Contra las patrias, el Viejo Maestro




La nacionalidad del obrero no es ni francesa, ni inglesa, ni alemana, es el trabajo, la esclavitud libre, el automercadeo. Su gobierno no es ni francés, ni inglés, ni alemán, es el capital. Su aire nativo no es ni francés, ni alemán, ni inglés, es el aire de la fábrica. La tierra que le pertenece no es ni francesa, ni inglesa, ni alemana, está a unos cuantos pies bajo el suelo.
Karl Marx: Crítica de «El sistema nacional de economía política» de Friedrich List

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jueves, mayo 24, 2012

Un año después: el 15M nos visita, nos conmueve, nos inquieta



JM Delgado.

No, no estaba cantado el éxito de las manifestaciones, marchas y concentraciones  sobre todo porque el 15M ha estado callado, no ha respondido a bote pronto a ninguno de los salvajes ataques del gobierno Rajoy a los intereses populares, se dirá que su estructura peculiarmente blindada contra el liderismo, el personalismo y el burocratismo, lo hace ineficaz tanto para respuestas rápidas como para las inéditas o poco rumiadas o debatidas hasta el hartazgo, y así es sin duda, acaso por eso la peña de izquierdas a su interior no tiene ningún conflicto de competencias entre las asambleas 15M y su particular estructura partidaria o sindical (o "tribal") .

Ya ni Toxo ni Mendez tienen celillos del 15M, otros como ATTAC tienen ahí una adecuada caja de resonancia y algunos éxitos, las izquierdas leninistas, en trance de "civilizarse" - a la fuerza ahorcan - se adaptan a una situación subóptima donde si se les niega el pan y la sal del reconocimiento de "auténtica vanguardia", al menos la posibilidad de hacer propaganda y proselitismo siempre existirá. Ha habido que tragarse arrogancia, tonterías sublimes de niñatos ignorantes ufanos de reconocerse en no ser de derechas ni de izquierdas (sic), al igual que asistir impotentes a las maniobras de republicanos de derechas, a escuchar una vez mas la intervención “contra la Casta”, el discurso anti profesionales de la política que cargado con la mitad de razón inspiraba la otra mitad en el anarcocapitalismo o “libertarismo” con origen en Ayn Rand o la escuela austriaca, contemplar anonadado al chico que estuvo en la CNT superasertivo en la asamblea con el simplista y barato rollete minarquista del tipo con pinta resultona,  la "guerra de las banderas" ya terminó, felizmente, en parte porque la peña izquierdosa, roja y republicana empezó a entender la idea de unidad de la gente sin experiencia política y por lo demás, las asambleas de barrio y pueblo están regenerando las AAVV y el tejido asociativo en general, al mismo tiempo se da cumplida respuesta a los desahucios por impago de hipoteca.

El 15M ha sido capaz también de incorporar al debate ciudadano la dación en pago, los elevados sueldos de los banqueros, la necesidad de regeneración política, la reforma de la ley electoral, etc, si bien parece que se hallan en retroceso las medidas y demandas mas ingenuas o reformistas en relación con la representación política, sin embargo son numerosas las asambleas que se apuntan al Proceso Constituyente iniciado simultáneamente en varias provincias que tuvo su puesta de largo el 17 de marzo en Cádiz, en el 200 aniversario de la constitución de 1812, ...en fin, que se entiende por qué la cosa va bien, otro asunto es admitir que esté yendo todo lo bien que debiera o que se entrevea que vaya a estar, el 15M, a la altura del desafío y ataques que estamos recibiendo.

La pregunta-trampa: ¿pero…es de izquierdas el 15M? se le podría contestar a la gallega “¿cree que estos o aquellos trabajadores en huelga son de izquierdas? “ sí, contestando afirmativamente se recuerda a los sindicatos, que son más o menos el lugar donde se organizan y a través del cual protestan los trabajadores, entonces cabe colegir que solo la izquierda suele tener por ocupación central la gestión de tales intereses, la excepción son los populismos y fascismos mientras aún no han conseguido el poder. Pero el malentendido persiste, ¿acaso no es la Calle el lugar de la representación, de la  visibilidad de la complejidad del mundo social, de la “biodiversidad” social? Y, ¿acaso no es el lugar de trabajo, “la Fábrica” emblemática, la Universidad o el Barrio, las profesiones, los intereses coaligados en sus espacios respectivos los lugares donde reside en exclusiva, se impone de manera obvia y elemental la UNIDAD, la disciplina y la autodisciplina, los símbolos unitarios inherentes a ella y también su servidumbre?, pues, entre otras “provocaciones” el 15M ha dicho NO a este reparto del trabajo de los espacios: para el Movimiento “la Calle” no es el lugar donde la Unidad deja de ser necesaria, todos los acampados, manifestantes, activistas, actúan como si la Calle fuera el único lugar donde la Unidad es posible, la calle pues, como no-lugar de trabajo para gente cuyo común denominador es el NO-TRABAJO, trátese de desempleados, estudiantes, pensionistas, trabajadores precarizados, enfermos, así pues, ni cuándo persiguen la celebración de Asambleas deliberativas y decisorias como si les fuera la vida en ello hacen algo distinto a el intento de puesta en común de “intereses” ni, cuándo le disputan el uso de los espacios públicos, de “la Calle” a las autoridades no reclaman otra cosa que el lugar social central que el desempleo crónico de la sociedad postindustrial les ha arrebatado. ¿se trata entonces de un movimiento fundamentalmente de parados?, en un sentido físico y literal probablemente sea el colectivo mas representado al interior del 15M, en sentido político, marxista, desde luego que no.

