Contra las patrias, el Viejo Maestro




La nacionalidad del obrero no es ni francesa, ni inglesa, ni alemana, es el trabajo, la esclavitud libre, el automercadeo. Su gobierno no es ni francés, ni inglés, ni alemán, es el capital. Su aire nativo no es ni francés, ni alemán, ni inglés, es el aire de la fábrica. La tierra que le pertenece no es ni francesa, ni inglesa, ni alemana, está a unos cuantos pies bajo el suelo.
Karl Marx: Crítica de «El sistema nacional de economía política» de Friedrich List

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sábado, julio 14, 2012

Soy minero


                                                        Estos no son tiempos de hashtag, sino de barricada
En Rebelión el 12-07-2012
 
Que en estos tiempos hipertecnologizados hayan tenido que ser los mineros los que enseñen el camino al resto de trabajadores, da que pensar. Que en la época de empresas flexibles, sociedad de la información, economía global, riqueza virtual y trabajadores desubicados y desideologizados, hayan tenido que ser los viejos mineros, con sus duras herramientas, sus manos callosas y su fuerte conciencia de colectivo, los que salgan a la luz y echen a andar para que los sigamos, debería hacernos pensar qué nos ha pasado a los trabajadores durante los últimos años, qué hemos hecho y dejado de hacer, qué nos han hecho y qué nos hemos dejado hacer.
Habrá quien diga que el protagonismo minero de estos días es pura coherencia: si la crisis y las políticas anticrisis suponen para los trabajadores un salto atrás en el tiempo, un regreso a trompicones al siglo XIX, nadie mejor que los mineros al frente de la manifestación, ellos que con tanta rotundidad encarnan aquellos tiempos iniciales del movimiento obrero. Pero no estamos ante un asunto de coherencia histórica, sino mucho más.
Las emocionantes escenas vividas en cada pueblo por donde han pasado los mineros en su marcha hacia Madrid, la acogida, las palabras de ánimo, las ayudas recibidas, la solidaridad extendida por todo el país, en las calles y en las redes sociales, y finalmente el recibimiento en la capital y el acompañamiento en su protesta por tantos trabajadores, deberían ser un revulsivo, marcar un punto de inflexión en la construcción de resistencias colectivas. Los mineros han roto algo, han despertado algo que dormía en nosotros, nos han empujado.
Sé que hay un componente no pequeño de simpatía que escapa a las razones de su protesta. Hay algo de justicia histórica, de memoria, de sentimentalidad obrera si quieren, en el cariño que los mineros reciben estos días, y digo cariño con intención, porque en ocasiones se trata de cariño más que de comprensión de sus reivindicaciones. La figura del minero, con su casco, su lámpara y su rostro ennegrecido está fuertemente arraigado en el imaginario de la clase trabajadora desde hace siglos, y por eso con los mineros no funciona el habitual discurso de los “privilegiados” con que algunos intentan anularlos desde la derecha mediática (por eso, y porque la minería representa desde siempre lo más duro y peligroso del mundo del trabajo, y su fatiga, lesiones, enfermedades y accidentes no casan bien con ningún privilegio). Por todo ello, por su condición popular de héroes de la clase obrera (demostrada, por otra parte, en tantos episodios de lucha en efecto heroica a través de siglos), parece natural que los mineros encuentren todo ese calor a su paso por los pueblos. No creo que una marcha a pie de, pongamos, camareros, albañiles, periodistas o funcionarios, lograse tanto apoyo, tanto cariño, tantos recibimientos, homenajes y adhesiones, por justas que fuesen sus reivindicaciones.
Pero más allá de ese componente emocional, importa el momento en que se ha producido esta salida de los pozos. En un momento de terror económico como este, cuando los trabajadores nos sentimos acorralados, desesperanzados, y nuestra resistencia se limita a adivinar por dónde vendrá el siguiente golpe, la aparición en escena de los mineros puede ser la lucecilla al final del túnel (el túnel en que andamos perdidos los trabajadores, no el tópico túnel de la salida de la crisis donde la única luz que se ve es la del tren que viene de frente), la señal que estábamos esperando. Los mineros nos están dando una lección que no deberíamos dejar pasar, y que va más allá de sus reivindicaciones por justas que puedan ser.
