Contra las patrias, el Viejo Maestro




La nacionalidad del obrero no es ni francesa, ni inglesa, ni alemana, es el trabajo, la esclavitud libre, el automercadeo. Su gobierno no es ni francés, ni inglés, ni alemán, es el capital. Su aire nativo no es ni francés, ni alemán, ni inglés, es el aire de la fábrica. La tierra que le pertenece no es ni francesa, ni inglesa, ni alemana, está a unos cuantos pies bajo el suelo.
Karl Marx: Crítica de «El sistema nacional de economía política» de Friedrich List

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sábado, abril 07, 2012

España en el punto de mira




El Directorio europeo tiene miedo. La democracia y la protesta son su pesadilla.

El Directorio siente que el suelo tiembla bajo sus pies. Con Francia temporalmente fuera de juego por elecciones, su eje ya no es Merkozy, sino Berlín y la Comisión Europea. No les gusta lo que asoma en España, la gente vota equivocado y hace huelga, así que le aprietan la soga. Merkel no quiere intervenir a España, pero hay un antes y un después con Madrid y su nuevo gobierno conservador. En marzo ha pasado de niño bonito obediente, a ser visto con desconfianza y prevención.
Este Directorio germano-europeo no sólo exige austeridad, sino que no tolera chulerías. La chulería podría ser preludio de indisciplina y hay que atarla corto. Se trata de la declaración del 2 de marzo de Mariano Rajoy, quien, invocando la “soberanía nacional”, anunció unilateralmente una reducción del objetivo de déficit.
“Intolerable”, dicen en Francfort fuentes del lobby bancario europeo en condiciones de anonimato. “Un país no puede siquiera apuntar que se salta algo, o que lo hace invocando la soberanía nacional”. “Es la forma lo que asusta”, dicen. “Tenemos un pacto fiscal y lo menos que podía esperarse es que se lo hubiera comunicado primero a la Comisión Europea y que fuera ésta quien lo dijera”, observan.
Con su modus operandi, Rajoy, “colocó a la Comisión en una esquina”. “Nadie duda de que España acabará consiguiendo reducir su déficit, pero las cosas no se hacen así”, dicen. “Es la apariencia de rebelión lo que cuenta”. “Los mercados castigan eso inmediatamente”, advierten. Y así está ocurriendo.
Pocos días después, y pese al billón en “eurobonos para la banca” emitido en créditos a bajo interés por el BCE desde diciembre, las bolsas volvían a tambalearse, con subidas alarmantes de la prima de riesgo española e italiana. Los reproches llegaron desde Italia: la “gran preocupación” española de Mario Monti: “el gobierno de Madrid descuida las cuentas públicas”.
“La ingerencia en los asuntos españoles muestra el nerviosismo que hay: Monti, que aún no ha hecho en su país la reforma laboral que va a provocar una rebelión sindical en Italia, debe mantener la tensión”, señala la prensa económica alemana. Pero no es una cuestión italiana. Merkel da su brazo a torcer en materia de cortafuegos europeo citando la “fragilidad” de la situación española e italiana. Y exige que el grueso del ajuste español de dos años se haga en 2012. Juncker pone el gesto con su premonitorio estrangulamiento a Guindos.
“El legado de Zapatero pesaba mucho sobre España”, donde ahora hay, “un socio serio y digno de confianza que se toma en serio el ajuste estructural”, se felicitaba a principios de mes en su editorial el Frankfurter Allgemeine Zeitung. El establishment alemán no disimuló sus simpatías, pero en treinta días Rajoy pasó de niño bonito a ser tachado de “desertor” por el Financial Times Deutschland que califica su breve desafío verbal de “estrepitosa jugada individual”. Lo que ha cambiado es la sensación general de peligro: el Directorio tiene miedo.
Ya ha habido una carta de doce jefes de gobierno europeos pidiendo a los fanáticos-incompetentes de la austeridad de Berlín y Bruselas, más atención al crecimiento y al desempleo y exigiendo reducir la burocracia de la Unión Europea. La carta abre un escenario general de “desafío del Sur al Norte”, señalaba el editorial de un gran diario alemán. Pero el fantasma concreto es Francia.
Si el pacto fiscal se hunde, será en Francia. En el escenario de un asalto ciudadano a la Bastilla neoliberal, en la pesadilla de una Convención ciudadana que ponga en cuestión el actual edificio europeo, puede que España, Portugal e Italia aporten la infantería –Grecia lleva tiempo en ese papel en solitario-, pero la caballería institucional será francesa. Una burocracia no electa y el errático nacionalismo económico alemán, cuyo único programa es que Merkel logre mantenerse en el poder tras las generales de otoño de 2013, tiemblan sólo de pensarlo.
Dos son los enemigos de esa coalición de incompetentes: la soberanía nacional y la democracia. La soberanía nacional de España amagada por Rajoy es calderilla. La soberanía de la “Grande Nation” es otro asunto. Respecto a la democracia, la lista de todo lo que asusta al Directorio, la ofrece el sorprendente economista jefe del Financial Times Deutschland, Thomas Fricke, uno entre la decena escasa de periodistas de medios relevantes alemanes que lanzan mensajes coherentes.