El Poder se irrita, se cabrea y se desenmascara: las concentraciones asamblearias del sábado 12 no respetaron el toque de queda de las 10 de la noches en Sol ni en la Plaza de la Encarnación ni en Valencia, no fue desde el solemne, legal (aunque discutible) monopolio de la violencia y la representación del poder del estado desde el que se actúa cuándo se espera a la 5 de la madrugada para sacar con violencia de las plazas a los resistente últimos, un pragmatismo cobarde que desnuda la ausencia de legitimidad en los argumentos de los responsables del orden público.  Lo que más me sorprende e inquieta de la represión, inexplicable, inexplicada, inadmisible para el común de la ciudadanía contemplada en la televisión, de la actitud policial mayoritaria, es comprobar de qué manera se sienten provocados solo por que los manifestantes le interpelemos, le exijamos explicaciones, les hablemos, simplemente no toleran que no nos aterroricemos, que no huyamos despavoridos ante su mera presencia, que no les tengamos miedo o que sepamos sobreponernos a él. Esto es terrible constatarlo porque si lo que les subleva es que no sintamos terror ante su presencia: ¿que pretenden, ser los guardianes del orden DE UN ESTADO FASCISTA O TERRORISTA? Han creado monstruos en esas escuelas de policía, con esas órdenes y tales mandos. Y a saber que inspiraciones teóricas yanquis o israelíes.
Exageran los que desde posiciones supuestamente revolucionarias combaten con no poca ferocidad al 15M, ni ATTAC ni los keynesianos son fascistas o contrarevolucionarios, ni esos personajes torvos de liberal curriculum que citan  son otra cosa que meras gotas en lo que al 15M se refiere, que para nada imprimen carácter al conjunto del movimiento, por lo demás cada vez mas reorientado en clave anticapitalista, aunque sea más incisivo contra su última versión: el neoliberalismo de la escuela austriaca o monetarista. Es falso que el keynesianismo sea contrarrevolucionario, de hecho un marxista sabe que esta crisis de capitalismo tiene todas las trazas de ser la definitiva, pero a aquellos  que creen que "esto" tiene arreglo solo podemos emplazarlos y autoemplazarnos con ellos a inaugurar el proceso de radicalización democrática invadiendo el sancta santorum de la economia y de las empresas como territorios que el Capital niega a la Democracia.

A veces resulta duro para un marxista viejo soportar que un profesorsete mas o menos keynesiano te perdone la vida (es seguro que ha oído hablar de ti) y si se tercia te ridiculice, aludiendo a los trasnochado de tu discurso (¿cuál discurso? ¿acaso he dicho algo? ¿cuándo recité el programa de transición?) y, precipitándose, a no dejarte intervenir, poniéndose en evidencia de tal modo.

 Que vamos a hacerle el 15M está por encima de todas estas miserias, conspiraciones liberales, y ya le pegó la gran pasada por la izquierda a los que preparaban en España otra revolución de colores, si es que alguna vez llegaron a creer que tenían la menor posibilidad.  

