http://www.kaosenlared.net/component/k2/item/21824-v%C3%ADdeos-la-ejemplar-lucha-de-los-mineros-en-im%C3%A1genes.html
Un sitio personal de Jose Mª Delgado Gallego con la intención de reunir artículos y monografias dispersas, escritas a lo largo de muchos años. Tendrá o deberá tener apartados para los artículos politicos (y sindicales) y otro para la creación literaria, relatos y cuentos especialmente. Tambien es, ¿como olvidarla? un lugar de recuerdo y respeto a Rosa Luxemburgo y a su obra.
Contra las patrias, el Viejo Maestro
Karl Marx: Crítica de «El sistema nacional de economía política» de Friedrich List
La nacionalidad del obrero no es ni francesa, ni inglesa, ni alemana, es el trabajo, la esclavitud libre, el automercadeo. Su gobierno no es ni francés, ni inglés, ni alemán, es el capital. Su aire nativo no es ni francés, ni alemán, ni inglés, es el aire de la fábrica. La tierra que le pertenece no es ni francesa, ni inglesa, ni alemana, está a unos cuantos pies bajo el suelo.
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sábado, junio 16, 2012
viernes, junio 15, 2012
La Corrala Utopía se prepara para resistir sin luz y agua a la ola de calor
Blog de Corrala la Utopía
Las 36 familias realojadas en la Corrala de Vecinas ’La
Utopía’ se preparan para resistir a la ola de calor sin luz ni agua. El
pasado viernes Endesa cortó por segunda vez el suministro eléctrico al
edificio. El martes fue Emasesa, la empresa municipal del agua
dependiente del Ayuntamiento de Sevilla, quien hizo lo propio con el
suministro de agua. En la tarde del martes una manifestación recorrió
las calles del Barrio de la Macarena hasta llegar al Parlamento para
reclamar que se volviera a dar luz y agua al edificio. La marcha
discurrió por las aceras de las calles por voluntad de las familias
realojadas y con el objetivo de no perjudicar así a la ciudadanía, que
está dando importantes muestras de apoyo a las familias realojadas.
En la tarde noche de ayer un grupo de aproximadamente 100 personas
acudió al Pleno de la Junta del Distrito Macarena para reclamar
soluciones ante el corte de luz y agua. IU presentó una moción de
urgencia para que se volviera a dar luz y agua al edificio. El PSOE
manifestó su voluntad de sumarse a esta propuesta que, sin embargo, no
entró ni siquiera en el orden del día porque el grupo municipal del
Partido Popular argumentó que se había presentado con 5 minutos de
retraso con respecto al límite horario legal.
Al terminar la Junta de Distrito, en la que en el turno de ruegos y
preguntas se permitió intervenir a portavoces del colectivo, las
familias de la Corrala Utopía se reunieron con Evelia Rincón, concejala
del Ayuntamiento y responsable del Distrito Macarena. Evelia Rincón
recalcó que el corte del suministro eléctrico y de agua se debe a que el
edificio no cumple con la legalidad vigente. Cuando las familias le
pidieron algún tipo de solución, la concejala ofreció abrir esa misma
noche una boca de riego de agua no potable durante 2 horas, utilizada
normalmente por el Servicio Municipal de Parques y Jardines, para que
los vecinos y vecinas llenaran bidones y cubos de agua. Evelia Rincón
ofreció también que mañana (por hoy) se abriera la misma boca de riego
durante otras dos horas. Afirmó que no podía comprometerse a más y
conminó a las familias a abandonar el edificio lo antes posible. La
propuesta fue rechazada por las familias por dos motivos. En primer
lugar, porque el movimiento 15-M ya ha organizado un sistema por el cual
vecinos de la Macarena llevan cubos y bidones de agua, en este caso
potable, y abastecen a las familias realojadas. En segundo lugar, porque
las familias no demandan caridad de las instituciones, sino que están
reclamando sus derechos, los suyos propios y los de las miles de
familias que han perdido su hogar a manos de los bancos como
consecuencia de la crisis económica.
Las familias realojadas en la Corrala de Vecinas ’La Utopía’ quieren
dejar claro que están llevando adelante una lucha que reclama que el
derecho a la vivienda, recogido en la Declaración Internacional de los
Derechos Humanos y en la Constitución Española, se cumpla. Por ello,
piden a las instituciones que pongan en marcha las leyes y medidas
oportunas para que este derecho se salvaguarde y proteja. En plena
crisis económica, con el país al borde del colapso, y cuando miles de
familias están a punto de perder sus hogares, es del todo incomprensible
que los gobiernos dediquen ayudas multimillonarias a bancos en quiebra
y, sin embargo, no pongan en marcha las medidas sociales necesarias para
atender a todas las personas que han perdido ya todo y que corren el
riesgo de quedar totalmente desamparadas.
La Corrala de Vecinas ’La Utopía’ hace un llamamiento a todas las
instituciones, especialmente a la Junta de Andalucía (dada la actitud
del consistorio sevillano) para que pongan en marcha leyes que
garanticen el derecho a la vivienda. El próximo lunes presentaremos con
un serio estudio diversas medidas entre las que destaca una posible Ley
Andaluza que permita que las miles de casas vacías, propiedad de bancos e
inmobiliarias, sirvan para realojar a las familias que han sido
desahuciadas por los bancos o que han perdido sus viviviendas como
consecuencia de la crisis. Estas viviendas quedarían en régimen de
alquiler social, que nunca superaría el 20% de las percepciones
económicas de cada familia. Ante el dramático paisaje social que se
presenta para los próximos meses es necesario que las instituciones
aborden la necesidad de llevar a la práctica políticas para rescatar a las personas en lugar de a los bancos.
miércoles, junio 13, 2012
¿Servirá realmente para algo? El rescate de España
“La carga de recapitalizar los bancos insolventes o las adquisiciones deficitarias de bancos solventes va a caer sobre los ciudadanos españoles ”
Antes de que los ministros de finanzas de la UE aprueben definitivamente el rescate de España por valor de 100.000 millones de euros, deberían intentar hacerse a ellos mismos una única pregunta: ¿Servirá realmente para algo?(Karl Whelan, economista del University College, Dublín).
Es muy probable que consiga mantener los mercados en estado de efervescencia hasta mediados de semana, en que empezarán a cundir los temores sobre las elecciones griegas (17 de junio), pero eso es todo lo que hay. No va a arreglar los problemas principales de la Eurozona, en realidad, ni tan siquiera va a abordarlos. El reducido objetivo del rescate es apuntalar los bancos insolventes para evitar otra catástrofe tipo Lehman Brothers. Tal cual. Es decir, los 100.000 millones no aumentarán la competitividad, ni estimularán el crecimiento, ni reducirán el desempleo ni reforzarán la integración política y fiscal. No van a hacer nada de eso, de hecho, la ratio de la deuda de España con relación al PIB se ampliará aún más debido a la nueva carga que sus dirigentes han asumido. Eso significa que las clases trabajadoras de España tendrán que soportar condiciones mucho más duras durante un período más largo de tiempo para poder pagar las obligaciones asumidas por Madrid.
El Eurogrupo ha acordado prestar a España 100.000 millones de euros, pero no tienen forma de saber cuántos euros más va a necesitar el país en el futuro. Echen una mirada a las líneas que les pongo a continuación y comprenderán lo que quiero decir:
“ Los bancos españoles tienen un descubierto de más de 300.000 millones de euros en el sector inmobiliario, en su mayoría en créditos a promotores inmobiliarios. El Banco Central de España considera que alrededor de 180.000 millones de este descubierto son ‘problemáticos’.
Las estimaciones sugieren que hay alrededor de 700.000 casas nuevas sin vender, pero si se incluyen las propiedades recuperadas, el total podría llegar a un millón e incluso más. Con los niveles actuales de ventas, se necesitarían muchos años para liquidar el atraso, que se irá agravando cuando se acaben nuevos proyectos y vayan llegando al mercado. Los precios de las viviendas han caído entre un 15 y un 20%, pero las previsiones dicen que caerán finalmente hasta un 50-60%. La grave recesión y la tasa de desempleo del 25% significa que es probable que también aumenten las pérdidas actuales de 600.000 millones de euros en créditos hipotecarios.” (“ The Spanish Bailout, Whoops – Assistance !”, Satyajit Das, Naked Capitalism) .
Los precios de las viviendas tienen aún por delante un largo camino de caída, lo que significa que la depresión va a hacerse interminable y que va a presionar más aún en los balances de la banca. Me temo que llegarán nuevos rescates. Los 100.000 millones de ahora son solo la punta del iceberg.