Asustó el referéndum griego que no fue, dice Fricke, las elecciones helenas que están por venir, y las presidenciales francesas, porque las puede ganar un socialista escéptico con el pacto fiscal. Al contrario, los triunfos de ese prepotente conglomerado son completamente antidemocráticos: colocar a banqueros como jefes de gobierno no electos en Roma y Atenas, imponer contrareformas sociolaborales “extremadamente agresivas” por doquier, dictar intervencionismos. “El mensaje es claro: la democracia es algo estúpido”, dice Fricke.
Sin embargo a nadie se le escapa ya la estupidez de la política de ese Directorio de inútiles al servicio del sector financiero y sus intereses (“los mercados”). Cuando recetaron austeridad a ultranza en 2010 se levantó un coro de economistas que advirtieron que llevaría a más deuda y la recesión. Lo ignoraron. En Grecia ocurre precisamente eso: entonces la deuda era del 120% del PIB, ahora es el 170%. Y la vida de la gente cae en barrena.
Ante esa evidencia y ante las voces que reclaman que por lo menos se combine la austeridad con políticas orientadas al crecimiento y al empleo, esos inútiles aceptaron en 2011 hacer algo por el “crecimiento”, pero lo único que entienden por ello son medidas como facilitar el despido o flexibilizar la contratación. Ningún estudio económico, de esos institutos tan poco independientes, ha confirmado nunca que la flexibilidad laboral contribuya al empleo. En sus raros momentos de sinceridad, algunos políticos han llegado a admitir lo obvio: a corto plazo la facilidad del despido incrementa el desempleo.
Resumiendo: combatieron una quiebra del sistema financiero inyectando dinero público, cuando la inyección creó deuda pública declararon que ésta –no la quiebra que la provocó- era el problema. Los bancos de Alemania y otros países del Norte que contribuyeron a la deuda privada del Sur europeo invirtiendo decenas de miles de millones de su superavit comercial en nuestras criminales fantasías inmobiliarias, redujeron un asunto claramente interrelacionado a un problema de “virtuosos y manirrotos”. Lo inaudito no ha sido el patoso y descarado nacionalismo alemán en todo esto, sino el servilismo y vasallaje de los políticos del Sur ante ese discurso. A continuación, para atajar todo ese embrollo de deuda aplicaron recorte social a los de abajo con la misma filosofía que condujo a la quiebra original. Ahora, ante la evidencia que el remedio es peor que la enfermedad, hablan de políticas de crecimiento pero por ello sólo entienden “reforma laboral”. En dos años, el atraco perfecto se ha convertido en evidente farsa. Mientras tanto la gente ha ido aprendiendo economía, en su propia carne y asoma la rebelión.
En los ministerios de Exteriores y de Finanzas de Berlín, se declaraban satisfechos con lo que el nuevo gobierno español apuntaba. Merkel estaba contenta, sobre todo con la firmeza de Rajoy ante las autonomías, señalaban las fuentes. Pero las cosas se tuercen. Primero la anecdótica chulería de Rajoy, que introduce el escenario de que algún día algún dirigente europeo se levante y le diga al Directorio que está desnudo. Luego los andaluces se equivocaron al votar. A eso se le añade el ambiguo y desvergonzado independentismo convergente, en Catalunya. Y encima una huelga general que ha dado  ánimos a la calle y que será inicio de una serie. Quien sabe si, ante la evidencia de que el problema está en el Directorio, el mundo sindical no llegará a la necesaria Huelga General Europea.
España ha llegado a la situación de Grecia en 2010. A partir de ahora una rápida bajada. Con su perspectiva griega de degeneración social para la mayoría, sus millones de parados, su juventud sin futuro, sus mayores más amenazados que nunca, en pensiones y puestos de trabajo de libre despido, reúne condiciones para que tome fuerza  su 15-M cívico-laboral. Por eso está en el punto de mira. El Directorio ya habla de intervención.
“Europa está molesta porque Rajoy retrasó los presupuestos por motivo electoral”, señala la editorial de otro gran diario alemán. “Los conservadores fracasan en Andalucía, preocupación por el déficit”, titula el Financial Times Deutschland. “Surgen dudas en los mercados ante el rumbo del ahorro del nuevo gobierno de Madrid”, señala el Handelsblatt.
“Grecia solo era el principio, Portugal ya está en quiebra, pero lo que  amenaza de verdad a Europa es España, incomparable con los otros dos”, dice Die Welt.
Es la soberanía y la democracia lo que molesta a “los mercados”. Pero, aunque cada vez más hundida en su condición de protectorado, en España todavía hay elecciones, huelgas y ciudadanía. La hora de la verdad se acerca para Europa, y España podría ser el eslabón débil de la cadena. Por eso está en el punto de mira.

