Contra las patrias, el Viejo Maestro




La nacionalidad del obrero no es ni francesa, ni inglesa, ni alemana, es el trabajo, la esclavitud libre, el automercadeo. Su gobierno no es ni francés, ni inglés, ni alemán, es el capital. Su aire nativo no es ni francés, ni alemán, ni inglés, es el aire de la fábrica. La tierra que le pertenece no es ni francesa, ni inglesa, ni alemana, está a unos cuantos pies bajo el suelo.
Karl Marx: Crítica de «El sistema nacional de economía política» de Friedrich List

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jueves, septiembre 13, 2012

Retóricas del 11-S



Joan Rodríguez -  
 
Como cada año, a las puertas del 11 de septiembre, se ha manifestado una inflamación del verbo en la vida política catalana, anuncio de la obertura inminente del curso político. En los últimos años, la celebración ha ido experimentando una deriva hacia el independentismo o soberanismo, en paralelo a la radicalización del discurso de CDC sobre su modelo territorial. Esta deriva, que se expresa mediante una nueva retórica más desinhibida y frentista, le ha dado a la celebración mayor vigor político a la vez que le ha ido restando representatividad social. Existe el riesgo de que la Diada nacional sea cada vez más la celebración de sólo una parte de Catalunya. A las puertas de una intervención económica general de España y en medio de un retroceso acelerado de los servicios prestados por nuestro sistema de bienestar, la principal manifestación de este 11 de setembre omitirá de lleno las lacerantes consecuencias sociales que tal transformación está generando en buena parte de la población catalana. 

Alertaba de ello el escritor Antoni Puigverd, haciendo notar la significativa desatención que el nacionalismo reinante en estos días presta a los sectores sociales más afectados por esta crisis. Sugería una explicación inquietante: los afectados no son los ‘nuestros’. Y son inocuos electoralmente.

Ciertamente, en el relato soberanista de la política catalana, los ciudadanos originarios del resto de España y sus descendientes siempre han generado una anomalía incómoda de tratar. Sus opiniones y sus pautas de comportamiento político a menudo rompen la coherencia del retrato ‘nacional’ fomentado por el discurso dominante, distraen al público de la cuestión prioritaria, lo nacional, desviando su atención hacia problemáticas de tipo social y obligan a una contención terminológica a veces mal disimulada en el lenguaje político de los más locuaces. Por supuesto, este grupo es esencialmente heterogéneo. Algunos han acabado abrazando la causa nacional con frenesí. Pero una gran mayoría no lo ha hecho, y ahí está el problema para algunos.

Frente al compromiso de aquellas fuerzas políticas que han contribuido durante décadas a ampliar las fronteras de la concepción nacional catalana, favoreciendo la unidad civil y la integración en ella de todos los ciudadanos (quizá en detrimento de su significado cultural y político), los sectores más ortodoxos del nacionalismo catalán simplemente han ido haciendo abstracción de la diversidad social y cultural de la Catalunya contemporánea. Y cuando la realidad se vuelve ineludible, los esfuerzos se orientan más bien a tratar de interpretar en clave conspirativa la persistencia de esos otros catalanes que hablan principalmente en castellano, se sienten españoles (a la vez que catalanes) y no son partidarios de la independencia.

En el contexto actual, el independentismo se ha convertido en una válvula de escape para expresar el malestar político de muchos catalanes. Esto ha excitado el ánimo de los más conspicuos soberanistas. Entre los más estridentes, ya se oyen voces que piden “pasar lista” en la manifestación de este martes 11 y amenazan a los que no se apunten al independentismo de ser considerados traidores en un futuro. Podemos pensar que estos exabruptos se desacreditan por sí mismos, pero en la nueva retórica soberanista no lo podemos dar por descontado.

