Contra las patrias, el Viejo Maestro




La nacionalidad del obrero no es ni francesa, ni inglesa, ni alemana, es el trabajo, la esclavitud libre, el automercadeo. Su gobierno no es ni francés, ni inglés, ni alemán, es el capital. Su aire nativo no es ni francés, ni alemán, ni inglés, es el aire de la fábrica. La tierra que le pertenece no es ni francesa, ni inglesa, ni alemana, está a unos cuantos pies bajo el suelo.
Karl Marx: Crítica de «El sistema nacional de economía política» de Friedrich List

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jueves, julio 26, 2012

Defensor del Pueblo Andaluz plantea expropiar a los bancos las viviendas de protección oficial que no oferten

SEVILLA, 25 Jul. (EUROPA PRESS) -
  

 El Defensor del Pueblo Andaluz en funciones, José Chamizo, ha presentado este miércoles una serie de medias como respuesta a las necesidades de vivienda con motivo de la crisis para intentar bajar el número de desahucios en Andalucía, entre las que se contempla su petición a la Consejería de Fomento y Vivienda de que las entidades bancarias hagan un inventario de sus viviendas de protección oficial, y "se comprometan a ofertarlas en venta o alquiler".
  
Y Si este inventario no se hace en unos plazos adecuados, que la Administración proceda a la expropiación de las mismas, porque las VPO "no pueden ser propiedad de los bancos, puesto que en dichas viviendas hay dinero que ha puesto la sociedad española".
 
Así, en rueda de prensa en la sede de la Defensoría, en la que ha lamentado que esta misma mañana se haya realizado un desahucio en el municipio malagueño de Cártama, donde se está dando una intervención "bastante brutal" de la Guardia Civil, un fenómeno al que "lamentablemente nos estamos acostumbrando", ha anunciado que se ha solicitado a Fomento y Vivienda que con todas las entidades bancarias de Andalucía se promueva la opción del Real Decreto 6/2012 del 9 de marzo, de medidas urgentes de protección de deudores hipotecarios sin recursos, en cuyo artículo 3 "se le pide a los bancos ofertas de viviendas de protección oficial (VPO) como alquileres sociales a personas en el umbral de exclusión", aunque, matiz, "también pedimos que se aplique a aquellos que se encuentran en una situación de precariedad económica".
 
Chamizo ha recordado que en el caso de las VPO "la legislación ordena que las personas tienen que residir en ellas", y si el titular no es una persona física, sino otro tipo de persona jurídica, "están obligados a destinarlas al alquiler", porque "no pueden estar vacías y cerradas".
   Por tanto, la Defensoría solicita que "en una plazo vinculante y concreto, los bancos realicen un inventario completo de todas sus viviendas de protección oficial, y se comprometan a ofertarlas en venta o alquiler a través de las webs de las entidades, o incluso mediante las webs de la comunidades autónomas o los ayuntamientos".
 
En dicha información, continúa, "pedimos también que se hable de dónde están, en qué condiciones, o de los precios de las mismas". Además, aclara que las personas que quieran adquirirlas "deberán cumplir unos requisitos concretos", y también "pedimos que cuando esas persona puedan hacer frente a esas viviendas, se les facilite el préstamo", pero, matiza, los bancos "tienen la obligación de poner precios adecuados".
   "En el caso de que los bancos no cumplan, previa aprobación de la normativa del artículo 33 de la Constitución, vemos posibilidad a la expropiación, por incumplimiento de la acción social de la propiedad", continúa el Defensor, toda que apunta que "entendemos que se trata de un camino irreversible, y que por ello la Administración tiene que contemplar la expropiación, porque las VPO no pueden ser propiedad de los bancos, puesto que en dichas viviendas hay dinero que ha puesto la sociedad española".
   "No tememos que en Andalucía hay miles de viviendas de protección oficial cerradas, por eso pedimos un inventario rápido a los bancos, y si no se hace, la Administración puede expropiar, porque la vivienda tiene que cumplir su función social". "No se puede dejar este asunto a la buena voluntad sino que haya que legislar con más potencia, por eso hay que ir a la expropiación si no se cumplen los plazos", insiste Chamizo.
  
