegemonía conservadora. El argumento pretende que la política es deudora de intereses partidistas espurios y que solo cediendo la voz al experto se pueden tomar las decisiones adecuadas: las que la ciencia exige. De modo que de un solo golpe hemos sustituido la soberanía ciudadana, como portadora de la última palabra, por la soberanía del experto. Una de dos: o aceptamos que la precariedad científica de la economía está probada por su falta de acierto en la previsión, o aceptamos que cuando se han equivocado ha sido a conciencia para beneficiar intereses determinados. Ninguna de las dos hipótesis da una autoridad especial a la ciencia económica sobre la política. En realidad, toda decisión técnica tiene algún objetivo; por tanto, es política. Pero la aureola que todavía tiene la ciencia es útil para el político para convertir en verdad absoluta una afirmación ideológica: “No hay alternativa”.