Y no olviden tampoco que el rescate no va a facilitar las condiciones del crédito. El dinero se utilizará para reinvertir en deuda y para reestructurar y recapitalizar los bancos “bajo el agua”. La verdad es que ninguno de los rescates ha servido para facilitar las condiciones del crédito. Incluso después de que el Banco Central Europeo lanzara su Operación de Refinanciación a Largo Plazo (LTRO, por sus siglas en inglés) -por valor de un billón de euros que proporcionó préstamos a tres años y a bajo interés a las instituciones financieras-, el crédito sigue de capa caída sin indicios de mejorar. Por tanto, no esperen que el rescate facilite algún tipo de expansión.
La misma regla se aplica a l coste de los préstamos. El rescate no asegura que caigan los intereses de la deuda española o que las agencias de calificación no continúen rebajando sus bancos y bonos soberanos (lo que hará que los préstamos se encarezcan aún más). En realidad, el hecho de añadir 100.000 millones más al monto de la deuda del país desencadenará probablemente más rebajas, reduciendo el valor de la deuda española a la categoría de basura.
Finalmente, el rescate no va a detener el pánico bancario a cámara lenta que hizo que salieran de España 100.000 millones de euros durante el pasado año (¿qué hay de tal simetría?) El país está tomando prestada exactamente la misma cantidad que perdió a causa de la arquitectura defectuosa de la Eurozona que no ofrece garantías totales sobre los depósitos.
He aquí un extracto de la declaración del Eurogrupo sobre España:
“ El Eurogrupo apoya los esfuerzos de las autoridades españolas para hacer frente con decisión a la reestructuración de su sector financiero y acoge con satisfacción su intención de buscar ayuda financiera de los Estados Miembros de la Eurozona a tal efecto…
La ayuda financiera para la recapitalización de las instituciones financieras se proveerá a través del Servicio Europeo de Estabilidad Financiera/Mecanismo Europeo de Estabilidad Financiera (EFSF/EFSM, siglas en inglés). El préstamo irá aumentando hasta proporcionar una cobertura eficaz de apoyo a todas las posibles necesidades de capital estimadas por el ejercicio de diagnóstico que las autoridades españolas han encargado a evaluadores externos y auditores internacionales. La cantidad del préstamo debe cubrir las necesidades estimadas de capital con un margen de seguridad añadido, cuyo valor puede ascender a 100.000 millones de euros en total…
El Eurogrupo considera que el Fondo de Reestructuración Orden ada Bancaria (FROB), que actúa como agente del gobierno español, podría recibir los fondos y canalizarlos a las instituciones financieras afectadas. El gobierno español mantendrá la plena responsabilidad de la ayuda financiera y firmará el Memorando de Entendimiento”.
Así pues, el Primer Ministro Mariano “ Nosotros No Necesitamos Ayuda ” Rajoy tendrá que aceptar un equipo de control del FMI que escudriñará los libros de los afligidos bancos españoles y sacará a la luz toda la ilimitada tinta roja y corrupción que se esconde en ellos. La implicación del FMI significa que van a arruinarse un montón de accionistas y que los tenedores de bonos tendrán que soportar fuertes recortes.
España se unirá ahora al resto de países que dependen de los rescates: Grecia, Portugal e Irlanda, aunque no se le pedirá que aumente las medidas de austeridad que Rajoy ha puesto ya diligentemente en marcha. Con la economía hundida en una profunda depresión y el desempleo alcanzando el 25%, los ministros de finanzas de la Eurozona creen que sería contraproducente apretar más el cinturón. Por consiguiente, la Comisión Europea ha acordado que España disponga de un año más para rebajar su déficit presupuestario por debajo del límite de la UE del 3% del PIB. Así es cómo el economista griego Yanis Varoufakis resume los últimos desarrollos en España:
“ La situación actual de España es muy ilustrativa: A fin de conseguir dinero para sus decrépitos bancos, hay que humillar a la nación y someterla a nuevos submarinos [simulacros de ahogamiento] fiscales para que Italia y otros países se libren de tener que acudir al Servicio Europeo de Estabilidad Financiera en búsqueda de ayuda. En este sentido, cuando los funcionarios europeos dicen que no hay necesidad de imponer nuevas medidas en España porque el EFSE está dispuesto ayudar, están invitando a los españoles a que entren en el Hospicio para soportar una vida de inmerecidas miserias en nombre de sus banqueros. Y tienen la desfachatez de llamar a eso ‘solidaridad’ con el pueblo español” (“ Solidarity Euro-Style: Finnish loans, ECB bond parchases, EFSF tought love and assorted horror stories from the postmodern Euro-Workhouse ”, Yanis Varoufakis )
El rescate de los bancos españoles solo empeorará las cosas para la gente trabajadora, que verá cómo las pérdidas de sus corruptas instituciones financieras caen sobre sus hombros mediante impuestos más altos, recortes en los programas sociales y liquidación de activos de propiedad pública. Ellos son los que van pagar el precio mientras los sinvergüenzas se van de rositas.
Mike Whitney vive en el Estado de Washington. Ha colaborado en el libro: Hopeless: Barack Obama and the Politics of Illusion (AK Press), que está asimismo disponible en Kindle edition . Puede contactarse con él en fergiewhitney@msn.com .
Fuente:
http://www.counterpunch.org/2012/06/11/the-bailout-of-spain/
lunes, junio 11, 2012
Grecia nos salvará
| Texto de la intervención del filosofo esloveno en la convención de Syriza. Traducido por nemoniente. |
Al final de su
vida Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, hizo la famosa pregunta
«¿qué quiere una mujer?», admitiendo su perplejidad frente al enigma de
la sexualidad femenina. Similar perplejidad surge hoy: «¿Qué quiere
Europa?» esta es la pregunta que vosotros, los griegos, estáis
dirigiendo a Europa. Pero Europa no sabe lo que quiere. El modo en que
los estados europeos y los medios de comunicación se refieren a lo que
está pasando hoy en Grecia, creo que es el mejor indicador de la Europa
que pretenden. Es la Europa neoliberal, la Europa de los estados
aislacionistas. Los críticos acusan a Syriza de ser una amenaza para el
euro, pero Syriza es, al contrario, la única posibilidad que tiene
Europa. ¿Qué amenaza?. Vosotros estáis dando Europa la posibilidad de
salir de su inercia y encontrar una nueva vía.
En sus notas sobre la definición de cultura, el gran poeta conservador Thomas Eliot subrayó esos momentos en que la única elección es entre la herejía y la incredulidad, momentos en que el único modo de mantener la creencia, de mantener viva la religión, es desviarse drásticamente de la vía principal. Esto es lo que ocurre hoy en Europa. Solo una nueva herejía –representada en este momento por Syriza- puede salvar lo que merece la pena salvar de la herencia europea, la democracia, la confianza en las personas, la solidaridad igualitaria. La Europa que vencerá, si Syriza no gana, será una Europa con valores asiáticos y, naturalmente, estos valores no tienen nada que ver con Asia, sino con la voluntad actual y evidente del capitalismo contemporáneo de suspender la democracia.
Se dice que Syriza no tiene suficiente experiencia para gobernar. Estoy de acuerdo, le falta experiencia sobre cómo llevar a la ruina un país, engañando y robando. No tenéis esa experiencia. Esto nos lleva al absurdo de la política europea: nos sermonea sobre pagar impuestos, oponiéndose al clientelismo griego al tiempo que pone todas sus esperanzas en la coalición de dos partidos que han llevado a Grecia a ese clientelismo.
Christine Lagarde ha afirmado recientemente que tiene más simpatía por los pobres de Niger que por los griegos, y también ha aconsejado a los griegos que se ayuden a sí mismos pagando impuestos, que, como he podido comprobar hace pocos días, no deben pagar. Como todos los liberales humanitarios, ama a los pobres impotentes que se comportan como víctimas, evocando nuestra simpatía e inclinándonos a la caridad. Vuestro problema es que sí, sufrís, pero no sois víctimas pasivas: resistís, lucháis, no pedís comprensión ni caridad, reclamáis solidaridad activa. Demandáis y reivindicáis una movilización, apoyo para vuestra lucha.
Se acusa a Syriza de promover utopías de izquierda, pero la utopía es el plan de austeridad impuesto por Bruselas. Todos saben que este plan es ficción, que el estado griego no podrá jamás pagar la deuda. ¿Por qué Bruselas impone estas medidas? Su propósito no es salvar a Grecia, sino salvar a los bancos europeos.
Estas medidas no son presentadas como decisiones basadas en opciones políticas, sino como una necesidad impuesta por una lógica económica neutral. Como si dijéramos: si queremos estabilizar nuestra economía, nos tenemos que tragar esta píldora amarga. O, como dicen los proverbios tautológicos: no se puede gastar más de lo que se tiene. Los bancos americanos y los Estados Unidos llevan decenios demostrando que sí se puede gastar más. Para ilustrar el error de las medidas de austeridad, Paul Krugman las compara a menudo con la práctica medieval de las sangrías. Una metáfora pertinente, que pienso puede ser más extremada. Los médicos europeos, ignorando cómo funcionará el tratamiento, os están usando a vosotros los griegos como conejillo de indias, están desangrándoos, no a sus países. No hay sangrado para los bancos alemanes y franceses. Al contrario, están recibiendo grandes transfusiones.