Asimismo, Chamizo ha informado de que se ha remitido una queja de oficio e información a la Federación Andaluz de Municipios y Provincia para "que en pueblos y capitales de provincia de más de 50.000 habitantes se dé una intermediario para facilitar el entendimiento con los bancos por viviendas que puedan entrar en desahucio", una medida, afirma, que "se puede realizar sin grandes costos".
 
Igualmente, ha informado de que a diario llegan al Defensor entre dos y cuatro quejas por este motivo, "pero éstas se ponen cuando llega el desahucio judicial, y ya no podemos intervenir". "Por ello, pedimos a la gente que en cuanto tenga la primera notificación, lo diga, para lo cual, a través de una queja, hemos pedido a los Colegios de Abogados la organización de un servicio de asistencia legal que atienda los asuntos que les deriven recursos sociales que conocen estos casos.

Todos contra Merkel



Queda la palabra.
Juan Francisco Martín Seco.




“Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas guardé silencio, porque yo no era comunista; cuando encarcelaron a los socialdemócratas, me callé, porque yo no era socialdemócrata; cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no me rebelé, porque yo no era sindicalista; cuando vinieron a llevarse a los judíos, no protesté, porque yo no era judío; cuando vinieron a buscarme, ya no había nadie más que pudiera sublevarse”.

Estas palabras de Martin Niemöller, falsamente atribuidas a Bertolt Brecht, pueden ser un resumen fiel de lo que está ocurriendo hoy en Europa. Portugal e Irlanda no quieren que se les compare con Grecia, España intenta marcar diferencias con los tres países anteriores, Italia, a su vez, pretenderse distanciarse de España, y Francia, por lo menos hasta ahora, por miedo a que se la pudiera englobar entre los PIGS ha aceptado el papel de comparsa de Alemania. En general, todos los Estados han aspirado a ser los alumnos aplicados de ese sistema dictatorial impuesto por Merkel que ha dañado gravemente la economía y el bienestar de todos los países europeos y que solo está beneficiando a Alemania.

Las reglas de juego estaban trucadas desde Maastricht y los gobiernos, en un proceso totalmente asimétrico, han cedido soberanía sin reparar a quién, para quedar, al final, impotentes y en manos de los mercados, de Alemania y de instituciones europeas antidemocráticas que, como en el caso del Banco Central Europeo, no se sabe muy bien a quién sirven (quizá a Golden Sachs). Es significativo el grito de desánimo del Gobierno de Rajoy. El PP, en un exceso de ingenuidad dogmática, tal vez pensara que resolvería la crisis en cuanto llegase al gobierno o que sinceramente creyese que la solución se encontraba en los recortes y en las reformas, por eso ahora se siente defraudado. España, entre las medidas acometidas por el PSOE y las instrumentadas por el PP, ha seguido fiel y obedientemente las directrices de Merkel y del BCE, pero cuanto más avanza por ese camino peor es la situación en la que se encuentra.

Los líderes europeos, incluyendo a los de los Estados del sur, se han apresurado a marcar distancias con el país heleno (yo no soy griego) y a considerarlo un apestado. Incluso el lenguaje así lo indica al hablar de contagio. Pero lo cierto es que por el momento Grecia está haciendo de rompeolas y los gobiernos harían bien en preguntarse quién ocupará su lugar si finalmente los griegos se ven obligados a abandonar el euro, lo que parece altamente probable en el caso de que Europa no cambie de estrategia.
Alemania con la complicidad -al menos con el silencio- del resto de los países europeos ha arrastrado a Grecia a un punto sin salida. Es evidente que el coste de abandonar ahora el euro puede ser muy alto, pero ¿cuál es la alternativa? El camino que le trazan la Unión Monetaria y Alemania conduce al precipicio. Es posible que Grecia y sus gobiernos hayan podido cometer errores, que los condujeron a un endeudamiento excesivo, pero en cualquier caso este solo ha sido posible precisamente por pertenecer a la Unión Monetaria y de tales desequilibrios son tan culpables los países deudores como los acreedores.