viernes, abril 06, 2012

Reflexiones sobre los Presupuestos Generales del Estado (I)




Situando el tema : Aunque la presentación de los Presupuestos del Estado y la Seguridad Social vienen siempre precedidos de una gran parafernalia mediática, hay que tener en cuenta que su importancia cuantitativa es menor cada vez ya que se refieren a las administraciones centrales, es decir, al Estado y a la Seguridad Social, que suponen sólo una parte del gasto público total, siendo las Comunidades Autónomas y los Ayuntamientos los que suponen una cifra creciente del gasto. Así el déficit del Estado central se prevé que constituirá el 3,5% del PIB, mientras que el de las CC.AA. será del 1,5 y las Corporaciones locales el 0,3%, pero el Presupuesto que comentamos se refiere sólo al estado Central. Si, además, se tiene en cuenta que los gastos e ingresos de la Seguridad Social son poco proclives a cambiar por razones de política económica pues están sujetos a compromisos previos, nos quedan únicamente los gastos e ingresos centrales a considerar que, aunque son importantes, distan mucho de suponer la totalidad de las haciendas públicas. Por otra parte, desde que el Partido Popular ganó las elecciones se han presentado cifras distintas acerca de la magnitud del déficit y los compromisos de su contención: desde el 6,8% que fijaba el anterior Gobierno, que había aceptado reducirlo al 4,4% en 2012, al 8,5 % que señala el ejecutivo actual que advirtió que sólo podría reducirlo al 5,8 si bien presionado por la UE aceptó el porcentaje del 5,3% de déficit como objetivo para 2012. Hay que tener en cuenta, además, que las cifras del Presupuesto son previsiones basadas en estimaciones de la evolución económica y que ambos conjuntos de estimaciones pueden muy bien no cumplirse. Estos bailes de números dan lugar a que las cifras se puedan manejar de formas muy distintas, por lo que considero que es más importante un tratamiento cualitativo de lo que significan los presupuestos que empeñarse en jugar con cifras de difícil precisión.

Lo esperado, los recortes : Ya era sabido que el Presupuesto del Estado y de la Seguridad Social (Presupuestos en adelante) iba a establecer un fuerte recorte del gasto público –‘el mayor recorte desde la democracia española’-, que ha supuesto una caída de casi el 17% del gasto medio de los ministerios, 13.400 millones de euros en la estructura del Estado. Un recorte en el gasto de esta magnitud no puede menos que afectar muy negativamente las posibilidades de reactivación de la economía española. De hecho, se ha aceptado ya por la propia administración que este año el PIB caerá un 1,7% y se pueden perder hasta 600.000 puestos de trabajo. Es decir, los presupuestos refuerzan el círculo vicioso de la economía española abundando en la recesión y la dramática y disparatada magnitud del paro. Alguien tendría que explicar en detalle como piensan que estas medidas permitan mejorar eventualmente la economía española. Es curioso que se insiste en que estas medidas son inevitables, que ‘no hay otra alternativa’, pero ningún brillante economista que asesora al Gobierno actual, como los que asesoraron al anterior, explica en detalle como piensan que esto va a suceder. Se limitan a decir que esto proporcionará confianza a los mercados, y al mismo tiempo son capaces de señalar que los mercados, la Unión Europea y el FMI están muy preocupados no sólo por la magnitud de la deuda sino por la del paro y la débil capacidad productiva del país. ¿Cómo piensan resolver este problema entonces? Porque estas medidas no pueden conducir más que a un deterioro de ambos aspectos, la capacidad de mejorar la actividad económica y la magnitud del paro.
Revisando, muy brevemente, los recortes por ministerios esta impresión se acentúa: los ministerios más afectados son aquellos más vinculados a las actividades productivas –Fomento, Industria, Energía y Turismo, Agricultura, alimentación y medio ambiente y Empleo y Seguridad Social. A destacar que en este último, cuando hay más de cinco millones de parados, se eliminan 2.458 millones de euros en el Servicio Público de Empleo Estatal. Lo que conduce a lo obvio: se reducen los gastos para este Servicio y, así, se puede explicar que hay que dar entrada a las empresas privadas para los Servicios de Empleo. Si observamos qué sucede por capítulos, las inversiones públicas experimentan un intenso bajón y, prácticamente desaparece el gasto en desarrollo rural (Agricultura), con lo que el estímulo a la actividad económica queda reducido a mínimos, mientras que en el gasto social disminuyen las políticas activas de empleo en 1.500 millones, las ayudas al acceso a la vivienda en un 42%, el gasto en el ministerio de Sanidad en un 13,7% y las transferencias en Educación en un 35,4%, y así sucesivamente. Es decir, este Presupuesto sólo puede suponer una fuerte disminución de la actividad económica y un deterioro de la suerte de quienes necesitan del gasto social.

No hay otra alternativa : La única ‘razón’ que nos dan para ello es: ‘no hay otra alternativa’ ….¿Es así realmente? ¿Es la situación española tan desesperada que no hay ninguna otra posibilidad? ¿No hay posibilidad alguna de recuperar el crédito para las empresas y las familias, de mejorar la situación del mercado laboral para aumentar la demanda que facilite una, aunque sea modesta, recuperación de la actividad? ¡Que poca capacidad para la gestión social!
Parece que el temor es a que desde la Unión Europea nos impongan un rescate; muchos comentaristas ya no se preguntan si nos rescataran o no, sino cuando. Se supone que el rescate, si es necesario, es debido a nuestra situación respecto a la deuda externa, y a las dificultades para satisfacer nuestras obligaciones respecto a la misma. Pero hay también muchos comentaristas no menos rigurosos que mantienen que el problema de la deuda del Estado español no es la deuda pública, sino la magnitud de la deuda privada y la limitada capacidad de su sistema productivo. ¿Por qué el estado español ha de empobrecerse y deteriorar su capacidad de producir riqueza por muchos años, por que una cuarta parte de su población sufrir los horrores del paro – mientras, además, algunos empresarios pretenden disminuir o eliminar el subsidio de desempleo-, una gran parte de los trabajadores ver deteriorarse sus condiciones de trabajo y salarios, la población ver que desaparecen unos derechos sociales muy trabajosamente logrados y que deterioran gravemente si nivel de vida, para pagar las deudas que las grandes empresas españolas y sobre todo el capital financiero español tiene con los grandes bancos europeos? Ya nos están imponiendo medidas de una dureza y severidad análogas a las del rescate, ¿son necesarias todavía más? ¿No podrían considerarse otras medidas basadas en una negociación de la deuda, una quita de la misma y una demora en el cumplimiento de los límites del déficit y la deuda? ¿En qué planteamiento de la ciencia económica se basa el establecer que el déficit ha de ser el 5,3% este año y el 3% el año próximo? Son disposiciones totalmente arbitrarias que se basan en el poder de los grandes agentes económicos y los políticos que siguen sus normas.