Y lo son. Los mineros tienen razón en su lucha, y no voy ahora a extenderme en por qué tienen razón. La tienen por todos los motivos que ya habrán oído y leído estos días, pero incluso si no tuviesen esos motivos, seguirían teniendo la razón de su lado, por una elemental cuestión de justicia histórica. Se lo debemos, a ellos y a las generaciones de mineros que les anteceden, y eso basta para que estemos obligados a respetar su medio de vida y sus territorios, ofrecerles salidas dignas y no escatimarles un dinero que es calderilla comparado con los rescates financieros. Pero insisto: lo que hoy me interesa no es tanto su lucha particular (que apoyo), sino esa lección de dignidad, solidaridad y resistencia que nos dan al resto de trabajadores. Todos nos hemos sentido interpelados estos días por la lucha de los mineros, en dos direcciones: porque en su reivindicación de un futuro digno cabemos todos los que igualmente carecemos de ese futuro; y porque la contundencia de su lucha hace más evidente nuestra pobre reacción ante los ataques sufridos.
En cuanto a lo primero, la reivindicación de los mineros es extensible a todos nosotros. En los mineros vemos nuestro pasado, nuestra conciencia de clase que en algún momento perdimos o nos arrebataron, las posibilidades de lucha colectiva que hoy no encontramos. Pero sobre todo, vemos en ellos nuestro futuro: en su grito para no ser abandonados, para no desaparecer, para no ver arrasados sus pueblos y comarcas por el paro y la inactividad, asoma un resquicio del futuro que nos espera a todos, convertidos todos en trabajadores abandonados a nuestra suerte, abocados a un largo tiempo de escasez, de miseria; a merced de un viento que no deja nada en pie; con millones de empleos en extinción, y toda España convertida en una gran comarca minera amenazada por la desolación y la falta de salidas.
En cuanto a lo segundo, la dureza clásica con que resisten los mineros, la violencia con que responden a la violencia, hace que debamos buscar otra palabra para denominar lo que hacemos los demás, eso que a menudo llamamos de manera exagerada resistencia. Mientras nosotros ‘incendiamos’ las redes sociales, los mineros prenden fuego real a las barricadas en las autopistas. Mientras nosotros convocamos una huelga cada dos años, sin mucha convicción y sobre todo sin continuidad, los mineros eligen la huelga indefinida durante semanas, inflexible. Mientras nosotros escribimosposts y tuits de denuncia contra los recortes (yo el primero), ellos se encierran en los pozos, paralizan el tráfico, levantan en pie de guerra comarcas enteras, y finalmente echan a andar por la carretera. Mientras nosotros pintamos ingeniosas pancartas y componemos simpáticos pareados para gritar en manifestación, ellos se enfrentan a cuerpo con la Guardia Civil. Mientras nosotros retuiteamos y damos miles de “me gusta” para apoyar las reivindicaciones de los colectivos más castigados, ellos van pueblo por pueblo dando y recibiendo abrazos, compartiendo comidas y techo. Mientras esperamos al próximo aniversario para volver a tomar las plazas, ellos se plantan en la Puerta del Sol tras haber hecho suyas las plazas de todas aquellas localidades por las que pasaron.
La lección está clara: ante el ataque total contra los trabajadores, estos no son tiempos de hashtag, sino de barricada. Frente a la solidaridad efímera de la red social y la indignación inofensiva, son tiempos de caminar juntos, de compartir encierro o marcha, de encontrarse en las calles, de abrazarse como ya no nos abrazábamos, como estos días se abrazaban los mineros con quienes los esperaban a la entrada de cada pueblo.
Por todo ello, el gobierno no puede permitir que los mineros ganen este pulso: porque si triunfan, estarán dando un mal ejemplo para el resto de trabajadores, que podríamos tomar nota, aprender la lección, seguir su ejemplo para ser escuchados, para no ser pisoteados, para no seguir perdiendo: luchar, resistir, construir redes de solidaridad, ser firmes, llegar hasta las últimas consecuencias, tomar la calle, recuperarla. Por eso la durísima represión policial contra los mineros y su criminalización mediática.
Por las mismas razones los trabajadores necesitamos que los mineros ganen este pulso: porque su victoria despeja el camino para nosotros, y en cambio su derrota nos haría más difícil levantar la resistencia. Por eso hoy todos somos mineros, y tenemos que estar con ellos. Por justicia, por historia, por memoria, porque lo merecen. Pero también por nosotros, porque si ellos temen por su futuro, el nuestro es más que negro, negro carbón.