El planteamiento es tanto o más claro en el caso de España o de Irlanda. Ambos fueron ejemplo de estabilidad presupuestaria y de aplicación de los dogmas neoliberales, sin que la ortodoxia les haya servido para nada y ahora se encuentran en una situación crítica. Su pecado, al igual que el de otros muchos, es haber entrado en una Unión Monetaria mal concebida. Sus bancos se endeudaban en exceso al tiempo que se generaba una fuerte burbuja inmobiliaria. Pero en una economía de mercado donde se ha renunciado a casi todos los mecanismos de control, con libre circulación de capitales, sin política monetaria propia, con un banco central que no actúa como tal ¿de qué manera evitar que el capital extranjero infle la economía como un globo y que la abandone más tarde creando una brutal crisis de financiación?

La única estrategia que les queda a los mandatarios europeos si quieren paliar la situación crítica en la que se encuentra la Eurozona es la unión de todos los países, desde Grecia hasta Francia, frente a Merkel. No existe ninguna razón para que Alemania mantenga el papel hegemónico que ostenta en la actualidad. Su aportación es idéntica en términos proporcionales a la de cualquier otro país, y además es la máxima beneficiaria de la Unión Monetaria. Resulta intolerable que el Banco Central Europeo se mueva exclusivamente a sus dictados y conveniencias. Ante el atropello al que se está sometiendo a Grecia, el mayor error que pueden cometer los gobiernos europeos es guardar silencio como si no fuese con ellos.

Quizá el país que sobre en la Eurozona no sea Grecia sino Alemania. Sin Alemania tal vez todo iría mejor. El Banco Central Europeo podría actuar como un verdadero banco central respaldando a los países y a las entidades financieras; el euro se devaluaría frente al marco, dólar, yen, yuan y otras monedas, con lo que los países recuperarían la competitividad perdida; se incrementarían las exportaciones y se reducirían las importaciones, y las brechas en la balanza de pagos de algunos países se reducirían, incluso desaparecerían; los tipos de interés serían mayores (puede que no mayores que los que se están pagando ahora), pero no los tipos reales que, al compensarse con mayores tasas de inflación y con la evolución de los tipos de cambio, harían que la deuda exterior nominada en euros se devaluara al mismo ritmo de la moneda, la economía se reactivaría e incluso los déficits públicos a medio plazo serían más reducidos. El lastre es Alemania y no Grecia.

miércoles, julio 25, 2012

Radicalismo de garrafón.



Jose María Delgado Gallego.

Actuando como reciclador de palabros, mas que propietario de ellas, a la manera como Juan Goytisolo se apropia del término "prístino" o Javier Marías se encaprichó de "superferolítico", uno descubre a peña que como el burgués de Moliére es posmoderno sin saberlo, así cree a pié juntillas en todo lo que "le suena" o resuena, sin necesidad de mayores argumentos y de tal modo va juntando un corpus de influencias políticas  tan erradas como contradictorias entre sí, pero que puede llegar a “sentir” como auténticas y válidas.

Así pues al internacionalismo mas o menos marxista se le puede superponer un soberanismo irredentista de nación sin estado y al Socialismo meta y razón de la ordalía marxiana,  le cuadra un antiimperialismo con origen mas o menos en Samir Amin y en el "antiimperialismo " tercermundista que acaba por borrar toda huella de aquél pero que nos hace simpatizar obligadamente con Chávez y Ahmadineyah y con el sátrapa sirio a menos que nos arriesguemos a “hacerle el juego al imperialismo”.

Pero la moda es incostante y la derecha busca su oportunidad entre el abrumador rechazo de la ciudadanía a los recortes y al desmantelamiento de las conquistas sociales, y puede observarse no sin preocupación el discurso antipolítico supuestamente “indignado”  que estamos oyendo en estos últimos tiempos. 

Es cierto que los políticos se han ganado a pulso la desconfianza, cuando no el rechazo abierto de la ciudadanía, que los ven cada vez más lejos de los problemas reales de la gentes, disfrutando de inmerecidos salarios, dietas y gabelas insultantes para la magra y recortadas economías proletarias, pero buena parte de este discurso seudo radical tiene un ribete neofascista y autoritario muy peligroso, demás que en su falta de alternativas a tales salarios y tales abusos, por esa oquedad, es el Espadón, el Salvapatria el que se invoca sin siquiera mencionarlo.

