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Entrevista a Máximo Sandín, autor de "Pensando la evolución, pensando la vida"
24-06-2011
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autor de Pensando la evolución, pensando la vida (Cauac, 2010) ha
denunciado la vinculación del darwinismo con una visión de la vida
impuesta por el poder económico. |
DIAGONAL: ¿Cuál es la base científica del darwinismo?
MÁXIMO SANDIN:
Se ha escrito tanto y se han inventado tantas historias y mitologías al
respecto que esto que voy a decir va a resultar difícil de asumir, pero
sólo es cuestión de dejar de leer libros “sobre Darwin” y leer
directamente sus libros: La base científica, experimental o empírica de
“Sobre el origen de las especies por medio de la selección natural o el
mantenimiento de las razas favorecidas en la lucha por la existencia”,
verdadero título de la obra de Darwin es absolutamente inexistente. La
idea de la selección “natural” la obtuvo de la observación y lecturas
sobre las actividades de criadores de animales y plantas, y su
concepción de las relaciones entre los seres vivos, la “lucha por la
vida” y la “supervivencia de más apto” provienen de Robert Thomas
Malthus y Herbert Spencer, dos individuos muy desagradables, discípulos
de Adam Smith, que veían la proliferación de los pobres como una amenaza
para su bienestar.
Si uno se toma la molestia de leer “Sobre el
origen de las especie, etc.” puede comprobar lo enormemente confusas y
superficiales que eran las ideas de Darwin sobre la evolución (que, por
cierto, llevaba más de 100 años siendo estudiada en las universidades).
En el resumen final del libro mezcla el uso y el desuso, las condiciones
de vida, la selección “natural”, la “guerra de la naturaleza”… en fin,
un verdadero “cacao mental”. Incluso acabó proponiendo la “Pangénesis”,
otra confusa mezcla de ideas lamarckianas, como mecanismo de la
evolución. El verdadero artífice del darwinismo (no el único, pero sí el
principal) fue Sir Thomas Henry Huxley que sí era biólogo (además de
eugenista) y fue el que “depuró” las confusas ideas de Darwin más
convenientes para su ideología: la selección “natural” y el azar. Para
ello, fundó, junto con Hooker, Spencer y otros científicos afines el
X-Club que controló las principales instituciones científicas de Gran
Bretaña y también fundaron la revista Nature, con el objeto de promover
el darwinismo y controlar las publicaciones. Se puede decir que Thomas
Henry Huxley fue “el San Pablo” del darwinismo, al que convirtió en una
especie de religión.
D.: Pero el darwinismo actual no es el de Darwin…
M.S.:
El darwinismo actual no se sabe exactamente lo que es. Fundamentalmente
es una visión Malthusiana de la vida (la competencia permanente de
todos los seres vivos y hasta de las células y las moléculas y, sobre
todo, la selección “natural” que elimina a los que no son adecuados pero
que también “crea” lo inexistente…), pero como teoría científica jamás
estuvo claramente formulado. Voy a intentar resumir cómo de montó la
supuesta base teórica aceptada hoy, como dicen, por “la comunidad
científica”: A principios del siglo XX, el darwinismo estaba
prácticamente marginado por los biólogos porque los datos experimentales
contradecían la variación gradual como responsable de la generación de
nuevas especies. Entonces, un grupo de matemáticos y genetistas reunidos
por su condición de fervientes eugenistas se inventaron la llamada
“genética de poblaciones”, basada en una concepción simplista de la
transmisión de las características genéticas que ya se sabía errónea por
entonces, pero con los datos recientes es absolutamente falsa y basada
en cálculos matemáticos (la probabilidad de sacar cara o cruz en una
moneda lanzada al aire), es decir, también al margen de los datos
experimentales. Sobre esa base “científica” se montó la llamada
“Síntesis Moderna”, que es lo que se enseña actualmente en las
universidades como base teórica de la evolución. Curiosamente, el
artífice de este engendro que pretendió unificar bajo el darwinismo
disciplinas cuyos resultados eran totalmente discordantes con él (la
genética, la paleontología y la sistemática) fue, (atención) Sir Julian
Huxley con su gran obra “Evolution: The Modern Synthesis” publicada en
1942. Este señor, nieto de Sir Thomas Henry Huxley, fue miembro
vitalicio de la Sociedad Eugenésica, su presidente entre 1959 y 1962,
fue el primer director general de la UNESCO y fundador de la World
Wildlife Fund, cuyo actual presidente honorario es el duque de
Edimburgo, no sé si le suena… En definitiva, creo que al darwinismo
debería denominarsele más propiamente “Huxleismo”.