martes, mayo 08, 2012

El líder de la izquierda griega asume la tarea de formar Gobierno

  por Kaos. Internacional
 
Alexis Tsipras, líder de la coalición de izquierda Syriza, recibirá hoy del presidente griego, Carolos Papulias, el encargo de intentar componer un nuevo Gobierno, después de que los conservadores fracasaran ayer al no contar con suficiente apoyo entre el resto de partidos.
Gara
 Papulias recibirá hoy a Tsipras, cuya formación fue la segunda más votada en las elecciones del domingo, para encargarle oficialmente la formación de un equipo de Gobierno, una tarea complicada por la alta fragmentación del arco parlamentario y la falta de acuerdo entre las distintas formaciones.
Tsipras, ganador moral de los comicios al haber logrado 52 escaños y multiplicado por cuatro su presencia en el Parlamento, ha insistido en que su objetivo es formar una coalición de izquierdas.
Muy crítico con el plan de rescate de la Unión Europea y con las medidas de ahorro que implica, no tiene una posición clara sobre la salida del euro y exige una cancelación parcial de la deuda y la negociación con Bruselas de un plan que dé prioridad al desarrollo económico y a la protección social.
Según el diario Kathimerini, sus esfuerzos se centrarán en convencer a Izquierda Democrática (19 escaños) y al Partido Comunista (26 diputados), a las que acusa este de no querer acabar con el capitalismo.
Más fácil lo tendrá Tsipras con Izquierda Democrática, una escisión de Syriza, crítica con la UE pero partidaria de mantenerse en la Eurozona.
Su dirigente, Fotis Kuvelis, declaró ayer que espera las propuestas de Syriza pero que condiciona cualquier acuerdo a que Grecia no abandone la moneda única.
Tampoco han descartado un acuerdo con Syriza los derechistas de Griegos Independientes, aunque ni siquiera esta combinación daría al Gobierno la mayoría absoluta en el Parlamento.
Syriza, Izquierda Democrática, los comunistas y Griegos Independientes rechazaron ayer participar en un tripartito con los conservadores de Nueva Democracia, el más votado el domingo, y los socialdemócratas del Pasok, al entender que son responsables del empobrecimiento del país con sus políticas de ahorro.
Tras su ronda de contactos, el líder de Nueva Democracia, AndonisSamarás, tuvo que claudicar en su intento de formar Gobierno.
Si Syriza no logra formar Gobierno en un plazo de tres días, el mandato pasará al Pasok. Si también fracasa, se convocarán nuevas elecciones dentro de un mes.