Es muy cierto, como escribe Concha Caballero  que desde la ultraderecha y desde la ultraizquierda se difunden constantemente mensajes antipolíticos y antisindicales, esa manera de no mirar mas allá de la naríz, esa tendencia a no distinguir, a apuntar a bulto, a traducir relaciones sociales complejas o cuando menos no siempre evidentes, a percepciones individuales maniqueas y reduccionistas, por este camino parecen unirse "libertarianismo" o anarquismo de derechas en plan Aguirre con acratismo descerebrado de gente cuya relacion con la realidad les llega mediatizada por un ordenador, friquis cuya ignorancia corre pareja con su ausencia de sentido de la responsabilidad.

Ese discurso “de garrafón” ha hecho de los políticos una clase o casta, como de los sindicalistas, y se niega a descender y considerar el papel subalterno y vicario que respecto del orden neoliberal de la Unión Europea y de la especulación inmobiliaria han hecho tanto PSOE como PP estando en el gobierno o en la oposición. Considerar esto desactivaría sin más esa inquietante ambivalencia que apenas se oculta tras ese discurso antipolítico, ese reduccionismo culpable que no ve ni en el Sistema Capitalista, ni en los ricos y poderosos, ni en los bancos y mecanismos mas o menos sofisticados de especulación financiera, ni en la Iglesia, ni en los inadmisibles gastos militares, ni en el imperialismo económico alemán y yanqui los verdaderos culpables mientras que generaliza culpabilizando a quienes solo serían individualmente culpables – de serlo - de corrupción y colectivamente de trabajar según la lógica y límites de lo permitido por el mercado, según el guión del Plan de Estabilidad Presupuestaria de la UE, como en América Latina lo fueron de su versión original que llamaron “Consenso de Washington”.

Urge librarnos de ese discurso pseudoácrata tan caro a Aguirre, al PP – mírese la reducción del número de concejales a 30.000 en todo el estado, la demagogia sobre sus sueldos cuándo mas de la mitad no perciben peculio alguno – a las teorías económicas de la “escuela austriaca” (Von Mises, Hayek) a los think tank libertarianos como la fundación Heritage, el Cato Institute, la FAES peperiana, de donde emana la iniciativas ultraliberales que estamos sufriendo y que en su común enemistad con el Socialismo marxista, su desprecio por la democracia y su aliento a la explotación bárbara de los trabajadores, resulte comprensible que por sus efectos muchos consideren al neoliberalismo y al fascismo poco menos que idénticos. La biografia de Aznar o de Rajoy o de tantos peperianos daría razón a comparaciones de esa índole.

lunes, julio 23, 2012

¿Mercados versus votantes?


 Wolfgang Streeck

New Left Review, nº 71





Durante los tres años transcurridos desde 2008, el conflicto distributivo bajo el capitalismo democrático se ha convertido en un complicado tira-yafloja entre inversores financieros globales y Estados-nación soberanos.
Mientras que en el pasado los trabajadores luchaban contra los patronos, los contribuyentes contra los ministros de Hacienda y los deudores privados contra los bancos privados, ahora son las instituciones financieras las que se enfrentan a los propios Estados a los que han chantajeado muy recientemente para que las salvaran. Pero la configuración subyacente de poder e intereses es mucho más compleja y todavía espera una exploración sistemática. Desde la crisis, por ejemplo, los mercados financieros han
vuelto a exigir a los distintos Estados tipos de interés muy variados, diferenciando así la presión que aplican sobre los gobiernos para hacer que sus ciudadanos accedan a recortes de gastos sin precedentes, por más que sigan, una vez más, una lógica distributiva de mercado básicamente inalterada.
Dada la cantidad de deuda que arrastran la mayoría de los Estados hoy día, hasta el menor aumento del tipo de interés sobre los títulos de la deuda puede provocar un desastre presupuestario


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domingo, julio 22, 2012

Hemos vivido un sueño

Hoy, en el vertiginoso salto atrás a la pobreza, paro y ladronería bancaria, cuando los españoles vuelven a emigrar, dependemos enteramente de la Dama de Acero alemana

 

Hace poco mas de un decenio, el llamado milagro español nos exaltaba y provocaba la admiración del mundo entero. Nuestro presidente del Gobierno, el héroe de la reconquista del islote de Perejil y miembro del famoso trío de las Azores que emprendió la noble y fructuosa (¡cifras cantan!) cruzada de liberación de Irak y la neutralización de sus armas mortíferas, aseguraba a quien quisiera oírle que España se había zafado de la funesta influencia francesa y había recuperado la grandeza perdida desde la época del emperador Carlos V. Los hechos o, por mejor decir, la información de los hechos, le daban la razón. España era la octava potencia mundial en términos económicos, los mercados alentaban nuestro imparable crecimiento y la marca España no era solo, como hoy, la de Nadal, el Real y el Barça, sino la de todo un país que caminaba con paso firme y resuelto por la recta vía del progreso y de la prosperidad.