http://blogs.publico.es/dominiopublico/5020/los-presupuestos-generales-del-estado-a-analisis/


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Crisis y suicidios




Lo más indignante es tener que pedir ayuda, cobrar el paro cuando se quiere trabajar, no ver el fin del túnel

En Europa, superamos hoy los 19 millones de parados. Este año 2012 va a ser particularmente cruel y, al mismo tiempo, siguen por doquier las reducciones de toda índole. Un hecho poco estudiado es el aumento del número de suicidios en diferentes países en crisis. Una investigación publicada en febrero de este año por el psiquiatra y profesor de medicina legal Michel Debout, especialista en suicidios, demuestra que entre finales de 2008 y 2011, periodo en el que el auge del paro en Francia llegó a los 6.480.000 parados, hubo también 759 suicidios directamente vinculados con este aumento. Esa cifra afecta sobre todo a los que se encuentran entre 35 y 65 años. El movimiento al alza parece ineluctable: mientras el número de suicidios bajaba desde 1987, ha vuelto a subir desde comienzo de la crisis: 10.127 en 2007; 10.353 en 2008; 10.499 en 2009. Subraya el profesor que: “Se puede temer lo peor para 2012 y 2013, particularmente para los comprendidos entre 40 y 55 años” y, tras poner de relieve la ausencia de asistencia a las víctimas potenciales por parte de los poderes públicos, pregunta: “¿Por qué no se organiza un apoyo médico y psicológico a los parados? La sociedad mostraría así a esa gente que todavía cuenta. Un parado se suicida porque ya está socialmente muerto, y porque ya no tiene más sitio”.
El problema es que —tal y como lo pregonaba Margaret Thatcher alabando el hecho— para el liberalismo la “sociedad” no existe: lo que hay son individuos aislados, a menudo opuestos, y autoridades públicas organizando restricciones. El sistema político tiende, aceptando la lucha de todos en contra de todos, a volverse solo penal, “vigilante nocturno” del capitalismo liberal. Y la solidaridad, sacrificada sobre el altar de la “competitividad”, es un deseo piadoso.
Sabemos que la crisis actual es del mismo o quizá peor tamaño que la de 1929. Sus efectos se pueden medir cuantitativamente en número de parados, empleos precarios, bajada de sueldos, aumento de la competitividad entre los asalariados que sufren el chantaje al empleo. También sabemos los efectos colaterales sobre el medio ambiente (primera partida presupuestaria suprimida o drásticamente reducida por todos los poderes políticos europeos desde 2008), la reducción de inversión en todo lo que mantiene un vínculo social digno (sanidad, educación, vivienda, etcétera).

Pero lo que se mide más difícilmente y sin embargo está directamente ligado a la crisis, es la dimensión subjetiva, humana, psicológica, de la crisis sobre los seres humanos. Ya en los años treinta, el gran sociólogo austriaco Paul Hartzfeld publicó una investigación, Los parados de Marienstrasse, que ha quedado como una obra maestra sobre los daños del paro en la identidad personal del parado. Sus características son invariables: el paro de larga duración provoca el desprecio de uno mismo, la distancia respecto a (y a menudo de parte de) los demás, la devaluación del estatus en el seno de la familia, la pérdida de confianza y el debilitamiento en la competición social, la aceptación cada vez más resignada de la degradación de las condiciones de vida. Lo más importante es el sentimiento de derelicción, esto es, de desamparo, abandono, inutilidad social, que invade al ser humano así humillado. Lo más duro es el despertar diario sin nada que hacer; el vivir otro día más el fracaso social, no ver el fin del túnel, el fin del ser nada. Lo más indigno es pedir ayuda, cobrar el paro, cuando uno quiere trabajar.

Las consecuencias políticas de tal situación también pueden a veces ser desastrosas para la civilización: la exclusión social puede llevar al auge de movimientos antidemocráticos, xenófobos, y, sobre todo, a una batalla encarnizada en contra de los que tienen un empleo. Y eso no es por casualidad, sino más bien porque los responsables de la crisis hacen todo para desviar la cólera de las víctimas dirigiéndola en contra de los “privilegiados”, funcionarios públicos, familias asistidas, trabajadores inmigrantes.

Las políticas asistenciales de los poderes públicos son cada vez más restrictivas, y ahora en Europa ya hay cientos de miles de parados echados a la calle, sin ayuda ninguna. El desamparo: esa es la categoría psicosocial más adecuada para definir la patología dominante en esta crisis. Los parados europeos, tanto como, en adelante, la población activa, no tienen a menudo más que un tema de movilización: “¡Basta, no podemos más!”. No es un grito de reivindicación, sino de extenuación, salvo si uno se deja invadir por lo peor: desaparecer.


jueves, abril 05, 2012

Un jubilado se suicida en la plaza Syntagma en abierta rebeldía contra el recorte de las pensiones y el brutal asalto y acoso a Grecia.