D: Entonces, ¿a qué se debe el éxito del darwinismo tanto entre la elite científica como entre los no especialistas?
M.S.:
Parece claro que el arraigo de la “fe” (porque eso es lo que es) en el
huxleismo (hablemos con propiedad) es producto del adoctrinamiento que
los biólogos reciben en las universidades (han creado un mito de la
figura de Darwin que no se corresponde, ni de lejos, con la realidad),
por los libros de texto, generalmente de origen anglosajón que se
utilizan y por el control de las publicaciones científicas también
fundamentalmente anglosajonas. No olvidemos que la concepción de la vida
del darwinismo-huxleismo tiene un gran componente cultural y que Darwin
es un icono de la cultura anglosajona. La concepción individualista,
competitiva (“el egoísmo individual lleva al bien general, etc., base,
por otra parte de la teoría del “libre mercado” de Adam Smith) son
conceptos centrales de las culturas de raíces calvinistas. Un
adoctrinamiento que remata el recibido en los libros de texto de
secundaria, que, por cierto, según me han informado colegas dedicados a
la enseñanza, suelen ser una verdadera apología de la “ingeniería
genética” y los transgénicos. Parecen bastante bien controlados. Y aquí
quiero mencionar otro hecho histórico, al parecer, poco conocido. A
partir del final de la segunda guerra mundial los grandes magnates
mundiales, pero especialmente los Rockefeller, por medio de
Universidades y Fundaciones creadas por ellos asumieron gran parte del
control de la investigación biológica. En Internet se puede encontrar un
largo artículo de una revista digital de la Universidad Complutense
magníficamente documentado titulado ”“Lisenko.
La teoría
materialista de la evolución en la URSS
de Juan Manuel Olarieta que nos
informa sobre cómo y porqué se produjo este secuestro de la Biología.
Si tenemos en cuenta la creciente tendencia a la privatización de las
universidades mediante el control de la investigación biológica y qué
empresas son las que la financian y quienes son sus principales
propietarios, no creo que sean necesarias más explicaciones.
En
cuanto al arraigo popular del darwinismo, la explicación es más
sencilla. En primer lugar, “porque lo dicen los científicos y los medios
de comunicación”, en segundo lugar, porque es una explicación de la
evolución muy simple, que todo el mundo puede entender (aunque en
realidad es de una complejidad inimaginable). Todo el mundo se siente
capacitado para hablar de evolución. En tercer lugar, porque la visión
darwinista refleja la “realidad” del sistema económico, lo que no es
extraño porque está basada en conceptos económicos-sociales. “La vida es
así, son leyes de la naturaleza” y, finalmente, por la confusión que
los mismos darwinistas han introducido con el falso debate (porque los
científicos no tiene nada que debatir sobre esas cosas) con los
creacionistas para reforzar su postura de “defensores de la ciencia”,
convenciendo a muchos de que el que no es darwinista es creacionista.
D.: ¿Qué vinculación existe entre darwinismo y eugenesia?