El buen sentido radical
¿Es realmente Syriza grupo de peligrosos extremistas? No, Syriza está aportando un pragmático buen sentido para abortar la confusión generada por otros. Los soñadores peligrosos son los que pretender imponer las medidas de austeridad. Los verdaderos soñadores son los que piensan que las cosas pueden seguir así, indefinidamente, haciendo algunos cambios cosméticos. Vosotros no sois soñadores: vosotros estáis despertando de un sueño que se está transformando en una pesadilla. Vosotros no estáis destruyendo nada, estáis reaccionando al modo en que el sistema está gradualmente destruyéndose a sí mismo. Todos conocemos la clásica escena de los dibujos animados de Tom y Jerry: el gato alcanza el precipicio y continúa caminando, ignorando que no hay suelo bajo sus píes. Solo cuando mira hacia abajo se da cuenta que cae al vacío. Esto es lo que estáis haciendo: estáis diciendo a los que están en el poder, «¡eh, mira hacia abajo!» y se caen.
La mapa político de Grecia está claro. En el centro hay un solo partido, con dos alas, derecha e izquierda, Pasok y Nueva Democracia. Es, como la Cola, Coca o Pepsi, una elección que no lo es. El verdadero nombre de este partido, si se meten Pasok y Nd en el mismo saco, debería ser algo así como NMCED, Nuevo Movimiento Helénico Contra la Democracia. Naturalmente este gran partido dice estar a favor de la democracia, pero yo digo que será a favor de una democracia descafeinada, como el café sin cafeína, la cerveza sin alcohol, el helado sin azúcar. Hablan de democracia, pero de una democracia donde en vez de hacer una elección, la gente se limita a confirmar lo que los expertos dicen lo que hay que hace. ¿Buscan un diálogo democrático? Sí, pero como los últimos diálogos de Platón, en los que un niño habla todo el tiempo y otro solo dice de vez en cuando, «¡por Zeus, así es!»
Luego está la elección. Vosotros, Syriza, el auténtico milagro, movimiento de izquierda radical, que ha salido de la cómoda posición de resistencia marginal y se ha dispuesto valerosamente a tomar el poder. Este es el motivo por el cual debéis ser castigados. Este es el porqué de un reciente artículo escrito por Bill Freyja en la revista Forbes bajo el título «Darle a Grecia lo que se merece: comunismo». Cito: «Lo que el mundo necesita, no lo olvidemos, es un ejemplo contemporáneo del comunismo en acción. ¿Qué mejor candidato que Grecia? Échesela de la Unión europea, interrúmpase el flujo libre de euros y devuélvasele al viejo dracma. Después, ved que ocurre durante una generación». En otras palabras, Grecia debería ser castigada de modo ejemplar para acabar de una vez por todas con la tentación de una solución radical de izquierda a la crisis.
Sé que la misión de Syriza es casi imposible. Syriza es la extrema izquierda, es la voz pragmática de la razón, que contrasta con la loca ideología del mercado. Syriza necesitará de la formidable combinación de principios políticos y pragmatismo sin compromiso democrático, además de la capacidad de actuar rápidamente y sin miramientos cuando sea necesario. Para que Syriza tenga una oportunidad, incluso una mínima oportunidad de éxito, será necesaria una solidaridad pan-europea.
Cambiar Grecia
Pienso que vosotros, aquí en Grecia, debéis evitar el nacionalismo fácil, todos esos discursos acerca de que Alemania quiere volver a ocupar Grecia, destruirla y cosas así. Vuestra primera tarea es la de cambiar las cosas aquí. Syriza deberá hacer el trabajo que otros tenían que haber hecho. El trabajo de construcción de un estado mejor, moderno: un etado eficiente. Deberéis hacer un trabajo de recuperación del aparato estatal del clientelismo. Es un trabajo duro, exento de entusiasmo: lento, duro, tedioso.
Vuestros críticos pseudo-radicales dicen que la situación no está todavía madura para un cambio social. Que si tomáis el poder ahora, no haréis más que ayudar al sistema, haciéndolo más eficiente. Si he comprendido bien, esto es lo que el KKE, el partido de quienes todavía viven porque se olvidan de morir, está diciendo.
Es cierto que vuestra élite política ha demostrado su incapacidad para gobernar, pero no hay nunca un momento exacto en que la situación sea la completamente idónea para el cambio. Si esperáis ese momento, el momento idóneo no llegará jamás. Nunca se interviene en el momento exactamente adecuado. Por tanto, estáis ante una elección: o esperáis cómodamente y veis cómo se desintegra vuestra sociedad, como proponen algunos otros partidos de izquierda, o intervenís heroicamente, plenamente conscientes de la dificultad de la situación. Syriza ha hecho la elección adecuada.
Pienso que vuestros críticos os odian porque, en su interior, saben que tenéis el valor de ser libres y actuar como personas libres. Cuando se mira a los ojos, la gente comprende, al menos por un instante, que se le está ofreciendo su libertad. Estáis atreviéndoos a hacer lo que ellos sueñan hacer. En este instante, son libres. Son uno con vosotros. Pero solo es un momento. Vuelve el miedo y os odiarán otra vez, porque tienen miedo de su libertad.
¿Cuál es entonces la elección que, vosotros los griegos, habréis de afrontar el 17 de junio? Debéis tener en cuenta la paradoja que sostiene la libertad de voto en las sociedades democráticas: sois libres de elegir, a condición de que hagáis la elección correcta. Porque cuando la elección es errónea, por ejemplo cuando Irlanda votó contra la constitución europea, esa elección es tratada como un error. Entonces repiten la votación, para que las personas alumbren la decisión adecuada. Por esto el establishment europeo está prensa del pánico. Piensan que quizá no merecéis vuestra libertad, porque existe el peligro de que hagáis la elección equivocada.
Café sin leche
En Ninoska de Ernst Lubitsch aparece una broma maravillosa: el protagonista entra en una cafetería y pide un café sin crema. El camarero responde «lo siento, se nos ha acabado la crema, solo tenemos leche. ¿Quiere un café sin leche?» En ambos casos se tomará solo el café, pero pienso que la broma es acertada. También la negación es importante. Un café sin crema no es lo mismo que un café sin leche. Vosotros os encontráis hoy en la misma difícil situación. Tenéis austeridad, pero ¿tenéis el café de la austeridad sin crema o sin leche? Aquí es donde el establishment europeo hace trampas. Se está comportando como si tuvierais el café de la austeridad sin crema. Es decir, los frutos de vuestro esfuerzo no solo beneficiarán a los bancos europeos: os están ofreciendo también un café sin leche. Vosotros seréis los que no os beneficiaréis de vuestros sacrificios y dificultades.
En el sur del Peloponeso hay mujeres que son las encargadas de llorar en los funerales, de hacer un espectáculo para los parientes del difunto. No hay nada de primitivo en esto. Nosotros, en nuestras sociedades desarrolladas, hacemos exactamente lo mismo. Pensad en este maravilloso invento, quizá la mejor contribución de América a la cultura mundial: las risas enlatadas. Las risas que forman parte de la banda sonora de los programas de televisión. Vuelves a casa cansado, enciendes la tv en uno de estos estúpidos programas tipo Cheers o Friends. Te sientas y la tv ríe también por ti. Desgraciadamente, funciona.
Así es como los que detentan el poder, el establishment europeo, quiere ver no solo a los griegos sino a todos nosotros: mirando a la pantalla y observando cómo sueñan los otros, cómo lloran, cómo lloran. Hay una anécdota, apócrifa pero maravillosa, sobre el intercambio de telegramas entre el cuartel general del ejército alemán y el austriaco durante la primera guerra mundial. Los alemanes envían un mensaje a los austriacos: «Desde nuestro frente vemos la situación grave pero no catastrófica». Los austriacos responden: «Desde el nuestro, la situación es catastrófica, pero no grave».
Esta es la diferencia entre Syriza y los otros: para ellos la situación es catastrófica pero no grave, las cosas pueden seguir como hasta ahora, mientras que para Syriza la situación es grave, pero no es catastrófica y por eso el valor y la esperanza deben sustituir al miedo. Por tanto tenéis delante, por decirlo con el título de una vieja canción de los Beatles, una long and winding road. Cuando hace años la guerra fría amenazaba con estallar, John Lennon escribió una canción, all we are saying is give peace a chance. Hoy, quiero escuchar una nueva canción en toda Europa, «todo lo que estamos diciendo es dar una oportunidad a Grecia».