"El gobierno de Tsolakoglou ha aniquilado toda esperanza para mi supervivencia, que estaba basada en una pensión muy digna que, yo solo, pagué durante 35 años sin ayuda del Estado. Y ya que mi avanzada edad no me permite un modo de responder activamente —aunque si un compañero griego fuera a coger un kalashnikov, yo estaría detrás de él—, no veo otra solución que darle este final digno a mi vida, ya que no me quiero ver buscando en los cubos de basura mis medios de subsitencia. Creo que esa juventud sin ningún futuro se levantará algún día en armas y colgarán a los traidores de este país en la plaza Syntagma, justo comohicieron los italianos con Mussolini en 1945", dice la nota hallada por la policía, según informa Athens News

miércoles, abril 04, 2012

Cambio de escenario



Josep Ramoneda

La huelga convocada por los sindicatos levanta acta de que la arrogancia de un Gobierno que pretende saber lo que le conviene a los españoles e imponérselo sin atender a razones

El Pais, 30 marzo de 2012

La prepotencia de la derecha se ha dado de bruces con la realidad en menos de cien días. Apoyado sobre la mayoría absoluta y sobre el discurso de que no hay alternativa a su política, el PP desplegó un preocupante autoritarismo posdemocrático: imposición de las reformas sin negociación ni deliberación pública; adopción de medidas que contradecían por completo las promesas electorales sin esforzarse lo más mínimo en justificar el cambio de opinión; amago de desafío a Europa, rectificado inmediatamente, sin explicación alguna a la ciudadanía; campaña electoral de una arrogancia insólita en Andalucía, con la soberbia pretensión de ganar sin bajar del autobús. Y todo ello adornado con la estrategia de conmoción que la derecha europea utiliza para mantener a la ciudadanía resignada y paralizada ante unas políticas que amenazan con destruir el modelo social.
En el frente económico, suma y sigue de malas noticias. Todos los indicadores de la economía española, por debajo de la tendencia europea. Tanto desde los ínclitos mercados como desde las cancillerías y los medios de comunicación europeos, España vuelve a ser señalada como el principal problema de la Unión.
Por más que el Gobierno se empeñe en creerse sus propias mentiras, ya es generalmente reconocido que la reforma laboral traerá más paro. Y el discurso de que debemos sacrificarnos por el bienestar de las generaciones futuras es un escarnio cuando el desempleo se está haciendo crónico entre la gente joven y amenaza con aumentar el ya de por sí alto paro estructural de este país.
Al mismo tiempo, para contrarrestar las reformas regresivas emprendidas en materia laboral y de derechos civiles, el Gobierno presenta una ley de transparencia, para acabar con el oscurantismo en la Administración, cargada de sombras y exclusiones. ¿Qué credibilidad tiene un Gobierno que ha ocultado tres meses los Presupuestos del Estado por puro interés electoral?
Hasta el día de hoy ningún gobierno ha salido indemne de una huelga general
En el frente político, la torre de la arrogancia se ha desmoronado antes de lo previsible. La autosuficiencia y el engaño se han estrellado en lo que tenía que ser un paseo triunfal en Andalucía. Y, a juzgar por la frustración de los dirigentes y del entorno del PP, todavía no saben cómo ha sido. La derecha se había creído que llegaba para toda la vida, y que la izquierda era ya cuestión del pasado. De pronto descubre que será más dura de roer de lo que había pensado. Es más, dice el sentido común que después de que la hegemonía conservadora de los últimos 30 años haya alcanzado su momento catastrófico no sería raro, a medio plazo, un resurgir de la izquierda en Europa. A condición, en el caso español, de que no se crea que porque se ha frenado la apisonadora conservadora ya tiene el futuro conquistado.
En una semana, en Andalucía y Asturias la ciudadanía ha demostrado que el poder absoluto no gusta y que se buscan contrapesos; que los engaños tienen poco recorrido (esconder los Presupuestos no ha hecho sino aumentar el miedo a la derecha), y que la autosuficiencia no es buena consejera, porque se descuidan los detalles y a menudo es en las minucias donde se ganan las elecciones: por ejemplo, presentar un candidato gastado y perdedor no es la mejor opción, por grande que sea la euforia en el partido.
En Cataluña, la conservadora y siempre prudente Convergència Democràtica ha levantado acta del fin del Estado de las autonomías y ha recordado que este país tiene otros problemas de calado, además del económico. Hace 30 años, para resolver dos problemas se crearon 17; ahora, estos dos problemas —Cataluña y el País Vasco— siguen sin resolverse y podría darse la paradoja de que el Estado de las autonomías haya sido la plataforma de salida de estos dos países.
En fin, la huelga convocada por los sindicatos, sin tener el impacto de las más sonoras del pasado, levanta acta de que la arrogancia de un Gobierno que pretende saber lo que les conviene a los españoles e imponérselo sin atender a razones y la estrategia de la conmoción no son suficientes para que reine la resignación absoluta. Hasta el día de hoy, ningún Gobierno ha salido indemne de una huelga general. El escenario ha cambiado. La sustitución de la democracia por el despotismo tecnocrático no será tan fácil como algunos soñaban. Los primeros signos de desgaste le llegan al Gobierno cuando crece en la opinión pública —incluso en sectores económicos— la incomprensión por unas políticas que solo dan estancamiento y desesperación. ¿Seguirá el Gobierno exigiéndonos sacrificios en nombre de nuestros nietos?

lunes, abril 02, 2012

Adversus nacionalistas: no compro motos.