De forma más edulcorada, otros han ensayado la aplicación del concepto de white trash (basura blanca) a realidad social catalana, para referirse a un impreciso sector de la población catalana, castellanohablante, de origen social modesto y mayoritariamente votantes del PSC o abstencionistas. Que este sea un ejercicio destinado a desprestigiar a un PSC en horas bajas por haber sido el partido que ha recogido tradicionalmente la confianza electoral de esta población no diluye su contenido denigrante.  El acuñador en este caso, Jordi Graupera, ha importado, sin duda, un extranjerismo innecesario. La lengua coloquial catalana ya posee otros apelativos de uso corriente para designar esa realidad social. Deberíamos seguir llamándoles simplemente la “purria charnega” u otros apelativos generados por las ingeniosas redes sociales. Así quedaría más claro de qué se está hablando y qué prejuicios se ocultan detrás. Se responderá que no quiere decir exactamente lo mismo y que además resulta muy despectivo. No mucho más de lo que suena white trash en boca de un republicano americano de clase acomodada.

Aunque “todo lo que nos incomoda permite definirnos”, como sostenía el filósofo rumano Ciorán, no está claro qué puede aportar toda esta deriva neocon en el contexto político actual de Cataluña. Y menos aún qué sentido tiene dar categoría moral a conceptos segregacionistas (y que denotan en la raíz un fuerte componente clasista cuando no totalitario), que acaban siendo el reverso del “lerrouxismo”. Más bien creo que sólo contribuyen a desacreditar la legítima aspiración catalana para actualizar su autogobierno y a erosionar los esfuerzos de generosidad y paciencia que la sociedad está realizando para evitar una explosión de descontento con imprevisibles consecuencias ante esta crisis aún en plena ebullición. Una crisis que es para todos, con independencia de origen y lengua.

lunes, septiembre 10, 2012

Algunas hipótesis sobre la izquierda, Cataluña y el problema nacional




Como ciudadano catalán de izquierdas no pienso asistir ni a la concentración ni a la manifestación del 11 de septiembre. Estas son mis razones:
  1. Cataluña no es una nación. El término nación es un término moderno ligado al Estado y a la Economía-Mundo capitalista. No hay bases culturales para justificar una nación. Las identidades culturales tienen siempre una base religiosa, que es lo que constituye una comunidad homogénea.

  2. Cataluña no ha existido nunca como Estado, por tanto no ha sido nunca una nación. Tiene una lengua que comparte con Valencia, las Islas Baleares y alguna parte marginal de Francia y Cerdeña. La lengua no define una cultura. Cataluña ha tenido relaciones conflictivas y complicadas con el resto de España y con el gobierno de Madrid, peo no ha sido nunca una colonia.

  3. El gobierno de la Segunda República concedió la autonomia a Cataluña. Con unas instituciones políticas propias.La Guerra Civil dividió a los catalanes. Muchos apoyaron a Franco. Las instituciones franquistas en cataluña (y fuera) se nutrieron de catalanes. El Estado franquista reprimió el catalán. Los catalanistas moderados de la Lliga apoyaron a Franco como mal menor.

  4. La industrialización que se dió en Cataluña condujo a millones de españoles (sobre todo andaluces) a inmigrar a Cataluña. La represión del catalán, los mass media en castellano y la inmensa población inmigrante castellanoparlante que llegó a Cataluña hicieron que el castellano fuera la lengua dominante pública y, en parte, privada. El PSUC consiguió integrar a un sector obrero de izquierdas en la reivindicación de la autonomía y el respeto hacia el catalán.

  5. La transición impusló e Estado de las autonomías. El tratamiento fiscal debería haber sido equitativo, excluyendo los conciertos económicos. El término nacionalidad aplicado a Cataluña era una buena respuesta para diferenciarlo de las regiones sin plantearlas como nación.

  6. La Generalitat gobernada durante años por CiU intentó marginar al máximo el castellano y conseguir que la educación y la lengua de las instituciones fuera únicamente el catalán. Se potenció un desprecio hacia el castellano y los que hablaban castellano. Paradójicamente la lengua dominante a nivel de empresas fue el castellano.