La revolución en la propia casa
Consentidme una referencia a una de las grandes, quizá la más grande, de las tragedias clásicas, Antígona: no combatir batallas que no sean las tuyas. En mi idea de Antígona, tenemos a Antígona y a Creonte. Son de la clase dirigente. Un poco como Pasok y Nueva Democracia. En mi versión de Antígona, mientras los dos miembros de las familias reales están combatiendo entre ellos, amenazando con enviar a la ruina al estado, me gustaría ver al coro, las voces de las personas, salir de su estúpido rol de acompañamiento sentencioso, apoderarse de la escena, constituir un comité público de poder popular, arrestarlos, a Creonte y Antígona, y dar vida al poder del pueblo.
Permitidme ahora acabar con una nota personal. Odio a la izquierda tradicional, intelectual, que ama la revolución, pero la revolución que tiene lugar en algún sitio lejano. Así era de joven: cuanto más lejos, mejor, Vietnam, Cuba, todavía hoy, Venezuela. Pero vosotros estáis aquí y os admiro. No tenéis miedo a involucraos en una situación desesperada, sabiendo qué las probabilidades están en vuestra contra. Por esto os admiro. Hay también un oportunismo de principio, el oportunismo de los principios. Cuando se dice que la situación está perdida, que no podemos hacer nada, porque significaría traicionar nuestros principios, esta parece ser una posición coherente, pero en realidad es una forma extrema de oportunismo. Precisamente Syriza es un evento único de esa izquierda -en contradicción con lo que hace habitualmente la izquierda extraparlamentaria, que se preocupa más de la violación de los derechos humanos de cualquier criminal que de los millares de seres humanos que mueren- que ha encontrado el valor de hacer algo.
Fuente de la traducción: https://n-1.cc/pg/blog/read/ 1347543/grecia-nos-salvar
En sus notas sobre la definición de cultura, el gran poeta conservador Thomas Eliot subrayó esos momentos en que la única elección es entre la herejía y la incredulidad, momentos en que el único modo de mantener la creencia, de mantener viva la religión, es desviarse drásticamente de la vía principal. Esto es lo que ocurre hoy en Europa. Solo una nueva herejía –representada en este momento por Syriza- puede salvar lo que merece la pena salvar de la herencia europea, la democracia, la confianza en las personas, la solidaridad igualitaria. La Europa que vencerá, si Syriza no gana, será una Europa con valores asiáticos y, naturalmente, estos valores no tienen nada que ver con Asia, sino con la voluntad actual y evidente del capitalismo contemporáneo de suspender la democracia.
Se dice que Syriza no tiene suficiente experiencia para gobernar. Estoy de acuerdo, le falta experiencia sobre cómo llevar a la ruina un país, engañando y robando. No tenéis esa experiencia. Esto nos lleva al absurdo de la política europea: nos sermonea sobre pagar impuestos, oponiéndose al clientelismo griego al tiempo que pone todas sus esperanzas en la coalición de dos partidos que han llevado a Grecia a ese clientelismo.
Christine Lagarde ha afirmado recientemente que tiene más simpatía por los pobres de Niger que por los griegos, y también ha aconsejado a los griegos que se ayuden a sí mismos pagando impuestos, que, como he podido comprobar hace pocos días, no deben pagar. Como todos los liberales humanitarios, ama a los pobres impotentes que se comportan como víctimas, evocando nuestra simpatía e inclinándonos a la caridad. Vuestro problema es que sí, sufrís, pero no sois víctimas pasivas: resistís, lucháis, no pedís comprensión ni caridad, reclamáis solidaridad activa. Demandáis y reivindicáis una movilización, apoyo para vuestra lucha.
Se acusa a Syriza de promover utopías de izquierda, pero la utopía es el plan de austeridad impuesto por Bruselas. Todos saben que este plan es ficción, que el estado griego no podrá jamás pagar la deuda. ¿Por qué Bruselas impone estas medidas? Su propósito no es salvar a Grecia, sino salvar a los bancos europeos.
Estas medidas no son presentadas como decisiones basadas en opciones políticas, sino como una necesidad impuesta por una lógica económica neutral. Como si dijéramos: si queremos estabilizar nuestra economía, nos tenemos que tragar esta píldora amarga. O, como dicen los proverbios tautológicos: no se puede gastar más de lo que se tiene. Los bancos americanos y los Estados Unidos llevan decenios demostrando que sí se puede gastar más. Para ilustrar el error de las medidas de austeridad, Paul Krugman las compara a menudo con la práctica medieval de las sangrías. Una metáfora pertinente, que pienso puede ser más extremada. Los médicos europeos, ignorando cómo funcionará el tratamiento, os están usando a vosotros los griegos como conejillo de indias, están desangrándoos, no a sus países. No hay sangrado para los bancos alemanes y franceses. Al contrario, están recibiendo grandes transfusiones.
El buen sentido radical
¿Es realmente Syriza grupo de peligrosos extremistas? No, Syriza está aportando un pragmático buen sentido para abortar la confusión generada por otros. Los soñadores peligrosos son los que pretender imponer las medidas de austeridad. Los verdaderos soñadores son los que piensan que las cosas pueden seguir así, indefinidamente, haciendo algunos cambios cosméticos. Vosotros no sois soñadores: vosotros estáis despertando de un sueño que se está transformando en una pesadilla. Vosotros no estáis destruyendo nada, estáis reaccionando al modo en que el sistema está gradualmente destruyéndose a sí mismo. Todos conocemos la clásica escena de los dibujos animados de Tom y Jerry: el gato alcanza el precipicio y continúa caminando, ignorando que no hay suelo bajo sus píes. Solo cuando mira hacia abajo se da cuenta que cae al vacío. Esto es lo que estáis haciendo: estáis diciendo a los que están en el poder, «¡eh, mira hacia abajo!» y se caen.
La mapa político de Grecia está claro. En el centro hay un solo partido, con dos alas, derecha e izquierda, Pasok y Nueva Democracia. Es, como la Cola, Coca o Pepsi, una elección que no lo es. El verdadero nombre de este partido, si se meten Pasok y Nd en el mismo saco, debería ser algo así como NMCED, Nuevo Movimiento Helénico Contra la Democracia. Naturalmente este gran partido dice estar a favor de la democracia, pero yo digo que será a favor de una democracia descafeinada, como el café sin cafeína, la cerveza sin alcohol, el helado sin azúcar. Hablan de democracia, pero de una democracia donde en vez de hacer una elección, la gente se limita a confirmar lo que los expertos dicen lo que hay que hace. ¿Buscan un diálogo democrático? Sí, pero como los últimos diálogos de Platón, en los que un niño habla todo el tiempo y otro solo dice de vez en cuando, «¡por Zeus, así es!»
Luego está la elección. Vosotros, Syriza, el auténtico milagro, movimiento de izquierda radical, que ha salido de la cómoda posición de resistencia marginal y se ha dispuesto valerosamente a tomar el poder. Este es el motivo por el cual debéis ser castigados. Este es el porqué de un reciente artículo escrito por Bill Freyja en la revista Forbes bajo el título «Darle a Grecia lo que se merece: comunismo». Cito: «Lo que el mundo necesita, no lo olvidemos, es un ejemplo contemporáneo del comunismo en acción. ¿Qué mejor candidato que Grecia? Échesela de la Unión europea, interrúmpase el flujo libre de euros y devuélvasele al viejo dracma. Después, ved que ocurre durante una generación». En otras palabras, Grecia debería ser castigada de modo ejemplar para acabar de una vez por todas con la tentación de una solución radical de izquierda a la crisis.
Sé que la misión de Syriza es casi imposible. Syriza es la extrema izquierda, es la voz pragmática de la razón, que contrasta con la loca ideología del mercado. Syriza necesitará de la formidable combinación de principios políticos y pragmatismo sin compromiso democrático, además de la capacidad de actuar rápidamente y sin miramientos cuando sea necesario. Para que Syriza tenga una oportunidad, incluso una mínima oportunidad de éxito, será necesaria una solidaridad pan-europea.
Cambiar Grecia
Pienso que vosotros, aquí en Grecia, debéis evitar el nacionalismo fácil, todos esos discursos acerca de que Alemania quiere volver a ocupar Grecia, destruirla y cosas así. Vuestra primera tarea es la de cambiar las cosas aquí. Syriza deberá hacer el trabajo que otros tenían que haber hecho. El trabajo de construcción de un estado mejor, moderno: un etado eficiente. Deberéis hacer un trabajo de recuperación del aparato estatal del clientelismo. Es un trabajo duro, exento de entusiasmo: lento, duro, tedioso.
Vuestros críticos pseudo-radicales dicen que la situación no está todavía madura para un cambio social. Que si tomáis el poder ahora, no haréis más que ayudar al sistema, haciéndolo más eficiente. Si he comprendido bien, esto es lo que el KKE, el partido de quienes todavía viven porque se olvidan de morir, está diciendo.
Es cierto que vuestra élite política ha demostrado su incapacidad para gobernar, pero no hay nunca un momento exacto en que la situación sea la completamente idónea para el cambio. Si esperáis ese momento, el momento idóneo no llegará jamás. Nunca se interviene en el momento exactamente adecuado. Por tanto, estáis ante una elección: o esperáis cómodamente y veis cómo se desintegra vuestra sociedad, como proponen algunos otros partidos de izquierda, o intervenís heroicamente, plenamente conscientes de la dificultad de la situación. Syriza ha hecho la elección adecuada.