José M. Delgado.

(publicado en Re(d)forma en Serio, enero 2008)

El panorama electoral para marzo es desolador, el PSOE y el gobierno es plan corteinglés a la busca de un ignorado yacimiento descubierto por el último asesor, girando MAS a la derecha, que ya es decir, el PP a lo suyo, administrando antiterrorismo (que también es espantajo ideológico del Arbusto USA) y cultivando el huerto, sin desmarcarse de una vez del maldito franquismo, IU para llorar, de banderilleros gubernamentales, UPyD y su Rosa Pálida definitivamente abocada al liberalismo (¿no saben lo que hoy quiere decir "liberal"? ¿acaso ignoran que su acepción al dia de hoy - mediante Jiménez Losantos, Rodriguez Braun, y tantos chiens de garde mas cerca de Von Mises que de Stuart Mill? ¿saben lo que vende Vargas Llosa?).

La izquierda comunista en general desespañolizada, derecho de autodeterminación mediante - que hay que hace olvidar la dictadura del proletariado- , lastrada con el peso muerto de su colusión/confusión con el nacionalismo identitario.

El año que termina ha sido el año de las víctimas, de su utilización político electoral, esta constatación no puede llevarnos a ignorar el sufrimiento de todas ellas, también de las que lo han sido de otro terrorismo menos concreto y si más difuso y evanescente, sufrido en mil formas de exclusión, amenazas veladas, intolerancia, a todos los vascos que se reclaman, también, españoles y no renuncia a su libertad de expresión, lo que defiendo aquí es que no es posible olvidar la clase de terrorismo nacionalista al que nos enfrentamos, sus apoyos, su implantación, su reproducción en cada nueva generación de jóvenes vascos, en el fondo de saco de odio a España, de resentimiento que anida en el entorno familiar y vecinal de los presos vascos y en la necesidad y en la extrema dificultad de poner fin a todo ello. Sobre una constatación de estos hechos se han construido todos los intentos de diálogo o negociación que distintos gobiernos han pretendido, y todos ellos no tenían ni deberían haber tenido nada que negociar que no fuera alguna modificación de las condiciones de encarcelamiento de los etarras presos, a esa perspectiva de "paz por presos" - perspectiva a largo plazo, se entiende - se opone frontalmente la AVT, instrumentalizada por el PP, con gran apoyo ciudadano, ello deja a los gobiernos con tan solo la persecución policial y judicial contra ETA.

No es posible negar que es una perspectiva inédita desde la llegada de la democracia: siempre los gobiernos han tratado de complementar la persecución policial y judicial, oscilando entre varios intentos de negociación, y el terrorismo de estado de los GAL, la AAA, el Batallón Vasco-Español. ¿Que garantías hay de que con solo el acoso y persecución policial pueda dar el fruto deseado, es decir, la desaparición de ETA y de la violencia tipo kale borroka que apenas enmascara una exitosa limpieza etnica? Muchos gobernantes han tenido serias dudas, dudas que a su tiempo han sido compartidas por muchos ciudadanos. Creo que la memoria de Ernest Lluch nos impedirá olvidarnos de esos intentos, legítimos igualmente, de otear un horizonte de solución definitiva.


Creo que lo justo hubiera sido que ZP rechazara y que hubiera sido enfáticamente ratificado por la autorización parlamentaria al "proceso de paz" que el derecho de autodeterminación pudiera ser materia de negociación o supuesto "reconocimiento", que fuera aplicable a España, que estaba y está pensado para los países colonizados y punto. La autodeterminación es sinónimo de independencia, y es una falacia afirmar lo contrario, de ser de otro modo los nacionalistas reclamarían autogobierno, o mas autogobierno. Ningún estado lleva en su constitución alusiones a que parte de su territorio puedan ejercer tal derecho, nada en el derecho internacional público permite a catalanes y vascos acogerse a ese derecho, y lo saben todos, ¿porque no han recurrido ya a la ONU, al tribunal de La Haya? deberían hacerlo si creen que la razón les asiste.
La democracia apenas existe en el ámbito internacional, los DDHH a fuer de vagos no son reclamables ante ningún tribunal estatal excepto en casos de flagrante violación, ni siquiera así, ahí está Chechenia y el genocidio ruso. Es cierto que, al final, es el concierto de los estados, de las grandes potencias en particular, quienes al cabo deciden sobre la "legitimidad" - léase "viabilidad" - de la reclamación del ejercicio del derecho de autodeterminación por parte de una entidad territorial incorporada a un estado, invariablemente débil y con escasa o ninguna protección de las grandes potencias. ¿Puede alguien en su sano juicio imaginar a Francia, Alemania, Italia, Rusia reconocer una declaración de independencia del parlamento catalán o vasco? ¿no es mas imaginable que España, el gobierno español del signo que sea, considere tan peregrino reconocimiento como un caso gravisimo de injerencia, cercano al casus belli, de concretarse en apoyos sustantivos materiales?

Creo que harían bien, tanto las derechas nacionalistas periféricas, como las izquierdas leninistas que llevan famoso derecho como pedigrí democrático, a dejarle claro a militantes y electores que a pesar del celofán buenista, jesuítico, en que envuelven su reclamación autodeterminista, es mas "viable" en este país y en cualquier otro someter a referéndum de la totalidad de la ciudadanía si prefieren el Socialismo al Capitalismo que el permiso para desgajar el mas minimo trozo del territorio de la nación-estado.  Esto deberían entenderlo bien los moderados nacionalistas, las burguesías, esos que en Euzkadi contestan a las encuestas sobre su opinión sobre la independencia con un "depende", bueno pues que abandonen toda esperanza de que pueda depender de la buena voluntad de ningún gobierno español, y que sería bueno que familiaricen con la idea de que en esa ordalía las perspectivas mas "desagradables" - por decirlo de manera suave - hagan terrible acto de presencia, ejemplos históricos de ello: abundan, la eclosión de Yugoeslavia no es el único caso.