M.S.:
Toda. De hecho, la eugenesia, la doctrina que preconiza el impedimento
de reproducirse a los “no aptos” y la reducción de la población mundial
está en la esencia del darwinismo, tanto el de los libros de Darwin,
como el de los “creadores” de la Síntesis “moderna” y en la ideología de
sus máximos valedores, los grandes magnates mundiales (por favor,
busquen en internet, por ejemplo, “eugenesia y Rockefeller”). No quiero
alargarme con citas textuales de Darwin (en mi página personal
hay bastantes), pero su libro “Sobre el origen del hombre” está repleto
de ideas eugenistas, además de muchas otras bastante estúpidas. Darwin
era eugenista, al igual que su primo, Sir Francis Galton, fundador de la
Sociedad Eugenésica, Leonard Darwin fue el segundo presidente de esta
sociedad y Horace y Emma Darwin, también hijos de Darwin, fueron
miembros destacados. E insisto, todos los matemáticos y genetistas
implicados en la “creación” de la genética de poblaciones con el
objetivo de “demostrar matemáticamente” cómo la selección “natural”
podía “fijar” variaciones “imperceptibles”, eran eugenistas, porque las
ideas de cambio (“ascenso”) gradual y, sobre todo, la selección
“natural” son las bases fundamentales de esa ideología. Una ideología
que sigue vigente como podrán comprobar si se molestan en informarse
(busquen, por ejemplo el Galton Institute).
D: ¿Qué
implicaciones sociales, políticas y económicas tiene el basar nuestra
visión de la Naturaleza y la vida en el azar y en la “supervivencia del
más apto”?
M.S.: Voy a responder con unos datos históricos.
A principios del Siglo XX hubo un duro debate entre científicos
conservadores, fervientes darwinistas, que justificaban las
desigualdades sociales en base a las diferencias biológicas entre los
individuos, teorías que han recibido el nombre de “determinismo
biológico” (por cierto, muy en auge en la actualidad) y científicos
progresistas que afirmaban que el ambiente y las condiciones sociales en
que los individuos se desarrollaban eran responsables de gran parte de
esas diferencias; eran los llamados “ambientalistas”. Naturalmente,
fueron los perdedores en el debate. Y es que la visión darwinista de la
condición humana es, desde su origen, una justificación del “statu quo”.
Es muy célebre la sentencia de John Rockefeller (siempre aparecen los
Rockefeller cuando se sigue la historia del darwinismo): “El crecimiento
de un gran negocio es simplemente la supervivencia del más apto /…/ es
simplemente la combinación de una ley de la Naturaleza con una ley de
Dios”. Porque la ideología darwinista ha transformado en “leyes”
científicas los peores defectos de la condición humana: el egoísmo, la
competencia, la avidez por la riqueza, la explotación de los hombres y
de la Naturaleza, forman parte de las “leyes naturales”, y para que
estas “leyes” se cumplan, la usura, el expolio y la violencia son
instrumentos necesarios.
Creo que los jóvenes progresistas que se
creen darwinistas por oposición al creacionismo deberían informarse
sobre quienes crearon y quienes mantienen este “pensamiento único”
biológico en contra de todas las evidencias científicas. También sería
bueno que se informaran sobre la verdadera opinión sobre el darwinismo
de Marx y Engels, cuando leyeron la obra de Darwin con atención.
D: Una de las versiones del neodarwinismo que más éxito ha tenido es la de Richard Dawkins y su libro El Gen Egoísta.
M.S.:
Dawkins presentó su libro como una versión moderna del darwinismo (en
sus propias palabras), como un reforzamiento de la concepción darwinista
de la vida y, efectivamente, comparte la esencia del darwinismo:
explicaciones retóricas, sin el menor soporte empírico y basadas en
perjuicios culturales. Su “explicación” de cómo aparecieron los “genes”
es como un relato de ciencia ficción: “en algún lugar surgió un
replicador….”, luego los replicadores “comenzaron a competir…”; después
“crearon una membrana…” algo sin el menor sustento real, porque no
existen moléculas “autirreplicadoras”. El ADN necesita de todo un
conjunto de complejas moléculas para su replicación.
Pero lo más
definidor de su concepción es la calificación de los genes como
moléculas “egoístas”. Aquí me veo obligado a citarlo textualmente: “El
planteamiento de este libro es que nosotros, al igual que todos los
demás animales, somos máquinas creadas por nuestros genes. De la misma
manera que los prósperos gangsters de Chicago, nuestros genes han
sobrevivido, en algunos casos durante millones de años, en un mundo
altamente competitivo. Esto nos autoriza a suponer ciertas cualidades en
nuestros genes . Argumentaré que una cualidad predominante que podemos
esperar que se encuentre en un gen próspero será el egoísmo despiadado.