Pienso que vuestros críticos os odian porque, en su interior, saben que tenéis el valor de ser libres y actuar como personas libres. Cuando se mira a los ojos, la gente comprende, al menos por un instante, que se le está ofreciendo su libertad. Estáis atreviéndoos a hacer lo que ellos sueñan hacer. En este instante, son libres. Son uno con vosotros. Pero solo es un momento. Vuelve el miedo y os odiarán otra vez, porque tienen miedo de su libertad.
¿Cuál es entonces la elección que, vosotros los griegos, habréis de afrontar el 17 de junio? Debéis tener en cuenta la paradoja que sostiene la libertad de voto en las sociedades democráticas: sois libres de elegir, a condición de que hagáis la elección correcta. Porque cuando la elección es errónea, por ejemplo cuando Irlanda votó contra la constitución europea, esa elección es tratada como un error. Entonces repiten la votación, para que las personas alumbren la decisión adecuada. Por esto el establishment europeo está prensa del pánico. Piensan que quizá no merecéis vuestra libertad, porque existe el peligro de que hagáis la elección equivocada.
Café sin leche
En Ninoska de Ernst Lubitsch aparece una broma maravillosa: el protagonista entra en una cafetería y pide un café sin crema. El camarero responde «lo siento, se nos ha acabado la crema, solo tenemos leche. ¿Quiere un café sin leche?» En ambos casos se tomará solo el café, pero pienso que la broma es acertada. También la negación es importante. Un café sin crema no es lo mismo que un café sin leche. Vosotros os encontráis hoy en la misma difícil situación. Tenéis austeridad, pero ¿tenéis el café de la austeridad sin crema o sin leche? Aquí es donde el establishment europeo hace trampas. Se está comportando como si tuvierais el café de la austeridad sin crema. Es decir, los frutos de vuestro esfuerzo no solo beneficiarán a los bancos europeos: os están ofreciendo también un café sin leche. Vosotros seréis los que no os beneficiaréis de vuestros sacrificios y dificultades.
En el sur del Peloponeso hay mujeres que son las encargadas de llorar en los funerales, de hacer un espectáculo para los parientes del difunto. No hay nada de primitivo en esto. Nosotros, en nuestras sociedades desarrolladas, hacemos exactamente lo mismo. Pensad en este maravilloso invento, quizá la mejor contribución de América a la cultura mundial: las risas enlatadas. Las risas que forman parte de la banda sonora de los programas de televisión. Vuelves a casa cansado, enciendes la tv en uno de estos estúpidos programas tipo Cheers o Friends. Te sientas y la tv ríe también por ti. Desgraciadamente, funciona.
Así es como los que detentan el poder, el establishment europeo, quiere ver no solo a los griegos sino a todos nosotros: mirando a la pantalla y observando cómo sueñan los otros, cómo lloran, cómo lloran. Hay una anécdota, apócrifa pero maravillosa, sobre el intercambio de telegramas entre el cuartel general del ejército alemán y el austriaco durante la primera guerra mundial. Los alemanes envían un mensaje a los austriacos: «Desde nuestro frente vemos la situación grave pero no catastrófica». Los austriacos responden: «Desde el nuestro, la situación es catastrófica, pero no grave».
Esta es la diferencia entre Syriza y los otros: para ellos la situación es catastrófica pero no grave, las cosas pueden seguir como hasta ahora, mientras que para Syriza la situación es grave, pero no es catastrófica y por eso el valor y la esperanza deben sustituir al miedo. Por tanto tenéis delante, por decirlo con el título de una vieja canción de los Beatles, una long and winding road. Cuando hace años la guerra fría amenazaba con estallar, John Lennon escribió una canción, all we are saying is give peace a chance. Hoy, quiero escuchar una nueva canción en toda Europa, «todo lo que estamos diciendo es dar una oportunidad a Grecia».
La revolución en la propia casa
Consentidme una referencia a una de las grandes, quizá la más grande, de las tragedias clásicas, Antígona: no combatir batallas que no sean las tuyas. En mi idea de Antígona, tenemos a Antígona y a Creonte. Son de la clase dirigente. Un poco como Pasok y Nueva Democracia. En mi versión de Antígona, mientras los dos miembros de las familias reales están combatiendo entre ellos, amenazando con enviar a la ruina al estado, me gustaría ver al coro, las voces de las personas, salir de su estúpido rol de acompañamiento sentencioso, apoderarse de la escena, constituir un comité público de poder popular, arrestarlos, a Creonte y Antígona, y dar vida al poder del pueblo.
Permitidme ahora acabar con una nota personal. Odio a la izquierda tradicional, intelectual, que ama la revolución, pero la revolución que tiene lugar en algún sitio lejano. Así era de joven: cuanto más lejos, mejor, Vietnam, Cuba, todavía hoy, Venezuela. Pero vosotros estáis aquí y os admiro. No tenéis miedo a involucraos en una situación desesperada, sabiendo qué las probabilidades están en vuestra contra. Por esto os admiro. Hay también un oportunismo de principio, el oportunismo de los principios. Cuando se dice que la situación está perdida, que no podemos hacer nada, porque significaría traicionar nuestros principios, esta parece ser una posición coherente, pero en realidad es una forma extrema de oportunismo. Precisamente Syriza es un evento único de esa izquierda -en contradicción con lo que hace habitualmente la izquierda extraparlamentaria, que se preocupa más de la violación de los derechos humanos de cualquier criminal que de los millares de seres humanos que mueren- que ha encontrado el valor de hacer algo.
Fuente de la traducción: https://n-1.cc/pg/blog/read/
domingo, junio 10, 2012
Memoria tapa memoria
Europa comienza a verse manchada por las herencias de los odios étnicos, heridas sin cicatrizar. En Polonia, los países bálticos, la URSS o Rumania se exterminaron grupos humanos completos en la II Guerra Mundial
JORGE MARTÍNEZ REVERTE
Enfrascados como estamos en España con la excavación de fosas apenas
somos capaces de mirar a nuestro alrededor y ver cómo en Europa se
dirimen, a cuenta de otras memorias, cuestiones que pueden tener
consecuencias de gran envergadura. Lo de España es una minucia al lado
de lo que se vive en el resto del continente. Un buen aviso ha sido el
chantaje del Gobierno checo de Václav Klaus, quien ha conseguido una
excepción para evitar las posibles reclamaciones de los alemanes
expulsados de los Sudetes al final de la II Guerra Mundial. La memoria
de su expulsión quedará sepultada por la memoria de la anexión
hitleriana en 1938. Algo similar ha sucedido en Polonia.Los ejemplos se multiplican. Porque a las acciones de la memoria
siempre les siguen acciones en la política que acaban marcando el rumbo
de cada país. Y los intereses son muchos. Tantos y tan dispares que
pueden provocar una seria alteración de la idea de Europa que los países
más occidentales compartían. Una idea que se comienza a ver manchada
por las herencias de los odios étnicos, de las heridas sin cicatrizar y
de las acciones ruines de unos y de otros.
En Polonia, un gran cineasta, Andrej Wajda, ha estrenado su película dedicada a la matanza de Katyn, donde fue asesinado su padre. En ese bosque fronterizo, las tropas soviéticas de la NKVD exterminaron en abril de 1941 a la flor y nata del Ejército polaco. Más de 15.000 oficiales fueron asesinados, uno a uno, mediante el tiro en la nuca por soldados de Stalin. Durante décadas, la versión oficial del régimen socialista polaco se apuntó a la manipulación de que la matanza la habían realizado tropas nazis. La Rusia de Putin sigue sin reconocer la responsabilidad de Stalin en aquella atrocidad.
Wajda ha conseguido devolver a Polonia ese pedazo de verdad que faltaba, oscurecido por una brutal política de simulación.
Pero Polonia no está aún libre de los fantasmas de aquella guerra. Todavía no ha asumido, todavía no ha recuperado la memoria de otras atrocidades. Cuando las tropas alemanas invadieron la Unión Soviética en junio de 1941, se desató una matanza sistemática de judíos en el país. La versión oficial durante años fue que aquello era responsabilidad de los nazis. Y todos tranquilos. Pero las investigaciones de historiadores han demostrado que los asesinatos masivos comenzaron a ser cometidos por ciudadanos polacos con métodos similares a los del genocidio ruandés: palos, cuchillos, azadones, barras de hierro fueron los instrumentos con los que enardecidos campesinos dieron muertes atroces a niños, mujeres y hombres sin distinción.