Claro es que si consiguieran todo el arco independentista en cualquier tipo de elecciones tal aplastante mayoria que sea imposible no atenderla, entonces, los españoles sin duda nos dividiremos: unos exigirán que se aplique la constitución a rajatabla, ocupación militar si fuere necesario, otros seguramente (si podemos, si los serbios nos dejan) nos negaríamos a tales eventos, mientras tanto, que no nos pidan apoyo para su causa a los españoles, a los que accedemos a subsumir identidades locales bajo el gentilicio estatal. Tampoco vamos a estar indefinidamente haciéndonos el sueco mientras con el dinero de las pensiones, de la sanidad, se compra voluntades nacionalistas.

Nuestro buen vasco independentista no se corta un pelo, en cuestiones de moral nos da sopas con honda, claro es que la probabilidad de convencernos de que indeterminadas personas corren riesgo cierto de "perecer" a causa de la cerrazón de los enemigos de la libertad del pueblo vasco es escasa, muy escasa, extraordinariamente escasa, ¡mientras haya alguno que lo crea!, sobre todo de puertas para adentro, sin que su conciencia sufra inquietud alguna. Así habla también Ibarretxe y Arzalluz, cuándo no acertaba con el cinismo, volvía por sus fueros: las enseñanzas tardoignacianas, la moral laxa, el probabilismo, (probabilismo: http://es.wikipedia.org/wiki/Probabilismo.
Creo que en la charca moral jesuítico-estalinista donde se revuelca el mundo nacionalista vasco, el bueno de Stalin no aportó el condimento mas picante, aunque no se sabe, ¡también fue seminarista!

La "locura de la lucha armada de ETA" o mejor, su miserable hipocresía, está también en su objetivo, común a todos los nacionalistas segregacionistas, de presentar como un derecho democrático la fragmentación del único marco a cuyo interior los derechos democráticos puedan ser efectivamente exigibles ante un tribunal, esto es, el marco del estado, los estados español y francés, fuera del estado, los derechos humanos, acuerdos internacionales, etc, son mas difusos, difíciles de reclamar, al albur de los intereses de las grandes potencias - los casos China versus Cuba, por ejemplo - salvo en casos de muy flagrantes violaciones, en todo caso EL DERECHO DE AUTODETERMINACION SOLO ES EXIGIBLE CON SENTIDO Y SIN HIPOCRESIA SI SE PRETENDE LA INDEPENDENCIA, Y ESTÁ EXCLUIDO DE CASOS COMO EL QUE AFECTA A EUZKADI-CATALUÑA-ESPAÑA, reservado para situaciones de dominio colonial o semejante, así que, la condena necesaria de la tortura a detenidos abertzales, la simpatía con Ormazábal, el respeto a las práctica de la desobediencia civil no-violenta, a Thoreau, para nada por vía de irresponsable buenísimo puede llevarnos a la solidaridad con una causa nada respetable - el independentismo nacionalista - ni por su democraticidad, ni por su respeto a los DDHH de miles de vascos "españolistas" , ni por su ubicación al interior de ningún proyecto de izquierdas, parasocialista o en pro de la emancipación del capitalismo.

Angustia y dilema del soberanismo



 Joaquim Coll

El Pais

Nunca como hasta ahora se había tensado tanto la cuerda de los argumentos favorables a la independencia en Cataluña

¿Cataluña camina hacia la independencia? Esta es la pregunta que muchos nos formulamos viendo las opiniones que se expresan a diario en los medios de comunicación catalanes, tanto públicos como privados. Basta ver TV3, cadena que conserva el liderazgo de la audiencia, para comprobar la forma como se alimenta sistemáticamente el imaginario secesionista. La televisión autonómica no desaprovecha la menor oportunidad para comparar Cataluña con Flandes, Escocia o Québec, subrayar que los catalanes somos víctimas de un expolio económico, o aventurar un escenario donde la ruptura caerá como fruta madura. Se trata de un mensaje muy explícito, que vulnera el principio de neutralidad y pluralidad exigible a un medio que se sufraga con los impuestos de todos. Si esto lo hace un medio público, lo que ocurre cada mañana en emisoras de radio privadas como Rac1, dependiente del editor de La Vanguardia, es de una machaconería asfixiante. Y es que también en Cataluña tenemos nuestra particular “brunete mediática”: soberanista y mayormente de derechas. Asistimos a diario a una banalización del lenguaje, lo que como ya advertía el llorado Ernest Lluch genera “odio y mala sangre”. A menudo parece que el único impedimento real para proclamar la independencia sea la legalidad española, pues los catalanes, supuestamente, estamos ya todos de acuerdo.