Fuente:
 http://www.eldiario.es/zonacritica/2012/07/11/soy-minero/
 

jueves, julio 12, 2012

Cuadratura del círculo del capital financiero europeo



El Telégrafo

En el primer trimestre de 2012 un total de 97.090 millones de euros abandonaron España, de los cuales el 68% (66.200 millones de euros) abandonaron el país en el mes de marzo. El capital financiero no participa del debate de nacionalidades.

Al contrario de lo que muchos liberales defienden, el neoliberalismo no desreguló, sino que reguló a favor de los capitales financieros golondrinas, que vienen y van con viento a favor, y siempre bajo seguro de riesgo ante cualquier caída libre.

La huida de capitales es explicada en base a la búsqueda de una mayor seguridad y mayor rentabilidad en bancos de otros países. Este éxodo no es más que una fase del movimiento circular del capital financiero dentro de la zona euro. Este proceso de fuga de capitales se lleva produciendo desde la periferia europea hacia los países centrales europeos desde hace unos años. Alemania es, sin duda alguna, uno de los principales receptores en la zona euro de los depósitos de la periferia.

La banca alemana aumenta sus reservas de efectivo. Dado el inmovilismo del mercado interbancario, cualquier banco alemán prefiere colocar estos depósitos en un Banco Nacional de un país “solvente”, por ejemplo, en el Busdesbank alemán que a su vez, los colocará en gran parte en el Banco Central Europeo. Es en ese instante cuando se puede constatar la cuadratura del circulo financiero europeo.

¿En qué consiste? ¿Qué hace el Banco Central Europeo con estos depósitos? Vayamos al caso español; la banca española se dedicó a jugar a la ruleta rusa en los mercados financieros y a la economía de la especulación en el ladrillo. Todo ello ayudado por la financiación imprudente de Alemania: la banca alemana tiene prestado una octava parte de su PIB a los países periféricos (prestar a un irresponsable también es de irresponsables).

El capitalismo corporativo practicado por el régimen en España, PPOE (partido socialista y partido popular), se dedica a rescatar a la banca española a costa de hundir a toda la ciudadanía. Entonces, ¿de dónde llega la plata para el salvataje bancario español? Del Banco Central Europeo. ¿Con qué dinero? En gran medida, con el capital huido de la periferia europea. Esto es, España es rescatado con capital que se había fugado anteriormente de España.

El rescate proviene de los propios países rescatados. Sí, tal como suena, el dinero que se marchó vuelve finalmente engalanado de rescatador y como gran salvador de todos los problemas (de los bancos). ¿Dónde está la trampa? Las condiciones de los préstamos suponen un yugo cristalizado en  sacrificios y esfuerzos exigidos a la gran mayoría de la población en cualquier país de la periferia europea, por ejemplo, el caso español.

El nuevo capital salvador es pagado a alto interés. Círculo vicioso entre rentabilidad asegurada y población arriesgada. Pero aún hay más. A todo esto, el Banco Central Europeo reduce el interés, por ejemplo, al 0,75%.

Cualquier banco alemán compra dinero a precio interbancario, pongamos 1,5%. Luego, este mismo banco puede comprar deuda pública española al 6,5%. Mientras tanto, Alemania, se financia públicamente al 0%. España ganó la Eurocopa, pero sigue perdiendo la Eurozona. Alemania no necesita jugar a fútbol, prefiere las finanzas.
 
*Alfredo Serrano Mancilla es Doctor en Economía, Coordinador América Latina Fundación CEPS

*Sergio Martín Carrillo es Doctorando en Economía, Universidad Pablo de Olavide de Sevilla

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

viernes, julio 06, 2012

El gobierno amenaza con 100.000 nuevos despidos de empleados públicos


Lamentablemente, los escalpelos neoliberales amenazan con nuevas vivisecciones contra el trabajo y lo público, próximos escenarios para exhibir, desde el gobierno andaluz, desde la presencia de IU en él, la voluntad de rebelión o de mansedumbre "por imperativo legal". Si la Junta de Andalucía termina resignándose a actuar como gestoría territorial de la política proveniente de la Troika y de Madrid, la calle arderá, o debería arder, a pesar de y/o contra las fuerzas de "progreso", rebasándolas y desestimándolas por mucho, mucho tiempo.
(...)