Eran los tiempos del ladrillo y del crédito fácil, de la feliz llegada del euro, de la culminación gloriosa de una transición democrática que servía de modelo urbi et orbi, de proyectos y obras faraónicas y de dinero derramado a espuertas.

Pero los milagros —con excepción de los científicamente demostrables por cámaras ultrasensibles en Lourdes y Fátima, según su Santidad Benedicto— no existen y en 2008, tras la quiebra de Lehman Brothers, inesperada para los accionistas crédulos, pero no para sus directores ni para las hoy célebres agencias de notación, aquellos apresuraron a privatizar los beneficios de la venta de sus activos tóxicos en favor de los responsables de la bancarrota y a “socializar” las ingentes pérdidas a costa de los estafados. Después de una sarta de noticias funestas a los largo de 2009 y 2010, abrimos finalmente los ojos y, como dicen en Cuba, “caímos del altarito”. El sueño se había desvanecido y el despertar fue amargo.
Lo de un país rico pero pueblo pobre es una constante de nuestra historia. En la época imperial evocada por José María Aznar, el oro de las Indias recalaba en España. No obstante, lo que no era invertido en la construcción de palacios e iglesias y en gastos suntuarios pasaba directamente a manos de los negociantes y banqueros de Génova y Ámsterdam. A diferencia del pragmatismo luterano, calvinista o anglicano forjador del moderno capitalismo según señaló Werner Sombart, el catolicismo hispano acumulaba sin medida fincas rústicas y heredades inmobiliarias y rechazaba por razones de hidalguía el comercio y la fabricación de bienes útiles. España, pese a los esfuerzos de los ilustrados y regeneracionistas y las actividades productivas de los llamados indianos, se descolgó del progreso europeo y quedó rezagada en su furgón de cola. A fines de los cincuenta y comienzos de los sesenta del pasado siglo, la conjunción de la salida masiva de emigrantes a una Europa a la que política y económicamente aun no pertenecíamos, con la entrada igualmente masiva de turistas procedentes del todo el Viejo Continente, y la llegada al Gobierno de los ministros tecnócratas del Opus Dei, cambiaron las cosas. Estos últimos fueron nuestros calvinistas: desculpabilizaron al catolicismo de sus siempre ambiguas relaciones con el sistema de producción y espíritu de empresa del capitalismo, y asumieron el lema de “por el dinero hacia Dios”. Como previmos algunos en fecha tan temprana como 1964, el régimen franquista se desplomaría a la muerte del Caudillo no por la acción de una izquierda aferrada al recuerdo de su lucha heroica durante la Guerra civil, sino por la transformación de una sociedad que nada tenía que ver con la que se había alzado a poder por la fuerza de las armas 25 antes.

Estamos al cabo de un ciclo histórico y una crisis de civilización. Habrá que exigir responsabilidades

Los logros de la transición que acabó con el ciclo de revoluciones, guerras civiles y dictaduras de espadones están a la vista de todos y recibieron el aplauso unánime de una Unión Europea que no tardaría en acogernos con los brazos abiertos y favorecernos con sus fondos de ayuda para el desarrollo. Pero sus limitaciones no tardarían en manifestarse mientras los sueños de grandeza se nos subían a la cabeza. Hubo una transición política de “borrón y cuento nuevo”, pero no educativa ni cultural. Los hábitos mentales creados por la rutina y el temor a las ideas frescas pero desestabilizadoras de las verdades consagradas se perpetuaron. Los sucesivos gobiernos de las tres últimas décadas no tuvieron unos la voluntad y otros el valor de denunciar el Concordato, de abolir las exorbitantes partidas presupuestarias y privilegios fiscales eclesiásticos y de crear un Estado verdaderamente laico, liberándose así de las recurrentes presiones y chantajes de una jerarquía ideológicamente retrógrada. Convertidos ya en nuevos ricos, nuevos libres y nuevos europeos, nuestra clase política, surgida al socaire de la bonanza económica y de un optimismo sin mácula, fundó sus criterios de la gestión pública en el clientelismo con el aplauso de unos ciudadanos que, confortados por el acceso a un crédito fácil, asumieron que este era un pozo sin fondo. El paso de una pobreza real a una riqueza ficticia no se produjo gradualmente sino con una brusquedad que no permitió la creación de una cultura amortiguadora de tan vertiginosa mutación. De ser un país de emigrantes en busca del pan que no ganaban en casa nos convertimos en otro que acogía a millones de fugitivos de la pobreza oriundos de Iberoamérica, Magreb y África subsahariana.