Esta cualidad egoísta en el gen dará, normalmente, origen al egoísmo en
el comportamiento humano”. Esta especie de obsesión “cultural” con el
egoísmo hizo que su “teoría” calara profundamente en los científicos
anglosajones (y en los “anglosajonizados”) de modo que durante mucho
tiempo se ha considerado a la parte más importante de los genomas, la
que regula la expresión de los genes codificantes de proteínas, “ADN
basura”, lo que ha entorpecido considerablemente el avance en los
conocimientos genéticos. De hecho, en artículos científicos, todavía se
ve la calificación de “elementos egoístas” para los elementos móviles y
retrovirus endógenos, que son parte constitutiva y esencial en los
genomas.
El verdadero significado de la doctrina de Dawkins no es
muy difícil de desentrañar: para Adam Smith, es el egoísmo del
carnicero, del cervecero o del panadero el soporte de la sociedad
mediante “la mano invisible del mercado”, Para él, es del egoísmo del
“gen” del que surge la Naturaleza mediante “la mano invisible de la
selección natural”. Para mí lo más nefasto de su éxito es la influencia,
el adoctrinamiento que produce entre los chicos jóvenes que consideran
su paranoica concepción de la realidad como una “interpretación objetiva
liberada de idealismos “y muchos le adoran como líder de la lucha
contra el creacionismo, a lo que ahora se dedica de forma exclusiva,
supongo que para no tener que discutir con los científicos sobre los
genes “egoístas”.
Pero creo que lo más significativo sobre el
interés en mantener este adoctrinamiento es que se creó exclusivamente
para él la Cátedra Simonyi “para la comprensión pública de la ciencia”
que, desde mi punto de vista es como si nombraran Dalai Lama a George
Bush.
D: ¿Cuál es la situación de la biología actualmente? ¿Se está en camino de superar el paradigma darwinista?
M.S.:
Actualmente hay datos científicos suficientes para relegar
científicamente el darwinismo al olvido, pero sinceramente no tengo
mucha esperanza en que esto ocurra. Hay muchos intereses implicados, por
una parte, en el mantenimiento del adoctrinamiento social (la
“justificación científica” del sistema), y por otra en la concepción
determinista y reduccionista necesaria para las manipulaciones genéticas
de la gran industria de la “biotecnología” y los transgénicos. Por eso,
las autoridades darwinistas, ante la avalancha de datos que son
totalmente contradictorios con sus bases teóricas (los fenómenos
epigenéticos, los elementos móviles, los virus endógenos, todos ellos
manifestaciones de respuestas del genoma al ambiente) lo que sugieren es
crear una “Síntesis ampliada”, es decir, intentar embutir a la fuerza
todos esos datos reales en su teoría inventada para que no cambie lo
fundamental, su concepción patológica de la naturaleza y de la sociedad.
Pero en palabras de un alumno mío (cito textualmente de un trabajo
científico): “un truño ampliado es sólo un truño muy grande”.
Sí
están surgiendo voces de científicos prestigiosos que plantean la
necesidad de un cambio radical en la concepción de la Biología, pero son
ignorados por la ciencia “oficial” y, por supuesto, por los medios de
comunicación. Incluso los “disidentes” tolerados, como Lynn Margulis
procuran nadar y guardar la ropa afirmando que está en contra del
neodarwinismo (que es supuestamente el darwinismo oficial) pero que es
darwinista. Ella sabrá por qué lo dice, y creo que lo sabe.
D:
Vd. defiende una propuesta basada en la Teoría de Sistemas
(autoorganización, ambiente) en la que los virus y las bacterias habrían
sido las responsables del surgimiento de la vida en la Tierra. ¿Qué
implicaciones socio-políticas tiene esta propuesta?