Hay un pueblo, Jedwabne, sobre el que el historiador americano Jan T. Gross investigó. Allí, en 24 horas, los 1.500 gentiles que lo habitaban mataron a los 1.500 judíos que habían sido sus vecinos durante siglos. En muchas localidades polacas se produjeron hechos similares. Y durante decenas de años esta terrible verdad, esta terrible memoria, siguió sin ser recuperada. En esta ocasión no se debió sólo a la acción de un gobierno autoritario, sino a la complicidad de un pueblo que no podía soportar su responsabilidad en una atrocidad semejante. La verdad fue restablecida por gentes como Gross, pero esa verdad está adormecida en la memoria polaca de la guerra.
No es muy distinta la historia de las Repúblicas Bálticas, de Lituania, Estonia y Letonia. En 1940, como consecuencia del pacto Molotov-Ribbentrop, los soviéticos invadieron los tres países y los anexionaron a la URSS. Y repoblaron en parte con campesinos de origen soviético las nuevas repúblicas. Cuando las tropas de la Wermacht atacaron a la Unión Soviética, muchos patriotas de estas repúblicas recibieron a las tropas nazis con entusiasmo, y se incorporaron a sus unidades de combate contra la URSS. A las de combate y a las de exterminio. No fueron sólo los nazis de los grupos de acción, los Einsatzgruppen, los encargados de ejecutar de forma masiva y primitiva (a balazos o golpes de cuchillo) a los judíos que habitaban estos países. Fuerzas policiales y patriotas autóctonos formaron parte de los grupos asesinos que acabaron con 140.000 judíos lituanos (el 85% de los existentes), 70.000 letones (casi el 80%) y 2.000 estonios (el 45%). Los cálculos han sido realizados por historiadores tan serios como Timothy Snyder.
La memoria que prefigura la política en estas repúblicas atribuye estas matanzas a las tropas nazis, olvida la participación de sus ciudadanos, y achaca a la presunta ideología comunista de los judíos el odio que sirvió para acabar con ellos.
Lo grave de la situación actual de la polémica no es sólo que se está construyendo una enorme falsificación histórica, sino que simplifica los hechos hasta el punto de que debilita algo tan importante como la conciencia sobre el racismo. Si los asesinatos masivos cometidos en los países del Este de Europa fueron causados en exclusiva por la locura genocida del nazismo, deja de haber problema. Si, por el contrario, se analizan los hechos de forma rigurosa, el problema crece, porque estaremos dejando desguarnecida la frontera contra el racismo que anida en muchos otros lugares fuera de los textos de Hitler. En Letonia, un 15% de la población es de origen ruso. Son más de 300.000 personas a las que se ha privado de nacionalidad porque sus padres fueron instalados allí por Stalin. Esto sucede en Europa.
En Letonia dejó de haber problema judío hace tiempo, porque los mataron los nazis. Hay un problema de una minoría externa, que no comparte su cultura con los autóctonos y que acabaron allí por la imposición del régimen comunista de Stalin. Un régimen contra el que lucharon los patriotas letones... apuntados a las unidades de las SS.
Si nos acercamos a un país que ya va teniendo solera en la Unión Europea, Rumania, las cosas no van mucho mejor. Rumania, gobernada por el mariscal Ion Antonescu, fue durante la II Guerra Mundial el más firme aliado de la Alemania nazi. En aquellos tiempos convulsos, miles de civiles rumanos participaron en pogromos que causaron cientos de víctimas entre los judíos. Con la entrada en la guerra contra la Unión Soviética, las tropas rumanas adquirieron un destacado papel en la eliminación sistemática de 300.000 judíos. Rumanos, pero también de Ucrania y otros países. Hoy la memoria en Rumania elude con suavidad este capítulo de la historia, como lo hace igualmente con la deportación masiva de su población gitana. Judío, para Antonescu, significaba comunista. Y ser patriota consistía, sobre todo, en ser anticomunista. Una buena forma de justificar el exterminio de grupos humanos completos para conseguir la recuperación de territorios como Besarabia. La memoria de la ocupación soviética en Rumania ha tapado la memoria de los vergonzosos episodios de matanzas masivas que fueron realizadas con el beneplácito de la población civil, entusiasmada con la construcción de la Gran Rumania, su gran sueño nacionalista, que aún pervive en muchos corazones. Si se mira a Hungría, se puede ver cómo la memoria de la opresión comunista ha tapado la de la entusiasta colaboración civil contra los judíos.
El gran proyecto de una Europa democrática, lugar de las libertades y de las fronteras rotas, cuenta con enemigos internos. Los nacionalismos, apuntalados en falsificaciones de la memoria, en memorias que tapan otras memorias porque son más cómodas y digeribles, porque salvan la pureza de las actuaciones de los patriotas.
El problema en Occidente es mucho menor. Los franceses no parecen decididos a emprender un camino de chovinismo al saber que los bombardeos ingleses durante el desembarco de Normandía mataron a más civiles franceses que soldados alemanes, como ha mostrado Antony Beevor. La memoria de la liberación ha tapado la de la matanza. Como la memoria de la frágil resistencia antinazi tapó la del colaboracionismo de Vichy.
En España estamos mejor. Aunque, si insistimos en el camino emprendido, no. ¿La memoria de Badajoz tiene que tapar la de Paracuellos? ¿La de Gernika tiene que tapar la del exterminio de curas en Cataluña o Castilla-La Mancha? ¿Seremos capaces de abrir la fosa de Lorca sin decir que Muñoz Seca se lo merecía?
Hay tantos aspectos oscuros en la historia que sólo la Historia puede reconciliarnos con las distintas memorias. Y hacer de Europa un sitio habitable para muchos años. Un sitio no de la memoria, sino de la verdad.
En Polonia, un gran cineasta, Andrej Wajda, ha estrenado su película dedicada a la matanza de Katyn, donde fue asesinado su padre. En ese bosque fronterizo, las tropas soviéticas de la NKVD exterminaron en abril de 1941 a la flor y nata del Ejército polaco. Más de 15.000 oficiales fueron asesinados, uno a uno, mediante el tiro en la nuca por soldados de Stalin. Durante décadas, la versión oficial del régimen socialista polaco se apuntó a la manipulación de que la matanza la habían realizado tropas nazis. La Rusia de Putin sigue sin reconocer la responsabilidad de Stalin en aquella atrocidad.
Wajda ha conseguido devolver a Polonia ese pedazo de verdad que faltaba, oscurecido por una brutal política de simulación.
Pero Polonia no está aún libre de los fantasmas de aquella guerra. Todavía no ha asumido, todavía no ha recuperado la memoria de otras atrocidades. Cuando las tropas alemanas invadieron la Unión Soviética en junio de 1941, se desató una matanza sistemática de judíos en el país. La versión oficial durante años fue que aquello era responsabilidad de los nazis. Y todos tranquilos. Pero las investigaciones de historiadores han demostrado que los asesinatos masivos comenzaron a ser cometidos por ciudadanos polacos con métodos similares a los del genocidio ruandés: palos, cuchillos, azadones, barras de hierro fueron los instrumentos con los que enardecidos campesinos dieron muertes atroces a niños, mujeres y hombres sin distinción.
Hay un pueblo, Jedwabne, sobre el que el historiador americano Jan T. Gross investigó. Allí, en 24 horas, los 1.500 gentiles que lo habitaban mataron a los 1.500 judíos que habían sido sus vecinos durante siglos. En muchas localidades polacas se produjeron hechos similares. Y durante decenas de años esta terrible verdad, esta terrible memoria, siguió sin ser recuperada. En esta ocasión no se debió sólo a la acción de un gobierno autoritario, sino a la complicidad de un pueblo que no podía soportar su responsabilidad en una atrocidad semejante. La verdad fue restablecida por gentes como Gross, pero esa verdad está adormecida en la memoria polaca de la guerra.
No es muy distinta la historia de las Repúblicas Bálticas, de Lituania, Estonia y Letonia. En 1940, como consecuencia del pacto Molotov-Ribbentrop, los soviéticos invadieron los tres países y los anexionaron a la URSS. Y repoblaron en parte con campesinos de origen soviético las nuevas repúblicas. Cuando las tropas de la Wermacht atacaron a la Unión Soviética, muchos patriotas de estas repúblicas recibieron a las tropas nazis con entusiasmo, y se incorporaron a sus unidades de combate contra la URSS. A las de combate y a las de exterminio. No fueron sólo los nazis de los grupos de acción, los Einsatzgruppen, los encargados de ejecutar de forma masiva y primitiva (a balazos o golpes de cuchillo) a los judíos que habitaban estos países. Fuerzas policiales y patriotas autóctonos formaron parte de los grupos asesinos que acabaron con 140.000 judíos lituanos (el 85% de los existentes), 70.000 letones (casi el 80%) y 2.000 estonios (el 45%). Los cálculos han sido realizados por historiadores tan serios como Timothy Snyder.
La memoria que prefigura la política en estas repúblicas atribuye estas matanzas a las tropas nazis, olvida la participación de sus ciudadanos, y achaca a la presunta ideología comunista de los judíos el odio que sirvió para acabar con ellos.