El ejemplo más extremo pero sintomático de lo que ocurría en nuestras “enladrilladas” costas mediterráneas, lo hallé en El Ejido. El país misérrimo que visité hace poco más de medio siglo saltó de un brinco a ser uno de los municipios más ricos de Europa. En medio del mar refulgente del plástico de los invernaderos bajo el que se apiñaban en condiciones indignas millares de magrebíes y subsaharianos, la ciudad improvisada sin planificación alguna albergaba según un informe del Foro Cívico Europeo que cito de memoria, una cuarentena de agencias bancarias, ciento y pico prostíbulos y una librería a todas luces superflua a ojos de una comunidad para la que la educación era algo inútil de cara al logro y al manejo del dinero. ¿Quién iba a decir en 1997 que esta sociedad derrochadora y caciquil, fruto de la megalomanía de especuladores de toda laya a cargo de las Autonomías y Diputaciones —verdaderos reinos de Taifa— iba a convertirse de pronto en el nuevo “hombre enfermo de Europa”, como lo fue hace un siglo el imperio otomano?



Los ciudadanos no distinguen ya entre el partido que originó la ruina y el que la tapó
Al despilfarro y delirio de grandeza de la época de Aznar —el de la boda principesca en El Escorial, con un yernísimo que a diferencia del esposo de la infanta Cristina ha dejado misteriosamente de ser noticia— sucedió para alivio de muchos la llegada al poder de un joven y prometedor José Luis Rodríguez Zapatero. ¿Sabía este en marzo 2004 la envenenada herencia que recibía en manos? Quienes creíamos que no, dado su tenaz optimismo y negación obstinada de la crisis que se nos venía encima después de la quiebra fatídica de Lehman Brothers, nos equivocamos de medio a medio. Un reciente artículo de Francesc de Carreras (La razón moral del indignado, La Vanguardia, 29-5-2012) me puso sobre la pista del libro de Mariano Guindal, El declive de los dioses, cuya lectura aconsejo vivamente, en la que su autor entrevista a quien pronto sería ministro de Industria de Zapatero en vísperas de las elecciones de 2004, y en la que Miguel Sebastián declara: “Menos mal que no vamos a ganar porque la que viene sobre España es gorda […]Tenemos una burbuja inmobiliaria y es inevitable que estalle y cuando esto ocurra se lo va a llevar todo por delante incluyendo los bancos”. Si, como admite el entrevistado, Zapatero y su equipo no estaban preparados para empuñar el timón en la tempestad que se avecinaba, cabía esperar al menos que dieran a conocer la “tremenda” situación que heredaban. La culpa no era suya, y lo razonable hubiera sido coger el toro por los cuernos y afrontar con urgencia la previsible catástrofe.
Por desgracia no lo hicieron y al desmadre especulativo y saqueo del erario público sucedió su incomprensible ocultación. Todo iba bien, seguíamos en el mejor de los mundos, hasta el momento (abril 2011) en el que ya resultó imposible negar la vorágine en la que nos anegábamos y, con dicho reconocimiento tardío, Zapatero cavó su propia tumba.
Hoy, en el vertiginoso salto atrás a la pobreza, paro y ladronería bancaria, cuando los españoles vuelven a emigrar a Inglaterra, Norteamérica, Suiza o Alemania y másters en mano se ven obligados a asirse al empleo que sea en medio del naufragio; cuando liberados de la influencia francesa (¡ah, el sublime Aznar!) dependemos enteramente de la Dama de acero alemana y de las voraces agencias de notación; cuando los mineros de Asturias en huelga marchan a pie hasta Madrid y sacuden con sus justas reclamaciones los fundamentos éticos de un Estado presuntamente democrático, ¿que hacen Rajoy y su flamante Gobierno? Negar ya no la crisis sino el rescate hasta el último momento y presentar luego la capitulación como una victoria; aclarar que “donde digo digo, digo Diego”; sostener que si accedió a agarrarse al salvavidas fue cediendo a las súplicas de quienes se lo arrojaban; imponer los recortes brutales a la educación y asistencia sanitaria y dejar impunes a los causantes de la ruina y a quienes se aprovecharon desvergonzadamente de ella.