  7. El Tripartito gobernado por Pasqual Maragall cayó en la misma dinámica nacionalista, empeorando la cuestión. En lugar de centrarse en cuestiones de equidad fiscal se centra en reivindicar a Cataluña como nación con criterios muy discutibles de tipo cultural e histórico.
El PSC pierde su carácter de izquierdas (como el PSOE) pero se va transformando paralelamente en una opción nacionalista moderada. Hay una contradicción entre un sector liberal y catalanista, que se alia con el aparato burocrático del partido y una base y un electorado obrero de origen inmigrante, que busca una política de izquierdas no catalanista.
  1. Cataluña es bilingüe por su historia y en lugar de entender esto como una riqueza se entiende como una lacra. Se habla del catalán como de la lengua propia sin entender que la lengua propia es la lengua que se habla y en Cataluña se hablan dos. Se identifica la cultura catalana con lo que se hace en catalán o bajo unos criterios folcloristas totalmente desfasado.

  2. Empieza una campaña sistemática de denuncia del llamado "expolio fiscal" como si los problemas de Cataluña vinieran de lo que nos roban los españoles. Esta campaña es regresiva (no entiende la solidaridad, diluye la lucha de clases y la cuestión central de las políticas sociales). Se introduce una división entre catalanes y españoles nefasta para la izquierda. Los responsables son en primer lugar el PP y sectores españolistas del PSOE y por parte catalana muchos nacionalistas e independentista por su sectarismo.

  3. El proyecto de los catalanes de izquierdas debería ser el de una República federal democrática y socialista en una confederación europea de tipo social. El enemigo de las clases populares catalanas es la oligarquía económica y burocrática que dirige Cataluña, España y el Mundo mundial. No el Estado español ni mucho menos los españoles.
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sábado, septiembre 08, 2012

Decenas de miles de trabajadores sevillanos reciben la Marcha Obrera del SAT


Sevilla, masiva e intimidatoria presencia policial, calor, jornaleras y jornaleros con los pies llagado recorren los últimos kilometros hasta la sede de la delegación del gobierno en Plaza España, entusiasmo de los trabajadores ante tales muestra de solidaridad y conciencia de clase.

 El sectarismo desaparece ante la conciencia obrera y las banderas repúblicanas, anarcosindicalistas, hoces y martillos, son tan solo flores del ramillete del ideario revolucionario. 

Las ausencias, significativas, por antisectarismo militante, ¡no se contabilizan!


(leer la noticia en Público)

jueves, septiembre 06, 2012

La visión darwinista de la condición humana es una justificación del statu quo




Entrevista a Máximo Sandín, autor de "Pensando la evolución, pensando la vida"
24-06-2011


El autor de Pensando la evolución, pensando la vida (Cauac, 2010) ha denunciado la vinculación del darwinismo con una visión de la vida impuesta por el poder económico.



DIAGONAL: ¿Cuál es la base científica del darwinismo?
 

MÁXIMO SANDIN: Se ha escrito tanto y se han inventado tantas historias y mitologías al respecto que esto que voy a decir va a resultar difícil de asumir, pero sólo es cuestión de dejar de leer libros “sobre Darwin” y leer directamente sus libros: La base científica, experimental o empírica de “Sobre el origen de las especies por medio de la selección natural o el mantenimiento de las razas favorecidas en la lucha por la existencia”, verdadero título de la obra de Darwin es absolutamente inexistente. La idea de la selección “natural” la obtuvo de la observación y lecturas sobre las actividades de criadores de animales y plantas, y su concepción de las relaciones entre los seres vivos, la “lucha por la vida” y la “supervivencia de más apto” provienen de Robert Thomas Malthus y Herbert Spencer, dos individuos muy desagradables, discípulos de Adam Smith, que veían la proliferación de los pobres como una amenaza para su bienestar.
Si uno se toma la molestia de leer “Sobre el origen de las especie, etc.” puede comprobar lo enormemente confusas y superficiales que eran las ideas de Darwin sobre la evolución (que, por cierto, llevaba más de 100 años siendo estudiada en las universidades). En el resumen final del libro mezcla el uso y el desuso, las condiciones de vida, la selección “natural”, la “guerra de la naturaleza”… en fin, un verdadero “cacao mental”. Incluso acabó proponiendo la “Pangénesis”, otra confusa mezcla de ideas lamarckianas, como mecanismo de la evolución. El verdadero artífice del darwinismo (no el único, pero sí el principal) fue Sir Thomas Henry Huxley que sí era biólogo (además de eugenista) y fue el que “depuró” las confusas ideas de Darwin más convenientes para su ideología: la selección “natural” y el azar. Para ello, fundó, junto con Hooker, Spencer y otros científicos afines el X-Club que controló las principales instituciones científicas de Gran Bretaña y también fundaron la revista Nature, con el objeto de promover el darwinismo y controlar las publicaciones. Se puede decir que Thomas Henry Huxley fue “el San Pablo” del darwinismo, al que convirtió en una especie de religión.