Lo grave de la situación actual de la polémica no es sólo que se está construyendo una enorme falsificación histórica, sino que simplifica los hechos hasta el punto de que debilita algo tan importante como la conciencia sobre el racismo. Si los asesinatos masivos cometidos en los países del Este de Europa fueron causados en exclusiva por la locura genocida del nazismo, deja de haber problema. Si, por el contrario, se analizan los hechos de forma rigurosa, el problema crece, porque estaremos dejando desguarnecida la frontera contra el racismo que anida en muchos otros lugares fuera de los textos de Hitler. En Letonia, un 15% de la población es de origen ruso. Son más de 300.000 personas a las que se ha privado de nacionalidad porque sus padres fueron instalados allí por Stalin. Esto sucede en Europa.
En Letonia dejó de haber problema judío hace tiempo, porque los mataron los nazis. Hay un problema de una minoría externa, que no comparte su cultura con los autóctonos y que acabaron allí por la imposición del régimen comunista de Stalin. Un régimen contra el que lucharon los patriotas letones... apuntados a las unidades de las SS.
Si nos acercamos a un país que ya va teniendo solera en la Unión Europea, Rumania, las cosas no van mucho mejor. Rumania, gobernada por el mariscal Ion Antonescu, fue durante la II Guerra Mundial el más firme aliado de la Alemania nazi. En aquellos tiempos convulsos, miles de civiles rumanos participaron en pogromos que causaron cientos de víctimas entre los judíos. Con la entrada en la guerra contra la Unión Soviética, las tropas rumanas adquirieron un destacado papel en la eliminación sistemática de 300.000 judíos. Rumanos, pero también de Ucrania y otros países. Hoy la memoria en Rumania elude con suavidad este capítulo de la historia, como lo hace igualmente con la deportación masiva de su población gitana. Judío, para Antonescu, significaba comunista. Y ser patriota consistía, sobre todo, en ser anticomunista. Una buena forma de justificar el exterminio de grupos humanos completos para conseguir la recuperación de territorios como Besarabia. La memoria de la ocupación soviética en Rumania ha tapado la memoria de los vergonzosos episodios de matanzas masivas que fueron realizadas con el beneplácito de la población civil, entusiasmada con la construcción de la Gran Rumania, su gran sueño nacionalista, que aún pervive en muchos corazones. Si se mira a Hungría, se puede ver cómo la memoria de la opresión comunista ha tapado la de la entusiasta colaboración civil contra los judíos.
El gran proyecto de una Europa democrática, lugar de las libertades y de las fronteras rotas, cuenta con enemigos internos. Los nacionalismos, apuntalados en falsificaciones de la memoria, en memorias que tapan otras memorias porque son más cómodas y digeribles, porque salvan la pureza de las actuaciones de los patriotas.
El problema en Occidente es mucho menor. Los franceses no parecen decididos a emprender un camino de chovinismo al saber que los bombardeos ingleses durante el desembarco de Normandía mataron a más civiles franceses que soldados alemanes, como ha mostrado Antony Beevor. La memoria de la liberación ha tapado la de la matanza. Como la memoria de la frágil resistencia antinazi tapó la del colaboracionismo de Vichy.
En España estamos mejor. Aunque, si insistimos en el camino emprendido, no. ¿La memoria de Badajoz tiene que tapar la de Paracuellos? ¿La de Gernika tiene que tapar la del exterminio de curas en Cataluña o Castilla-La Mancha? ¿Seremos capaces de abrir la fosa de Lorca sin decir que Muñoz Seca se lo merecía?
Hay tantos aspectos oscuros en la historia que sólo la Historia puede reconciliarnos con las distintas memorias. Y hacer de Europa un sitio habitable para muchos años. Un sitio no de la memoria, sino de la verdad.
Jorge Martínez Reverte es periodista y escritor. Su último libro es el El arte de matar (RBA).
"Franco ´vendió´ que había salvado a muchos judíos pero ocultó que encargó un censo de judíos españoles para entregar a Hitler"
La Opinión de la Coruña
Jorge Martínez Reverte: ´Los militares deberían reconocer la herencia del general Rojo´
"Franco ´vendió´ que había salvado a muchos judíos pero ocultó que encargó un censo de judíos españoles para entregar a Hitler"
La búsqueda de unos documentos llevó a Jorge Martínez Reverte (Madrid, 1948) a darse de bruces con un material inédito del general Vicente Rojo, estratega del Ejército republicano encargado de la defensa de Madrid. Ahora ve la luz en ´Historia de la guerra civil española´ (RBA), de cuyo estudio preliminar y edición es autor Reverte, que hoy presenta el libro en el Ateneo Republicano de A Coruña
ISABEL BUGALLAL | A CORUÑA
–¿Cómo encontró esos escritos inéditos del general Rojo?
–Buscando documentación para otro libro, El arte de matar, aparecieron en el Archivo Histórico Nacional unos escritos titulados Historia de la guerra civil española y que, para mi sorpresa, estaban casi todos inéditos. Abarcan hasta mediados de 1937.
–Rojo cuenta la guerra desde dentro, ¿aporta un nuevo punto de vista?
–Para cualquier historiador es muy interesante el punto de vista de uno de sus protagonistas. A mí me interesa mucho su narración de la primera parte de la guerra, en la que, entre otras cosas, deja en evidencia que el golpe que en primera instancia fracasó lo pararon militares y fuerzas de orden público leales a la República. Eso es muy interesante porque hay el mito, sobre todo en la izquierda, de que el golpe lo pararon las milicias de los partidos y esto no fue así, los milicianos ayudaron a las fuerzas de orden público. Se ve en los escritos, además, el grave error que fue disolver el Ejército, porque dejó a la República casi inerme —si mandas disolver el Ejército, el ejército que se disuelve es el tuyo, no el del enemigo—. Hay otra cosa que me parece especialmente interesante y es la descripción de cómo eran los militares españoles entonces: había una tradición liberal importante y eso explica que muchos permanecieran leales a la República.
–Muchos eran conservadores y católicos.
–Sí, no sólo es el caso de Rojo. Hay otros generales, como Matallana o Menéndez, que fueron los que organizaban el ejército republicano, y eran conservadores, liberales que decidieron permanecer fieles a su juramento. No veían que la República fuese a derivar en una revolución bolchevique, no veían ese riesgo, ni mucho menos, como describe Rojo.
–La República, dice usted, ´no es el régimen que nos contaron´.
–El que nos contaron durante cuarenta años, desde luego que no. El que se contó desde algunas versiones de izquierda y desde el Partido Comunista, tampoco. La República era un régimen contradictorio, con muchísimos problemas, en una coyuntura espantosa y dio lugar en muchas ocasiones a que la democracia no funcionara bien.
–Rojo destaca, además del error de Largo Caballero de disolver el Ejército, una entrevista con un Azaña optimista, algo insólito.
–Es un episodio único, porque Azaña se muestra en todo momento pesimista, al avanzar el golpe y al ver que Largo Caballero se niega a formar gobierno con los republicanos si no se aceptan sus condiciones, entre ellas la de incorporar después a la CNT, cuestión que le repugnaba. Azaña siempre aparece como pesimista, salvo hacia marzo de 1937, en que parece pensar que hasta es posible que la República gane la guerra: insólito.
–¿Cómo era el general Rojo?
–Aparte de conservador y católico, era un hombre moderado que se había formado en un ejército que también lo era, ajeno a cualquier extremismo antes de la guerra, ya que los militares adscritos a la Falange o al Partido Comunista no llegaban ni al 5%. Después, hubo una radicalización, sobre todo de los monárquicos, que se convirtieron en gente feroz.
–¿Echaba en falta la disciplina y obediencia que había en las filas comunistas?
–Él, que detestaba el comunismo, vivió durante la guerra la contradicción de admirar las tropas de la recluta comunista, el Quinto Regimiento. Eran las tropas más disciplinadas y que mejor combatían.
–¿Hubiera podido presentarse hoy este libro en sede militar?
–Me habría gustado. Yo creo que los militares españoles, si se parecen a alguien de los militares de entonces es a gente como Rojo: militares bien preparados, que defienden la Constitución y saben idiomas. Me gustaría que alguna vez el estamento militar reconociese la herencia de Rojo.
–¿Lo ve aún lejano?
–No, pero hay una precaución que no tiene sentido, como si fuese una provocación citar a Rojo en esos ámbitos. Creo que si los militares que hoy tienen entre 50 o 60 años leyeran a Rojo cambiaría bastante su cabeza.
–Usted suele repetir que se cometieron barbaridades en los dos bandos contendientes.
–Se cometieron barbaridades en los dos, lo que pasa es que en uno muchas más que en el otro. Y, sobre todo, que en uno todo su afán era liquidar al adversario. En el otro había mucha gente que también lo pretendía, pero la República, como régimen, jamás lo intentó.