sábado, mayo 05, 2012

Engels, “el General” del mérito

Gregorio Morán

La Vanguardia

SABATINAS INTEMPESTIVAS

Hay destinos póstumos que son como un sarcasmo. El de Federico Engels, por ejemplo. Fue heredero con fortuna, empresario de éxito, revolucionario consciente, riguroso ideólogo, soltero gozador, amigo inolvidable, padrino ideal, organizador incansable, escritor de fuste, coleccionista de gusto, adversario avieso, en fin, un hombre de esos que hacen época. Y hete aquí que la más irremediable de sus glorias póstumas fue la de aparecer siempre pegado a su amigo íntimo -Marx y Engels, parecen más idénticos que Ortega y Gasset o Pi y Margall- y luego adosado en efigie a Lenin, con el que probablemente nunca se hubiera entendido -detestaba el fanatismo-, y con Stalin -despreciaba a los ex seminaristas-, o con Mao, al que hubiera negado cualquier posibilidad de hacer algo parecido a una revolución con campesinos analfabetos.
Por primera vez aparece en castellano una biografía de Federico Engels que se puede leer sin un bostezo, lo que constituye un mérito historiográfico en un país como el nuestro, donde la historia suele ser un castigo dogmático y por demás falaz. Conozco historiadores que tienen a gala, o tenían, porque a algunos se los ha ido llevando la parca, que no la historia, haber publicado libros, ganado cátedras, profesar de maestros, sin haber leído un solo libro de literatura.
La escribió Tristam Hunt, un joven historiador británico -cosecha del 74, que no sé si fue buen año para los vinos pero detestable para la historia real-. Aparece en castellano (Anagrama) con un título torpe, El gentleman comunista.
No sé si es una influencia irresistible del pujolismo y su postulado de la autoestima a granel, pero esa manía, tan española por otra parte, de considerarnos capaces de enmendar la plana a quien se nos ponga por delante puede llevarnos a las situaciones más ridículas, como la del director de la Oficina Antifraude en Catalunya, Daniel de Alfonso, que recién nombrado aseguraba que el modelo catalán contra la corrupción será “un referente mundial”. Nos llega la mierda hasta la última fila del Palau y ahí tienen a un gracioso impartiendo doctrina. Que un libro, que en inglés se titula The Frock-Coated Communist, haya sido traducido en castellano como El gentleman comunista me parece una frivolidad. No sólo porque convierte un sustantivo en adjetivo -si es que esto le interesa hoy día a alguien- sino porque asume que los ingleses no están muy al tanto de lo que significa gentleman.
Por lo demás el libro se lee muy bien, que es la máxima aspiración de un lector ante una traducción, por más que haya algunas cosas que me suenan a raras. Pero como mi inglés es menos que rudimentario he de conformarme con que se diga “el gordo Bakunin” o “el exótico Lasalle”. Siempre creí que Bakunin era enorme de tamaño, sin cuyo rasgo no hubiera provocado alguna de sus historias más sonadas, pero “gordo”… Lo que sí puedo asegurar es que Ferdinand Lasalle, habilísimo negociador y tipo rarillo que sentaría las bases sobre las que se construiría luego la potente socialdemocracia alemana, no tenía nada de “exótico”, a menos que consideremos Silesia como un lugar exótico ¡No hubiera parado de reírse el tándem Marx-Engels de haber oído a alguien calificar de “exótico” a su detestado Lasalle, muerto en duelo por asuntos inconfesables!
Pejiguerías aparte, esta biografía de Engels es un texto de lectura obligada que rompe, sin ninguna pretensión escandalosa, con los tópicos que el tiempo y los regímenes del llamado socialismo real le colgaron al cuello. Probablemente no diga nada nuevo, pero lo cuenta de otra manera, sin liturgia ni rituales. La fuerza indestructible de la amistad con Marx, en primer lugar; también la autonomía de su propia obra y sobre todo su figura humana. Mientras que la vida de Carlos Marx transcurrió siempre obsesionada hasta las almorranas, por el estudio, por hacer su magna obra, por sentar las bases supuestamente indestructibles de una nueva era y por casar bien a sus tres hijas, Engels tuvo la suerte de poder permitirse el lujo, carísimo, de vivir con todas las comodidades que otorga una hacienda saneada, y al mismo tiempo volcarse sin dobleces en la creación de una organización revolucionaria.
La fe de Engels en la amistad no tiene nada de ciega, es consciente de la superioridad intelectual de Marx, pero sin alharacas ni sumisiones, como dos colegas que se conocieron de jóvenes y van a mantener por encima de todas las tortuosas fases de la historia, una intimidad inquebrantable. Engels será el financiador principal y en ocasiones único de la familia Marx, cuyas pretensiones burguesas respecto a las hijas, la vanidad de haberse casado con una noble alemana, las depresiones, las intemperancias de pobre con ambiciones, todo eso y mucho más será recogido con ese talante de encajador inteligente, de amigo para todo, que fue Engels. En la historia de la amistad, ni siquiera en algunas parejas de jesuitas fundadores de la Compañía, amigos hasta el martirio, se encuentra una tan hermosa e incombustible relación como la de Marx y Engels. Para las hijas de Marx su padre será “el Moro”, apelativo cariñoso, con ninguna de la connotaciones que hoy podría tener, o quizá sí, por su obsesión en casarlas bien, es decir, con hombres de fortuna, cosa que como suele suceder salió al revés y rematadamente mal. Para ellas, Engels era “el General”. El que mandaba realmente, el que orientaba a la familia además de financiarla, el que aconsejaba, el que cubría los errores cuando no los desmanes.
Durante muchos años, muchos, se ocultó la bárbara historia de Helene Demuth; la familiar criada, “Nim” en la cotidianeidad doméstica. Que Carlos Marx la pudiera violar, es más, que la hubiera violado, resultaba algo demasiado fuerte. Engels fue capaz de asumir como suyo al producto de aquella relación, el pobre Freddy, al que subvencionó y trató como sólo un tío cariñoso y decente podría hacer con un sobrino nacido por un desliz fraterno. Ya mudo y en el lecho de muerte, ante la insistencia de una hija de Marx que habían recogido el rumor y no podía creérselo, escribirá en una pizarra, como si se tratara de una escena de novela romántica, que el tal Freddy era hermanastro de ellas. Hay que ser muy amigo para llegar a asumir como propio el hijo de otro, creo yo. Y habrá quienes digan que, en fin, es una anécdota. Que lo piensen bien, porque constituye más bien un retrato de dos hombres que conformaron una idea que transformó el siglo. Las consecuencias no son suyas, ésas son más bien nuestras. Sería como achacar a Santo Tomás de Aquino los crímenes que se cometieron en su nombre, que fueron innumerables.
Nada que ver con un blando, a ver si nos entendemos. Benevolente con los amigos, aún más con las amigas -cuando cumplió 70 años, y le quedaban aún cuatro, lo celebró con dos docenas de ostras y otra docena de botellas de champán, lo contaba él mismo orgulloso de su supervivencia-, pero implacable con los adversarios. En política e ideología, no había piedad. Al pobre profesor Dhüring, catedrático en Berlín, le puso a caldo, con saña, algo que hoy sería impensable, porque estaba ciego. Contra un ciego escribir un libro como Anti-Dhüring y del que aprendería Pablo Iglesias lo único que sabía de marxismo-. Al enterarse del resumen, el propio Marx escribió: “yo no soy marxista”.
Un libro fresco El gentleman comunista. La vida revolucionaria de Friedrich Engels, retrato brillante de un caballero que gustaba de la aristocrática caza del zorro, de la bolsa de valores y de las asambleas arrebatadas de obreros insurgentes. El hombre que echó las raíces sobre las que se construiría la aventura más compleja del siglo XX: la quiebra del ideal obrero, matriz fracasada de una sociedad más justa.