 Diseñaron una arquitectura política europea que ahora resulta la mejor de las herrramientas para la impresionante ofensiva de las élites capitalistas contra la Europa de servicios públicos y garantías del mundo del trabajo. Van a derruirlo todo y a privatizarlo todo, a camiar la faz de lo que conocemos. Aunque eso contenga graves contradicciones y riesgos para su propia hegemonía, la demolición tiene la mecha muy corta y será catastrófica para millones de personas y para los mecanismos de la democracia. En este horizonte y con este marco político que recordaba al principio (Constitución, Tratado de Lisboa...), para la resistencia institucional, política y cultural que se precisa las tres tristes Consejerías y los discursos y medidas que hasta ahora (durante la negociación y tras la constitución del gobierno) se han exhibido no presagian nada bueno. Resulta descomunal la desproporción y el inmenso contraste entre el músculo que exhibe la derecha y el que muestran los dirigentes "de progreso". Resultado: la gente está perpleja, desanimada, con sensación de indefensión y con sospecha de que los que gobiernan en Andalucía no tienen las herramientas intelectuales ni estratégicas (¿ni éticas?) para hacer frente a lo que está desplomándose sobre sus cabezas y, por tanto, no resultan útiles ni a la altura de las circunstancias históricas. Ojalá yo esté equivocado en estas apreciaciones, ojalá. En cualquier caso, es bueno alentar el estudio y el debate de lo que pasa porque eso mejorará la capacidad de entender y armar propuestas, desde todos y cada uno de los ámbitos en que está la gente, sea una Dirección General, un Ayuntamiento, una ONG, un barrio o su puesto de trabajo

Plenamente suscribible tu comentario. Olvidan los partidarios de gestionar "mas solidariamente" las políticas emanadas de Bruselas-Madrid que el margen de maniobra que "los mercados" les permite a la Junta no les asegura, todo lo contrario, que pueda ser visible, percibible por las clases mas afectadas, diferencias reseñables entre original y fotocopia. "Perpleja, desanimada", efectivamente, y mas aún cuándo se ha votado poco menos que una Junta "de salvación", del aterrador horizonte de los estandartes de Arenas, ¡por los mismos PSOE e IU denunciados! El campo de maniobras se reduce aún mas si se considera que el posibilismo que genéticamente mantenía el PSOE - e IU - ante la eventualidad de poder gobernar aconsejaría atemperar y matizar el ataque a las politicas del PP, considerando que no "podrían" (sic) hacer cosa demasiado distinta.




¿Que hacemos con el euro?

Juan Torres López

Muy bueno, muy honesto, alejado de fáciles demagógias, que no olvida nada sobre tal eventualidad, la salida del euro. Algunos hemos pensando que esa solución solo tendría sentido en el marco de una revolución política, al mismo tiempo que se exigiría el repudio de la deuda y la eclosión de un proyecto constituyente que pusiera firmemente en la agenda unas elecciones a ASAMBLEA CONSTITUYENTE. 
Cuándo cada vez "los mercados" - inversionistas guiados y abducidos por especuladores con CDS, hedge fund o los intereses de la banca alemana - nos aprietan mas contra la prima de los cohones, el horizonte del abandono del euro con todas sus consecuencias tan dolorosas como necesarias, se hace mas  mas visible y urgente.
 ¿Que hacemos con el euro?

Solidaridad con la lucha de los mineros


domingo, julio 01, 2012

Escena pinochetista en la Catedral de la Almudena: Una veintena de desahuciados trata de encerrarse en ella para protestar y la policía responde poniendo a familias enteras de rodillas contra la pared y con los brazos sobre la cabeza



¿Chile 1973?, ¿España 1939? No, Madrid, 2012
Una veintena de personas se encerró la tarde del viernes en la catedral de La Almudena para protestar contra los desahucios y reivindicar el derecho a la vivienda. Vean en la imagen la respuesta de la policía, que ha desalojado a los activistas a eso de las 23:00.
Agencias/Kaosenlared
¿Chile 1973?, ¿España 1939? No, Madrid, 2012