D.:
Pero el darwinismo actual no es el de Darwin…


M.S.:
El darwinismo actual no se sabe exactamente lo que es. Fundamentalmente es una visión Malthusiana de la vida (la competencia permanente de todos los seres vivos y hasta de las células y las moléculas y, sobre todo, la selección “natural” que elimina a los que no son adecuados pero que también “crea” lo inexistente…), pero como teoría científica jamás estuvo claramente formulado. Voy a intentar resumir cómo de montó la supuesta base teórica aceptada hoy, como dicen, por “la comunidad científica”: A principios del siglo XX, el darwinismo estaba prácticamente marginado por los biólogos porque los datos experimentales contradecían la variación gradual como responsable de la generación de nuevas especies. Entonces, un grupo de matemáticos y genetistas reunidos por su condición de fervientes eugenistas se inventaron la llamada “genética de poblaciones”, basada en una concepción simplista de la transmisión de las características genéticas que ya se sabía errónea por entonces, pero con los datos recientes es absolutamente falsa y basada en cálculos matemáticos (la probabilidad de sacar cara o cruz en una moneda lanzada al aire), es decir, también al margen de los datos experimentales. Sobre esa base “científica” se montó la llamada “Síntesis Moderna”, que es lo que se enseña actualmente en las universidades como base teórica de la evolución. Curiosamente, el artífice de este engendro que pretendió unificar bajo el darwinismo disciplinas cuyos resultados eran totalmente discordantes con él (la genética, la paleontología y la sistemática) fue, (atención) Sir Julian Huxley con su gran obra “Evolution: The Modern Synthesis” publicada en 1942. Este señor, nieto de Sir Thomas Henry Huxley, fue miembro vitalicio de la Sociedad Eugenésica, su presidente entre 1959 y 1962, fue el primer director general de la UNESCO y fundador de la World Wildlife Fund, cuyo actual presidente honorario es el duque de Edimburgo, no sé si le suena… En definitiva, creo que al darwinismo debería denominarsele más propiamente “Huxleismo”.


D:
Entonces, ¿a qué se debe el éxito del darwinismo tanto entre la elite científica como entre los no especialistas?


M.S.:
Parece claro que el arraigo de la “fe” (porque eso es lo que es) en el huxleismo (hablemos con propiedad) es producto del adoctrinamiento que los biólogos reciben en las universidades (han creado un mito de la figura de Darwin que no se corresponde, ni de lejos, con la realidad), por los libros de texto, generalmente de origen anglosajón que se utilizan y por el control de las publicaciones científicas también fundamentalmente anglosajonas. No olvidemos que la concepción de la vida del darwinismo-huxleismo tiene un gran componente cultural y que Darwin es un icono de la cultura anglosajona. La concepción individualista, competitiva (“el egoísmo individual lleva al bien general, etc., base, por otra parte de la teoría del “libre mercado” de Adam Smith) son conceptos centrales de las culturas de raíces calvinistas. Un adoctrinamiento que remata el recibido en los libros de texto de secundaria, que, por cierto, según me han informado colegas dedicados a la enseñanza, suelen ser una verdadera apología de la “ingeniería genética” y los transgénicos. Parecen bastante bien controlados. Y aquí quiero mencionar otro hecho histórico, al parecer, poco conocido. A partir del final de la segunda guerra mundial los grandes magnates mundiales, pero especialmente los Rockefeller, por medio de Universidades y Fundaciones creadas por ellos asumieron gran parte del control de la investigación biológica. En Internet se puede encontrar un largo artículo de una revista digital de la Universidad Complutense magníficamente documentado titulado ”
“Lisenko.
La teoría materialista de la evolución en la URSS
de Juan Manuel Olarieta que nos informa sobre cómo y porqué se produjo este secuestro de la Biología. Si tenemos en cuenta la creciente tendencia a la privatización de las universidades mediante el control de la investigación biológica y qué empresas son las que la financian y quienes son sus principales propietarios, no creo que sean necesarias más explicaciones.
En cuanto al arraigo popular del darwinismo, la explicación es más sencilla. En primer lugar, “porque lo dicen los científicos y los medios de comunicación”, en segundo lugar, porque es una explicación de la evolución muy simple, que todo el mundo puede entender (aunque en realidad es de una complejidad inimaginable). Todo el mundo se siente capacitado para hablar de evolución. En tercer lugar, porque la visión darwinista refleja la “realidad” del sistema económico, lo que no es extraño porque está basada en conceptos económicos-sociales. “La vida es así, son leyes de la naturaleza” y, finalmente, por la confusión que los mismos darwinistas han introducido con el falso debate (porque los científicos no tiene nada que debatir sobre esas cosas) con los creacionistas para reforzar su postura de “defensores de la ciencia”, convenciendo a muchos de que el que no es darwinista es creacionista.