–¿Franco regaló a Hitler fichas de los judíos españoles?
–Franco intentó vender después de la guerra que él había ayudado a salvar a muchos judíos porque a muchos les permitió pasar por España siempre que fueran directos a un barco para ir a Palestina, a otros los internó en el campo de concentración de Miranda de Ebro para que las organizaciones judías americanas se los llevasen a EEUU y a muchos judíos españoles los ignoró y acabaron muriendo en los campos de concentración. Franco se apropió de las acciones de diplomáticos españoles ejemplares como Sanz Briz, que salvaron a muchos judíos, pero ocultó que encargó un censo de judíos en 1941, lo cual, dada la fecha, significa que, si España entraba en la II Guerra Mundial, entregaría a los propios a Alemania para la solución final. Y esto lo hicieron dos fascistas terribles, el conde de Mallalde y Serrano Súñer.
–¿A cuántos ficharon?
–A unos 6.000.
–Pregunta obligada, ¿ha jubilado a Gálvez?
–No, no, no, Gálvez va a volver cuando él quiera y yo creo que va a ser pronto: llama ya a la puerta.
–¿Aparca la guerra?
–Cuando acabe el libro en el que estoy trabajando, sobre la División Azul, me pondré a ello.
–Buscando documentación para otro libro, El arte de matar, aparecieron en el Archivo Histórico Nacional unos escritos titulados Historia de la guerra civil española y que, para mi sorpresa, estaban casi todos inéditos. Abarcan hasta mediados de 1937.
–Rojo cuenta la guerra desde dentro, ¿aporta un nuevo punto de vista?
–Para cualquier historiador es muy interesante el punto de vista de uno de sus protagonistas. A mí me interesa mucho su narración de la primera parte de la guerra, en la que, entre otras cosas, deja en evidencia que el golpe que en primera instancia fracasó lo pararon militares y fuerzas de orden público leales a la República. Eso es muy interesante porque hay el mito, sobre todo en la izquierda, de que el golpe lo pararon las milicias de los partidos y esto no fue así, los milicianos ayudaron a las fuerzas de orden público. Se ve en los escritos, además, el grave error que fue disolver el Ejército, porque dejó a la República casi inerme —si mandas disolver el Ejército, el ejército que se disuelve es el tuyo, no el del enemigo—. Hay otra cosa que me parece especialmente interesante y es la descripción de cómo eran los militares españoles entonces: había una tradición liberal importante y eso explica que muchos permanecieran leales a la República.
–Muchos eran conservadores y católicos.
–Sí, no sólo es el caso de Rojo. Hay otros generales, como Matallana o Menéndez, que fueron los que organizaban el ejército republicano, y eran conservadores, liberales que decidieron permanecer fieles a su juramento. No veían que la República fuese a derivar en una revolución bolchevique, no veían ese riesgo, ni mucho menos, como describe Rojo.
–La República, dice usted, ´no es el régimen que nos contaron´.
–El que nos contaron durante cuarenta años, desde luego que no. El que se contó desde algunas versiones de izquierda y desde el Partido Comunista, tampoco. La República era un régimen contradictorio, con muchísimos problemas, en una coyuntura espantosa y dio lugar en muchas ocasiones a que la democracia no funcionara bien.
–Rojo destaca, además del error de Largo Caballero de disolver el Ejército, una entrevista con un Azaña optimista, algo insólito.
–Es un episodio único, porque Azaña se muestra en todo momento pesimista, al avanzar el golpe y al ver que Largo Caballero se niega a formar gobierno con los republicanos si no se aceptan sus condiciones, entre ellas la de incorporar después a la CNT, cuestión que le repugnaba. Azaña siempre aparece como pesimista, salvo hacia marzo de 1937, en que parece pensar que hasta es posible que la República gane la guerra: insólito.
–¿Cómo era el general Rojo?
–Aparte de conservador y católico, era un hombre moderado que se había formado en un ejército que también lo era, ajeno a cualquier extremismo antes de la guerra, ya que los militares adscritos a la Falange o al Partido Comunista no llegaban ni al 5%. Después, hubo una radicalización, sobre todo de los monárquicos, que se convirtieron en gente feroz.
–¿Echaba en falta la disciplina y obediencia que había en las filas comunistas?
–Él, que detestaba el comunismo, vivió durante la guerra la contradicción de admirar las tropas de la recluta comunista, el Quinto Regimiento. Eran las tropas más disciplinadas y que mejor combatían.
–¿Hubiera podido presentarse hoy este libro en sede militar?
–Me habría gustado. Yo creo que los militares españoles, si se parecen a alguien de los militares de entonces es a gente como Rojo: militares bien preparados, que defienden la Constitución y saben idiomas. Me gustaría que alguna vez el estamento militar reconociese la herencia de Rojo.
–¿Lo ve aún lejano?
–No, pero hay una precaución que no tiene sentido, como si fuese una provocación citar a Rojo en esos ámbitos. Creo que si los militares que hoy tienen entre 50 o 60 años leyeran a Rojo cambiaría bastante su cabeza.
–Usted suele repetir que se cometieron barbaridades en los dos bandos contendientes.
–Se cometieron barbaridades en los dos, lo que pasa es que en uno muchas más que en el otro. Y, sobre todo, que en uno todo su afán era liquidar al adversario. En el otro había mucha gente que también lo pretendía, pero la República, como régimen, jamás lo intentó.
–¿Franco regaló a Hitler fichas de los judíos españoles?
–Franco intentó vender después de la guerra que él había ayudado a salvar a muchos judíos porque a muchos les permitió pasar por España siempre que fueran directos a un barco para ir a Palestina, a otros los internó en el campo de concentración de Miranda de Ebro para que las organizaciones judías americanas se los llevasen a EEUU y a muchos judíos españoles los ignoró y acabaron muriendo en los campos de concentración. Franco se apropió de las acciones de diplomáticos españoles ejemplares como Sanz Briz, que salvaron a muchos judíos, pero ocultó que encargó un censo de judíos en 1941, lo cual, dada la fecha, significa que, si España entraba en la II Guerra Mundial, entregaría a los propios a Alemania para la solución final. Y esto lo hicieron dos fascistas terribles, el conde de Mallalde y Serrano Súñer.
–¿A cuántos ficharon?
–A unos 6.000.
–Pregunta obligada, ¿ha jubilado a Gálvez?
–No, no, no, Gálvez va a volver cuando él quiera y yo creo que va a ser pronto: llama ya a la puerta.
–¿Aparca la guerra?
–Cuando acabe el libro en el que estoy trabajando, sobre la División Azul, me pondré a ello.
sábado, junio 09, 2012
De cómo vender el rescate como blando, lo duro vendrá después
Al final, los germanos levantaron el pie y accedieron a buscar una fórmula para que dé la sensación de que la intervención va a ser algo limitada, en torno a los 100.000 millones, y dejando claro que se trata exclusivamente de un rescate bancario. Ni mucho ni poco. Lo suficiente para calmar a los mercados que, a la vista está, así lo han entendido. La prima de riesgo de España se relaja considerablemente, hasta los 480 puntos, y el diferencial del bono español a diez años todavía sigue alto, en un interés del 6,3%, pero con menos de cinco puntos respecto del alemán.
El rescate, por tanto, se nos va a vender a los españoles como un mal menor que no va a tener consecuencias excesivas, que esos ‘hombres de negro’ de la temida ‘troika’ (FMI, BCE y CE) no van a aparecer por aquí para poner orden en las cuentas y obligar al Gobierno a recortar algunas de las partidas que todavía no se han tocado, y que, la inyección servirá para sanear definitivamente el sistema financiero, cuyas entidades serán, a la postre, las grandes perjudicadas, con la obligación de no repartir dividendos y ajustar más los emolumentos de sus directivos. Veremos.
El rescate ‘blando’ de España que algunos medios, como el Financial Times, se atrevían a calificar de inmediato, parece que no lo va a ser tanto. No al menos en esta semana, una vez comprobado que el anuncio de la intervención ha servido para que los inversores relajen la presión sobre el mercado de deuda. A partir de la semana que viene, será otra cosa.
El lunes 11 de junio el FMI publica su informe sobre la situación económica de España. El domingo 17 el resultado de las elecciones en Grecia también puede añadir un punto más de incertidumbre en función de quienes sean los partidos ganadores, y, a partir del 18 de junio, el examen más duro con lo que las consultores Oliver Wyman y Roland Berger digan sobre el estado real de las entidades financieras. Una cifra muy por encima de los 100.000 millones pactados de antemano podría hacer saltar todo por los aires, y entonces, ya sí, el rescate ya no sería ni limitado ni blando, sería una intervención en toda regla con los ‘hombres de negro’ haciendo y deshaciendo. Más bien lo segundo.
(Artículo publicado en el portal Inmodiario: http://www.inmodiario.com/169/14582/como-vender-rescate-como-blando-duro-vendra-despues.html)
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