Una escena 100% pinochestista, 100% franquista. Eso es lo que se está viviendo esta noche en la Catedral de la Almudena de Madrid, donde varias decenas de desahuciados se habían encerrado esta tarde para protestar.  Un portavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) señaló esta tarde que de los más de 20 encerrados, 15 son personas afectadas directamente por desahucios, y el resto son voluntarios que permanecen con ellos por solidaridad.
La Policía ha desalojado alrededor de las 23:00 horas a las personas que se habían encerrado esta tarde en la Catedral de la Almudena para protestar contra los desahucios y reivindicar el derecho a la vivienda.
Así lo han confirmado a Efe un portavoz de la Plataforma de Afectados por las Hipotecas (PAH) y fuentes de la Jefatura Superior de Policía.
Desde la Jefatura han explicado que se ha identificado a 29 personas que permanecían encerradas dentro del templo, y a otras 30 ó 40 que se encontraban en el atrio.
Una vez identificados, y al no haber presentado denuncia la Archidiócesis de Madrid, han procedido a marcharse de la Catedral.
La Archidiócesis, consultada por Efe, no ha querido hacer declaraciones sobre el asunto.
Por su parte, el portavoz de la PAH, que se encontraba en el interior del templo, ha lamentado que la Iglesia se haya "negado a dar su apoyo" a las familias y personas afectadas por los desahucios.
El encierro comenzó alrededor de las 18:30 horas, según ha explicado a Efe este portavoz de la PAH, que ha señalado que han escogido este edificio emblemático para llamar la atención de las autoridades y que les den una respuesta a sus reivindicaciones.
La PAH ha pedido una reunión con representantes del Gobierno, del Defensor del Pueblo, del Banco de España y del Poder Judicial para que den soluciones a todos los afectados por las hipotecas y los desahucios, y confiaban también en que la Iglesia se pronunciara sobre este problema y les transmitiera su apoyo, algo que, según el portavoz de la Plataforma, finalmente no ha ocurrido.
Inicialmente la pretensión de los encerrados era permanecer dentro del templo todo el fin de semana hasta el lunes, cuando hay convocada una manifestación a las 20:00 horas desde Ópera hasta Banco de España para reivindicar el derecho a la vivienda y la paralización de los desahucios.
Curiosa paradoja de la historia. Allí donde Jesús echaba, según el mito, a los mercaderes a latigazos, allí mismo la policía echa a quienes reclaman un derecho tan elemental como el derecho a la vivienda. Y todo ello para beneficiar a los de siempre, a esos mismos mercaderes que trafican con la vida humana y la degradan hasta condiciones aberrantes. 
Queda claro que, hoy como ayer, cuerpos represivos del estado (fuerzas del orden), banqueros, jerarquía eclesiástica y la derecha están en el mismo bando. El bando de los que quieren, como sea, acabar con la democracia y condenar al pueblo al hambre, la miseria y la esclavitud laboral para beneficio de unos pocos. Hoy como ayer, el fascismo sigue teniendo las mismas caras, los mismos integrantes, los mismos objetivos.
Seguir todo lo que está sucediendo en:

viernes, junio 29, 2012

¿Qué fue el estalinismo?




Terrorismo político incesante, omnipresente y casi omnipotente Imprescindible falsificación de su propia naturaleza Capitalismo de Estado dirigido por el Partido-Estado y militarización del trabajo
Agustín Guillamón
 Balance. Cuadernos de historia | 30-11-2008
www.kaosenlared.net/noticia/que-fue-el-estalinismo