D.:
¿Qué vinculación existe entre darwinismo y eugenesia?


M.S.: Toda. De hecho, la eugenesia, la doctrina que preconiza el impedimento de reproducirse a los “no aptos” y la reducción de la población mundial está en la esencia del darwinismo, tanto el de los libros de Darwin, como el de los “creadores” de la Síntesis “moderna” y en la ideología de sus máximos valedores, los grandes magnates mundiales (por favor, busquen en internet, por ejemplo, “eugenesia y Rockefeller”). No quiero alargarme con citas textuales de Darwin (en mi página personal hay bastantes), pero su libro “Sobre el origen del hombre” está repleto de ideas eugenistas, además de muchas otras bastante estúpidas. Darwin era eugenista, al igual que su primo, Sir Francis Galton, fundador de la Sociedad Eugenésica, Leonard Darwin fue el segundo presidente de esta sociedad y Horace y Emma Darwin, también hijos de Darwin, fueron miembros destacados. E insisto, todos los matemáticos y genetistas implicados en la “creación” de la genética de poblaciones con el objetivo de “demostrar matemáticamente” cómo la selección “natural” podía “fijar” variaciones “imperceptibles”, eran eugenistas, porque las ideas de cambio (“ascenso”) gradual y, sobre todo, la selección “natural” son las bases fundamentales de esa ideología. Una ideología que sigue vigente como podrán comprobar si se molestan en informarse (busquen, por ejemplo el Galton Institute).

D: ¿Qué implicaciones sociales, políticas y económicas tiene el basar nuestra visión de la Naturaleza y la vida en el azar y en la “supervivencia del más apto”?

M.S.: Voy a responder con unos datos históricos. A principios del Siglo XX hubo un duro debate entre científicos conservadores, fervientes darwinistas, que justificaban las desigualdades sociales en base a las diferencias biológicas entre los individuos, teorías que han recibido el nombre de “determinismo biológico” (por cierto, muy en auge en la actualidad) y científicos progresistas que afirmaban que el ambiente y las condiciones sociales en que los individuos se desarrollaban eran responsables de gran parte de esas diferencias; eran los llamados “ambientalistas”. Naturalmente, fueron los perdedores en el debate. Y es que la visión darwinista de la condición humana es, desde su origen, una justificación del “statu quo”. Es muy célebre la sentencia de John Rockefeller (siempre aparecen los Rockefeller cuando se sigue la historia del darwinismo): “El crecimiento de un gran negocio es simplemente la supervivencia del más apto /…/ es simplemente la combinación de una ley de la Naturaleza con una ley de Dios”. Porque la ideología darwinista ha transformado en “leyes” científicas los peores defectos de la condición humana: el egoísmo, la competencia, la avidez por la riqueza, la explotación de los hombres y de la Naturaleza, forman parte de las “leyes naturales”, y para que estas “leyes” se cumplan, la usura, el expolio y la violencia son instrumentos necesarios.
Creo que los jóvenes progresistas que se creen darwinistas por oposición al creacionismo deberían informarse sobre quienes crearon y quienes mantienen este “pensamiento único” biológico en contra de todas las evidencias científicas. También sería bueno que se informaran sobre la verdadera opinión sobre el darwinismo de Marx y Engels, cuando leyeron la obra de Darwin con atención.