M.S.:
Antes de responder quisiera aclarar que no considero que “mi propuesta”
sea mía, en primer lugar, porque creo que las ideas no tienen dueño y en
segundo porque lo que he hecho ha sido recoger ideas de grandes
científicos y pensadores ocultados o ninguneados por “el poder”
científico, unificar, interrelacionar sus propuestas, y lo que sí he
añadido es una concepción general apoyada por los datos actuales que
puede ser parcial, pero creo que no totalmente errónea.
En cuanto a
su pregunta sobre sus posibles implicaciones sociopolíticas, me parece
un tema muy interesante aunque para los darwinistas (los huxleistas) es
un tema tabú. Para ellos la ciencia es algo aséptico, basado en datos
científicos (aunque todavía están buscando los suyos) y al margen de
ideologías sin ser conscientes de que su teoría es todo lo contrario de
lo que predican. Es una proyección sobre la Naturaleza de los conceptos
económicos y sociales de la doctrina del “Laissez faire”, según Bertrand
Rusell y otros prestigiosos pensadores. Pero no resisto la tentación de
citar textualmente a Karl Marx, del que no se puede decir que fuera
precisamente simple, en una carta a Engels, después de leer con atención
el libro de Darwin que, inicialmente consideró positivamente como
explicación “materialista” de la Naturaleza: Es curioso ver cómo Darwin
descubre en las bestias y en los vegetales su sociedad inglesa, con la
división del trabajo, la concurrencia, la apertura de nuevos mercados,
las ‘invenciones’ y la ‘lucha por la vida’ de Malthus. Es el bellum
omniun contra omnes de Hobbes, y esto hace pensar en la Fenomenología de
Hegel, en la que la sociedad burguesa figura bajo el nombre de ‘reino
animal intelectual’, mientras que en Darwin es el reino animal el que
representa a la sociedad burguesa. (Marx-Engels Correspondence 1862
Source: MECW Volume 41, p. 380).
Las consecuencias de edificar una
supuesta teoría científica, una visión de la Naturaleza, sobre
conceptos, más bien sobre prejuicios sociales sórdidos y crueles y
posteriormente intentar hacer creer que esos prejuicios son “leyes
naturales” han sido nefastas. Han sido usados como instrumento de
dominación, de justificación de la injusticia y de lucha contra la
Naturaleza. Por eso tengo cierta reticencia a intentar aplicar teorías
“científicas” a la planificación social. Pero en cualquier caso
parecería más razonable observar cómo funciona realmente la Naturaleza e
intentar amoldar, adecuar el comportamiento social a ella, como han
hecho siempre los seres humanos considerados “primitivos” por los
“superiores” que lo que han hecho los creadores del “libre mercado” y su
extensión científica el darwinismo, que es exactamente lo contrario. Y
en este contexto las características fundamentales de la naturaleza
derivadas de “mi” propuesta, (que no voy a plantear aquí porque es un
tema complejo, porque los procesos biológicos son de una enorme
complejidad) son que los fenómenos que componen la vida, desde las
células, los órganos y tejidos, los organismos, las especies y los
ecosistemas, hasta la totalidad del ecosistema global que constituye la
Tierra, están organizados en sistemas interconectados, cada uno de ellos
integrados en otro sistema de rango mayor en los que todos,
absolutamente todos sus componentes son necesarios para un
funcionamiento equilibrado.
Que lo que mantiene la dinámica de la
Naturaleza no es la competencia sino algo que podíamos llamar
cooperación si no fuera un término antropocéntrico tan del gusto de los
darwinistas y que prefiero denominar relaciones de interdependencia. Es
decir, que la forma más adecuada de vivir en armonía con la Naturaleza
ha sido la que ha mantenido el Hombre durante la inmensa mayor parte de
su existencia sobre la tierra: el “colectivismo primitivo”, pero como es
evidente que no parece razonable intentar volver a ese modo de vida,
creo que se puede definir sucintamente el modelo social que más se
ajusta a la forma, a los sistemas en que está organizada la Naturaleza
con tres
palabras: Autogestión y federalismo.
Fuente: http://diagonalperiodico.net/Version-completa-La-vision.html
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