El estalinismo fue una ideología totalitaria, fundamentada en el culto a Stalin, que utilizaba un lenguaje marxista, y se reclamaba (y legitimaba) como continuidad de las tesis de Marx, Engels y Lenin.
A la muerte de Stalin, los dirigentes del Estado soviético y del PCUS, criticaron las “desviaciones” provocadas por el culto a la personalidad de Stalin. El regreso a una dirección colectiva del PCUS y de la URSS era suficiente (en 1956) para resolver los errores más graves del despotismo de Stalin, denunciados por Kruschov en el XX Congreso del PCUS.
A los herederos de Stalin les bastaba, en 1956, con introducir los principios democráticos en la dirección colectiva del PCUS para declarar que todo estaba arreglado. Para ellos Stalin fue un fenómeno monstruoso, pero ACCIDENTAL, y en todo caso las manifestaciones perversas del sistema estalinista, debidas al culto a la personalidad, se difuminaban y empequeñecían frente a los “gloriosos logros” del sistema soviético. (Para una ampliación de todo esto es muy útil la consulta del tomo III de Kolakowski,  pp. 15-55).
Los errores y horrores de Stalin se limitaban, según los herederos y sucesores estalinistas, al período que iba desde principios de los años treinta hasta su muerte en 1953.  Esta fue la explicación de los estalinistas sin Stalin, que a nadie convenció, pero que sirvió a todos para echar las culpas a un sólo individuo y enterrar todo el período estalinista bajo el cerrojo del olvido, la amnesia y el palimpsesto.
Para un análisis marxista del estalinismo, tenemos a dos excelentes militantes y teóricos marxistas: Munis y Bordiga.
Bordiga (asesorado por Trotsky) se enfrentó a Stalin (asesorado por Togliatti) en el IV Congreso de la IC y tiene varios escritos de crítica del estalinismo: “Diálogo con Stalin” y “Diálogo con los muertos”. Pero la mejor crítica del estalinismo está en Munis (en su libro Partido-Estado-Revolución, reeditado por Muñoz Moya ediciones).
La mejor y más precisa definición del estalinismo es la que hace Munis, que intentaré resumir aquí brevemente. Según Munis, las características de la contrarrevolución estalinista fueron:
1.- Terrorismo político incesante, omnipresente y casi omnipotente.
2.- Imprescindible falsificación de su propia naturaleza contrarrevolucionaria, y de la naturaleza de sus enemigos, especialmente de los revolucionarios.
3.- Explotación de los trabajadores, mediante un capitalismo de Estado, dirigido por el Partido-Estado, que militarizó el trabajo.
Entre los intelectuales burgueses, puede establecerse una especie de escala cronológica en la denuncia del estalinismo, que se centra sobre todo en determinadas fechas conflictivas (insurrección húngara de 1956, o checa de 1968)…. Sartre, Camus,  Merleau-Ponty y un largo etcétera, ante el que cabe preguntarse por qué unos se “despiertan” en 1968 y no antes, en 1956, o por qué no con Orwell en 1937. La respuesta suele ser siempre la misma: oportunismo y ventajas que suponía la tolerancia respecto al estalinismo, con masivas militancias en los PC francés e italiano, y sus evidentes horrores.
Por otra parte, la denuncia del estalinismo suele detenerse en Lenin. Véase por ejemplo el propio Bordiga en su artículo “Lenin en el camino de la revolución” escrito a la muerte de Lenin en 1924, o el de los años sesenta sobre la respuesta a Lenin en su acusación de izquierdismo a las Izquierdas Comunistas alemana e italiana (que incluía al mismo Bordiga).
Fue la Izquierda germano-holandesa (Herman Gorter, Anton Pannekoek, Karl Korsh, Otto Rühle, Jan Appel, etcétera)  espléndidamente traducida al español en varios libros de Ediciones Espartaco Internacional, quien hizo la crítica marxista más temprana y radical al estalinismo y al leninismo.
Es indudable que las raíces del estalinismo se encuentran en la concepción leninista del partido, así como en el wilsoniano  “derecho de las naciones a la autodeterminación”,  propugnado también por Lenin, y por supuesto en el fracaso de la revolución internacional en Alemania, en 1919.
Sobre la crítica a la concepción del partido, y a la pretensión de extender las tácticas rusas a Europa occidental, véase la carta de Gorter a Lenin y sobre todo la crítica rigurosa y fundamental de Pannekoek en Lenin filósofo.
Par una crítica de la concepción leninista y estalinista del nacionalismo véase el texto de Pannekoek, titulado “Lucha de clase y nación” y el de Gorter “El imperialismo, la guerra y la socialdemocracia” (ambos en el libro Contra el nacionalismo de Espartaco).