D: Una de las versiones del neodarwinismo que más éxito ha tenido es la de Richard Dawkins y su libro El Gen Egoísta.

M.S.: Dawkins presentó su libro como una versión moderna del darwinismo (en sus propias palabras), como un reforzamiento de la concepción darwinista de la vida y, efectivamente, comparte la esencia del darwinismo: explicaciones retóricas, sin el menor soporte empírico y basadas en perjuicios culturales. Su “explicación” de cómo aparecieron los “genes” es como un relato de ciencia ficción: “en algún lugar surgió un replicador….”, luego los replicadores “comenzaron a competir…”; después “crearon una membrana…” algo sin el menor sustento real, porque no existen moléculas “autirreplicadoras”. El ADN necesita de todo un conjunto de complejas moléculas para su replicación.
Pero lo más definidor de su concepción es la calificación de los genes como moléculas “egoístas”. Aquí me veo obligado a citarlo textualmente: “El planteamiento de este libro es que nosotros, al igual que todos los demás animales, somos máquinas creadas por nuestros genes. De la misma manera que los prósperos gangsters de Chicago, nuestros genes han sobrevivido, en algunos casos durante millones de años, en un mundo altamente competitivo. Esto nos autoriza a suponer ciertas cualidades en nuestros genes . Argumentaré que una cualidad predominante que podemos esperar que se encuentre en un gen próspero será el egoísmo despiadado. Esta cualidad egoísta en el gen dará, normalmente, origen al egoísmo en el comportamiento humano”. Esta especie de obsesión “cultural” con el egoísmo hizo que su “teoría” calara profundamente en los científicos anglosajones (y en los “anglosajonizados”) de modo que durante mucho tiempo se ha considerado a la parte más importante de los genomas, la que regula la expresión de los genes codificantes de proteínas, “ADN basura”, lo que ha entorpecido considerablemente el avance en los conocimientos genéticos. De hecho, en artículos científicos, todavía se ve la calificación de “elementos egoístas” para los elementos móviles y retrovirus endógenos, que son parte constitutiva y esencial en los genomas.
El verdadero significado de la doctrina de Dawkins no es muy difícil de desentrañar: para Adam Smith, es el egoísmo del carnicero, del cervecero o del panadero el soporte de la sociedad mediante “la mano invisible del mercado”, Para él, es del egoísmo del “gen” del que surge la Naturaleza mediante “la mano invisible de la selección natural”. Para mí lo más nefasto de su éxito es la influencia, el adoctrinamiento que produce entre los chicos jóvenes que consideran su paranoica concepción de la realidad como una “interpretación objetiva liberada de idealismos “y muchos le adoran como líder de la lucha contra el creacionismo, a lo que ahora se dedica de forma exclusiva, supongo que para no tener que discutir con los científicos sobre los genes “egoístas”.
Pero creo que lo más significativo sobre el interés en mantener este adoctrinamiento es que se creó exclusivamente para él la Cátedra Simonyi “para la comprensión pública de la ciencia” que, desde mi punto de vista es como si nombraran Dalai Lama a George Bush.

D: ¿Cuál es la situación de la biología actualmente? ¿Se está en camino de superar el paradigma darwinista?