El estudio sobre las balanzas fiscales que hace poco dio a conocer el consejero Andreu Mas-Colell según el cual los catalanes aportamos en el 2009 al resto de España unos 16.000 millones de euros (el 8,4% del PIB catalán), que no regresaron de ninguna forma, ha servido para remachar la tesis padana de “nos roban”. La forma como ha sido presentada esta información es muy censurable porque se han escondido deliberadamente datos que matizan sustancialmente el análisis. De hecho, el PSC, bajo cuyo gobierno la Generalitat realizó por primera vez el estudio de esas cuestiones, ha manifestado su desacuerdo por el método empleado. Solo se ha ofrecido una fórmula, una balanza, cuando anteriormente se publicaron cuatro. Y, claro, se ha elegido la que ofrece un mayor déficit. En cambio, se ha censurado la que hasta ahora se consideraba como la más certera, la que se socializaba en el debate político, pues esta vez daba un resultado inaceptable para CiU: la reducción del déficit catalán al 0,4%. Sin duda, lo que ha sucedido es muy grave desde los principios de una sociedad abierta y, sin embargo, quien ha tenido que defenderse y justificarse son los socialistas, acusados por algunos de hacer el juego al españolismo.

Aunque el discurso nacionalista ha colonizado los medios, esa fortaleza expresa también mucha angustia. Es evidente que el independentismo económico ha logrado estos últimos años una influencia en la calle muy importante. Y que se muestra muy decidido a conquistar una mayoría sociopolítica de ahora hasta el 2014, fecha que se avecina clave por muchas razones. Primera, porque todo apunta a que en Escocia puede celebrarse un referéndum sobre su pertenencia al Reino Unido, lo que evidentemente va a estimular otras demandas. Y, segunda, porque en Cataluña hay un sinfín de iniciativas promovidas por plataformas y entidades parapolíticas con el fin de que se celebre ese año una consulta oficial, coincidiendo con el 300 aniversario de la caída militar de Barcelona, el 11 de septiembre de 1714. Ahora bien, salta a la vista que la tensión y los argumentos de “lesa humanidad” que hoy se utilizan desde el soberanismo, con el fin de convertir al independentismo a la mayoría de ciudadanos que se sienten en grados diversos catalanes y españoles, no se pueden mantener durante mucho tiempo. Tienen fecha de caducidad: la forma como se resuelva el asunto del pacto fiscal. De aquí viene la angustia.

El problema mayor para los que somos federalistas es que se está socializando un relato en base a la exageración y al engaño deliberado. Un caso clarísimo es el propagado argumento sobre el supuesto límite a la solidaridad que tienen los länder alemanes, utilizado para subrayar que Cataluña vive una situación inaudita en Europa. En boca de los dirigentes de CiU hemos leído y escuchado repetidamente esa afirmación. Duran Lleida lo dijo en sede parlamentaria, el pasado 16 de marzo. Artur Mas declaró eso mismo a Le Monde un mes antes, Entretanto, un auténtico ejército de opinadores lleva meses propagando ese bulo por tierra, mar y aire. Pues bien, es mentira. Ni en la Constitución alemana ni en ninguna sentencia de su más alto tribunal hay un límite preciso a la solidaridad. Lo que se preserva, con una fórmula de nivelación financiera bastante compleja, es que el orden de las regiones en cuanto a su capacidad financiera no varíe tras el ejercicio de la solidaridad. Sin duda, sería bueno que el modelo federal alemán se trasladase a España. Y también que el cálculo económico del cupo vasco y navarro convergiera con el modelo general, ya que no solo es injusto sino tremendamente perverso para el conjunto del sistema autonómico.

Muchos creen que el escenario de crisis profunda que vivimos hace que el momento sea óptimo
Todo esto se enmarca en un momento muy delicado para la federación nacionalista, pues en 2013 toca revisar el modelo de financiación acordado en 2009. En los próximos meses, Artur Mas va a tener que elegir entre dos caminos, ambos llenos de dificultades. O alcanza un acuerdo con el PSC, lo que significa una apuesta por una nueva mejora de la financiación autonómica en el marco de la LOFCA, en la línea del modelo alemán. Posición que probablemente también podría suscribir autónomamente el PP catalán. O CiU se mantiene inflexible en su posición de partida: un pacto fiscal muy próximo a la fórmula del concierto económico, pero condenado al fracaso político y, por tanto, a aumentar el grado de frustración. Ello con el apoyo de ERC y, sorprendentemente también, de ICV, coalición que aparece cada día más fracturada por la pulsión independentista que encuentra eco entre los jóvenes provenientes de las clases medias lustradas, electorado que se disputa en parte con los republicanos.

A fecha de hoy, es difícil saber cómo se resolverá ese dilema, aunque es cierto que los convergentes llevan años sorteando tesituras parecidas. Ahora bien, nunca como hasta ahora se había tensado tanto la cuerda de los argumentos favorables a la independencia, con declaraciones de mucho peso como las de Jordi Pujol. Y es que, más allá de la política partidista, existe un movimiento ciudadano transversal que está trabajando para forzar un escenario de ruptura y empujar a Artur Mas a convocar una consulta ciudadana con la que quebrar la legalidad española. Muchos creen que el escenario de crisis profunda que vivimos hace que el momento sea óptimo. Es fácil echar la culpa de los recortes y de las dificultades económicas de los catalanes al expolio que, afirman, sufre Cataluña. Desde el independentismo neoliberal se juega a alimentar el espejismo de que, sin España, Cataluña pronto se convertiría en una próspera y competitiva Holanda de sur. La angustia que viven muchos soberanistas es que no saben cómo CiU resolverá su dilema político.

Joaquim Coll es historiador y coautor de A favor de España y del catalanismo (Edhasa, 2010).