El enfrentamiento de la Izquierda germano-holandesa con Lenin, en el seno de la III Internacional, era el encontronazo de los marxistas internacionalistas contra un Lenin, nacionalista ruso, imbuido en la tradición y terminología marxista, pero que había abandonado el pensamiento marxista en núcleos esenciales del pensamiento de Marx:
1.- La liberación de los trabajadores será obra de los propios trabajadores, que adquieren su conciencia en la propia experiencia histórica, sin necesidad de que unos intelectuales burgueses, desde el exterior de la clase obrera, y ajenos a ella, les enseñen la teoría marxista.
2.- El proletariado es internacional e internacionalista, y no tiene que reconocer ningún “derecho” burgués a la autodeterminación. La lucha de clases y la revolución proletaria serán de ámbito mundial, o no serán. 
3.- La revolución rusa de 1917 debía someterse a los intereses del proletariado internacional, y no como sucedió, bajo presión de Lenin y los bolcheviques, que consiguieron someter la Internacional a los designios e intereses de la revolución nacional rusa y de su capitalismo de Estado. Bordiga denunciaba esto como “inversión de la pirámide” (esto es la Internacional sometida a los intereses nacionales del PC de Rusia).
4.- El parlamentarismo y el sindicalismo en Europa occidental han sido absolutamente superados en 1917, donde sólo podían ser   ya instrumentos de sumisión del proletariado. La táctica que Rusia impuso a la Internacional Comunista, de usar parlamento y sindicatos. era absolutamente nefasta en Europa occidental. Esa imposición debió mucho a Lenin, y fue una de las características del leninismo.                                                                                                                                            *
La grandeza del Octubre Rojo radica en que es la primera revolución proletaria de la historia, la primera vez en la que el proletariado tomó el poder, derrocando el gobierno de la burguesía. La revolución comunista sólo podía ser mundial, y fracasó en Rusia cuando se produjo la derrota del proletariado revolucionario en Alemania y la revolución soviética quedó aislada.
Este aislamiento, unido a las catástrofes de la guerra civil, el caos económico, la miseria y el hambre, magnificaron los terribles errores de los bolcheviques, entre los que destacaba la identificación entre Partido y Estado, que condujeron al triunfo inevitable de la contrarrevolución estalinista, desde el seno del propio partido bolchevique que había impulsado la revolución soviética de Octubre de 1917. La contrarrevolución estalinista fue pues de carácter político, destruyó toda oposición política e ideológica, reprimió duramente movimientos y grupos proletarios, indudablemente revolucionarios, y persiguió hasta el exterminio físico a quienes manifestaron la menor disidencia, ya fuera dentro o fuera del partido único bolchevique. En Rusia, el proceso revolucionario iniciado en 1905, obtuvo su primer éxito con la revolución democrática de Febrero de 1917, que derrocó al zar e instauró una república democrática, pero no se quedó a medio camino y llegó hasta el final con la insurrección de Octubre de 1917 en Petrogrado, en la que los soviets tomaron el poder, desplazando a la burguesía del aparato estatal.
La contrarrevolución estalinista fue pues de carácter político, y se encarnó en el monopolio del poder por el propio partido bolchevique, en las medidas de nacionalización y concentración económica estatal (capitalismo de Estado) y en la transformación del Partido bolchevique en un Partido-Estado.
Lejos de ser un banal golpe de Estado, como miente la clase dominante, la revolución de Octubre es el punto más alto que ha alcanzado hasta ahora la humanidad en toda su historia. Por primera vez la clase obrera tuvo el valor y la capacidad de tomar el poder, arrebatándoselo a los explotadores, e iniciar la revolución proletaria mundial. 
Aunque la revolución pronto iba a ser derrotada en Berlín, Munich, Budapest y Turín, aunque el proletariado ruso y mundial tuvo que pagar un precio terrible por su derrota: el horror de la contrarrevolución, otra guerra mundial, y toda la barbarie sufrida bajo los  estados totalitarios estalinistas; la burguesía todavía no ha sido capaz de borrar la memoria y las lecciones de este formidable acontecimiento.