M.S.: Actualmente hay datos científicos suficientes para relegar científicamente el darwinismo al olvido, pero sinceramente no tengo mucha esperanza en que esto ocurra. Hay muchos intereses implicados, por una parte, en el mantenimiento del adoctrinamiento social (la “justificación científica” del sistema), y por otra en la concepción determinista y reduccionista necesaria para las manipulaciones genéticas de la gran industria de la “biotecnología” y los transgénicos. Por eso, las autoridades darwinistas, ante la avalancha de datos que son totalmente contradictorios con sus bases teóricas (los fenómenos epigenéticos, los elementos móviles, los virus endógenos, todos ellos manifestaciones de respuestas del genoma al ambiente) lo que sugieren es crear una “Síntesis ampliada”, es decir, intentar embutir a la fuerza todos esos datos reales en su teoría inventada para que no cambie lo fundamental, su concepción patológica de la naturaleza y de la sociedad. Pero en palabras de un alumno mío (cito textualmente de un trabajo científico): “un truño ampliado es sólo un truño muy grande”.
Sí están surgiendo voces de científicos prestigiosos que plantean la necesidad de un cambio radical en la concepción de la Biología, pero son ignorados por la ciencia “oficial” y, por supuesto, por los medios de comunicación. Incluso los “disidentes” tolerados, como Lynn Margulis procuran nadar y guardar la ropa afirmando que está en contra del neodarwinismo (que es supuestamente el darwinismo oficial) pero que es darwinista. Ella sabrá por qué lo dice, y creo que lo sabe.

D: Vd. defiende una propuesta basada en la Teoría de Sistemas (autoorganización, ambiente) en la que los virus y las bacterias habrían sido las responsables del surgimiento de la vida en la Tierra. ¿Qué implicaciones socio-políticas tiene esta propuesta?

M.S.: Antes de responder quisiera aclarar que no considero que “mi propuesta” sea mía, en primer lugar, porque creo que las ideas no tienen dueño y en segundo porque lo que he hecho ha sido recoger ideas de grandes científicos y pensadores ocultados o ninguneados por “el poder” científico, unificar, interrelacionar sus propuestas, y lo que sí he añadido es una concepción general apoyada por los datos actuales que puede ser parcial, pero creo que no totalmente errónea.
En cuanto a su pregunta sobre sus posibles implicaciones sociopolíticas, me parece un tema muy interesante aunque para los darwinistas (los huxleistas) es un tema tabú. Para ellos la ciencia es algo aséptico, basado en datos científicos (aunque todavía están buscando los suyos) y al margen de ideologías sin ser conscientes de que su teoría es todo lo contrario de lo que predican. Es una proyección sobre la Naturaleza de los conceptos económicos y sociales de la doctrina del “Laissez faire”, según Bertrand Rusell y otros prestigiosos pensadores. Pero no resisto la tentación de citar textualmente a Karl Marx, del que no se puede decir que fuera precisamente simple, en una carta a Engels, después de leer con atención el libro de Darwin que, inicialmente consideró positivamente como explicación “materialista” de la Naturaleza: Es curioso ver cómo Darwin descubre en las bestias y en los vegetales su sociedad inglesa, con la división del trabajo, la concurrencia, la apertura de nuevos mercados, las ‘invenciones’ y la ‘lucha por la vida’ de Malthus. Es el bellum omniun contra omnes de Hobbes, y esto hace pensar en la Fenomenología de Hegel, en la que la sociedad burguesa figura bajo el nombre de ‘reino animal intelectual’, mientras que en Darwin es el reino animal el que representa a la sociedad burguesa. (Marx-Engels Correspondence 1862 Source: MECW Volume 41, p. 380).
Las consecuencias de edificar una supuesta teoría científica, una visión de la Naturaleza, sobre conceptos, más bien sobre prejuicios sociales sórdidos y crueles y posteriormente intentar hacer creer que esos prejuicios son “leyes naturales” han sido nefastas. Han sido usados como instrumento de dominación, de justificación de la injusticia y de lucha contra la Naturaleza. Por eso tengo cierta reticencia a intentar aplicar teorías “científicas” a la planificación social. Pero en cualquier caso parecería más razonable observar cómo funciona realmente la Naturaleza e intentar amoldar, adecuar el comportamiento social a ella, como han hecho siempre los seres humanos considerados “primitivos” por los “superiores” que lo que han hecho los creadores del “libre mercado” y su extensión científica el darwinismo, que es exactamente lo contrario. Y en este contexto las características fundamentales de la naturaleza derivadas de “mi” propuesta, (que no voy a plantear aquí porque es un tema complejo, porque los procesos biológicos son de una enorme complejidad) son que los fenómenos que componen la vida, desde las células, los órganos y tejidos, los organismos, las especies y los ecosistemas, hasta la totalidad del ecosistema global que constituye la Tierra, están organizados en sistemas interconectados, cada uno de ellos integrados en otro sistema de rango mayor en los que todos, absolutamente todos sus componentes son necesarios para un funcionamiento equilibrado.
Que lo que mantiene la dinámica de la Naturaleza no es la competencia sino algo que podíamos llamar cooperación si no fuera un término antropocéntrico tan del gusto de los darwinistas y que prefiero denominar relaciones de interdependencia. Es decir, que la forma más adecuada de vivir en armonía con la Naturaleza ha sido la que ha mantenido el Hombre durante la inmensa mayor parte de su existencia sobre la tierra: el “colectivismo primitivo”, pero como es evidente que no parece razonable intentar volver a ese modo de vida, creo que se puede definir sucintamente el modelo social que más se ajusta a la forma, a los sistemas en que está organizada la Naturaleza con tres 

palabras: Autogestión y federalismo.
Fuente: http://diagonalperiodico.net/Version-completa-La-vision.html

jueves, agosto 30, 2012

Lenguajes supuestamente neutrales.-

José María Delgado

En el telediario de la 1ª ya comienza a repetirse el término "régimen anterior" para referirse al franquismo por el busto parlante de turno. El genial ideólogo que lo diseñó, pues no es cosa de hoy, debió pensar que podría pasar por lenguaje neutral, aséptico, no-ideológico, en lugar de decir, "franquismo" "dictadura" o "dictadura franquista", nomenclatura propia de rojos, progres o vaya usted a saber. Naturalmente, quien habla así, la televisión que así se expresa,  se "retrata" tanto como el que afirma ser "ni de derechas, ni de izquierdas".

Pero desde la aparente acera de enfrente, vamos, desde cierta izquierda mas o menos "extrema" tan fiel a la doctrina leninista del "derecho de autodeterminación" como solidaria con toda clase de nacionalismo soberanista, independentista, resulta prohibitivo llamar "España" a este país, si no se quiere ser tildado de "españolazo", vamos, una manera seudo simpática de llamarnos franquistas o, si se nos apura, fascistas. El soporte ideológico de tales posicionamientos radica en afirmar que llamar "España" al territorio bajo control del estado español es tanto como actuar performativamente impulsando el nacionalismo español, dando por supuesto que se trata de una nación, presupuesto que ellos niegan. Y aúnque así fuera, quien dice "España" para referirse a su país no pretende ni sabe, como sucede con los pájaros y la aeronáutica, de nacionalismos, por ello no le preocupa ser neutral o no entre el estatal-español y el periférico-secesionista, solo pretende aludir a una parte del planeta en la que se considera  incluido, vinculado en razón - no elegida - de nacimiento.

Que España sea un estado-nación que parece hoy deshacerse, nación fabricada desde el estado, no niega que Cataluña sea a su vez otra nación, también nación-estado fabricada básicamente a través de politicas públicas diseñadas desde la Generalitat o administración paraestatal catalana. Que una se halle en la actual coyuntura  en  trance de deshacerse y la otra en vias de crecer y consolidarse es cuestión que nada tiene que ver con la antropologia y si con la política. Y como no, con la eufemisticamente llamada "cuestión social".

Por de pronto pretender llamar a este país "estado español" es algo tan inadecuado como ridiculo, si los nacionalistas periféricos pretetenden deshacer el - según ellos - equívoco de denominar "España" a la vez al conjunto del territorio estatal y a la vez a la parte del estado que quede una vez exceptuada Cataluña y las otras comunidades secesionistas, tendrán que inventar otra acepción mas respetuosa con la realidad sociológica de su propio país, allí donde las fronteras de clase y origen modifican y detienen el imaginario soberanista y la gente no tiene problema en llamarse, también, españoles.