El peor legado del estalinismo ha sido su perversa utilización de la ideología marxista-leninista como desarrollo ortodoxo del “marxismo”, que quedaba así invalidado y desprestigiado como teoría de la revolución proletaria. El leninismo usó un lenguaje marxista para justificar unos regímenes totalitarios, que nada tienen que ver con los análisis de Marx, efectuados entre 1844 y 1883, sobre el capitalismo y la explotación del proletariado. El propio Lenin, en sus concepciones y análisis sobre el partido, los nacionalismos, la revolución rusa, etcétera, se enfrentó frontalmente a otros teóricos marxistas, como Luxemburg, Bordiga, Gorter, Pannekoek, que denunciaron muy tempranamente las peores aberraciones del leninismo.
La concepción leninista del partido considera que la clase obrera es incapaz de alcanzar una conciencia que vaya más allá de chatas concepciones sindicalistas y reformistas. El partido ha de inocular, desde fuera de la clase obrera, la conciencia socialista y revolucionaria. Tal concepción, como demuestra Pannekoek en “Lenin filósofo” (editado en Ediciones Espartaco), es ajena a Marx, que afirmó claramente que “la emancipación de los trabajadores será obra de los propios trabajadores”.
El derecho (burgués) de las naciones a la autodeterminación, propugnado por Lenin, introduce la ideología nacionalista como objetivo fundamental del proletariado en la lucha por su emancipación. Tal y como debatió Rosa Luxemburg con Lenin, la ideología de liberación nacional de los pueblos oprimidos es una ideología burguesa, absolutamente ajena a la lucha de clases y a la emancipación del proletariado (véase los libros de María José Aubet sobre Luxemburg, editados por Anagrama y El Viejo Topo).
Las tácticas utilizadas por los bolcheviques en Rusia no eran generalizables a la situación existente en Europa occidental, donde los partidos comunistas propugnaban tácticas antiparlamentarias y antisindicales, que fueron condenadas dogmáticamente por Lenin. Véase (en Ediciones Espartaco) la “Carta abierta al camarada Lenin”, que Gorter escribió como respuesta al folleto leninista “El izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo”.
Existe, pues, todo un corpus marxista, que denunció no sólo la barbarie totalitaria de los regímenes estalinistas y fascistas, sino también algunas de las peores aberraciones teóricas del leninismo: ésa es la herencia irrenunciable que nos han entregado las distintas fracciones de la izquierda comunista.
Ni la ideología leninista, ni el totalitarismo estalinista, son marxistas. Por marxismo hay que entender la crítica de la economía política del capital, efectuada por Marx a mediados del siglo XIX, su método de investigación, y la teorización de las experiencias históricas del proletariado (Manifiesto comunista, El Capital, 18 Brumario, etcétera), proseguidas por Engels, Luxemburg, y la izquierda comunista (rusa, italiana y germano-holandesa). Esta izquierda comunista estaba formada por pequeñas fracciones que, en duras condiciones de aislamiento y persecución física y política, criticaron, usando el método marxista, y en la práctica de la lucha de clases, las tergiversaciones de la Tercera Internacional, y del totalitarismo estalinista y fascista.
La crítica marxista de los regímenes estalinistas, resultado del análisis teórico y de la lucha de estas fracciones de Izquierda Comunista en el seno de la propia Internacional Comunista, que definieron con mayor o menor claridad a esos regímenes como capitalismo de Estado, se encuentra en la bibliografía abajo indicada. 
Agustín Guillamón. 
Bibliografía 
Appel; Gorter; Laufenberg; Meyer; Pannekoek; Pfemfert; Rühle; Reichenbach; Schwab; Wolfheim y otros: Ni parlamento, ni sindicatos: ¡Los Consejos obreros! Los comunistas de izquierda en la Revolución alemana. Ediciones Espartaco Internacional, Barcelona, 2004.
Aubet, María José: Rosa Luxemburg y la cuestión nacional. Anagrama, Barcelona. 1977.
[Bordiga, Amadeo]: Las grandes cuestiones históricas de la revolución en Rusia. Partido comunista internacional, Madrid, 1997.
Gorter; Pannekoek: Contra el nacionalismo, contra el imperialismo y la guerra: ¡Revolución proletaria mundial! Ediciones Espartaco Internacional, Barcelona, 2005.
Gorter; Korsh; Pannekoek: La izquierda comunista germano-holandesa contra Lenin. Ediciones Espartaco Internacional, Barcelona, 2004. [Contiene la “Carta abierta al camarada Lenin”, de Gorter y “Lenin filósofo” de Pannekoek].
Luxemburg, Rosa: La revolución rusa. Anagrama, Barcelona, 1975.
Luxemburg, Rosa: La cuestión nacional. Traducción y prólogo de María José Aubet. El Viejo Topo, Barcelona, 1998.
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