El rechazo casi general a la clase política e instituciones estatales, incluido el Poder judicial encarnado por el Dívar de los fines de semana marbellenses —por cierto, ¿por qué y por quién fue nombrado a tan alto cargo en tiempos de Zapatero?— traduce la perplejidad de unos ciudadanos que, desbordados por la magnitud de los problemas que les acucian, no distinguen ya entre los dos partidos políticos, el que originó la ruina y el que la tapó y, a falta de expresar su cólera a gritos, se refugian en la fatalista resignación. Estamos al cabo de un ciclo histórico y una crisis de civilización, y habrá que exigir responsabilidades como claman los indignados. Como se pregunta Josep Ramoneda en un reciente artículo en estas mismas páginas (Poco pan y peor circo, EL PAÍS, 14-6-12), “¿hasta cuando aguantarán los ciudadanos que nadie defienda sus intereses?”

Juan Goytisolo es escritor.

sábado, julio 21, 2012

Los documentos que el Gobierno español ha ocultado al Congreso y a los españoles

ELPLURAL.COM les ofrece en castellano los informes de la Unión Europea y del Gobierno holandés que regulan la intervención bancaria
Los documentos que el Gobierno español ha ocultado al Congreso y a los españoles
El jueves en el Parlamento alemán y la mañana de este viernes, en el finlandés, se ha debatido sobre el rescate español. Y para ello se ha utilizado la documentación que prepararon los organismos de la Unión Europea. Los parlamentarios de estos países, los gobiernos y los altos cargos de los países del euro, han conocido en este sentido los documentos de recomendaciones que han llevado a aprobar la ayuda a nuestra banca. Documentos y argumentaciones que el Gobierno de Mariano Rajoy ha ocultado al Congreso español, y a los españoles en general.
Estos documentos básicos, cuyo contenido y recomendaciones se han aprobado esta mañana por parte del Eurogrupo, son el llamado  Memorando de Entendimiento (memorando de las 32 condiciones), y el previo Condiciones del Fondo de estabilidad financiera. Igualmente hemos tenido acceso al documento del presidente del Consejo Europeo, donde se dan ya no pautas, sino órdenes, sobre cómo debe actuar el Gobierno español. A ellos también se puede añadir algunos informes realizados por los gobiernos de la zona euro. En ELPLURAL.COM  podemos ofrecerles el Informe del Gobierno holandés sobre el rescate de la banca española.
Todos estos documentos, en especial el Memorandum de Entendimiento, dejan claros los 32 pasos que el Gobierno español y la banca deben cumplir paso a paso a partir de que se produce el rescate bancario.  Algunos gobiernos, como el holandés, los hicieron públicos, pero el Ejecutivo de Mariano Rajoy se negó a dárselo al resto de fuerzas políticas españolas. Y, mucho más, claro, a hacerlo accesible a los ciudadanos.
El líder socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, reprochó esta situación el pasado jueves en el Congreso, donde acusó al Gobierno de  opacidad del Gobierno y de escaso talante democrático.

jueves, julio 19, 2012

El gobierno de la Junta y los recortes del PP: el timo de la estampita y la falacia del gobierno “muralla”


Jesús Rodríguez, 
Tere Rodríguez-Rubio


Ayer el gobierno de la Junta de Andalucía daba una rueda de prensa en el que afirmaba que daba marcha atrás en sus recortes anunciados para no cargar sobre las espaldas de los empleados públicos un doble recorte: el de la Junta y el anunciado por el gobierno central.

No queremos extendernos aquí sobre las trayectorias de PSOE e IU en los últimos tiempos. En el caso del PSOE, resguardarse bajo el paraguas de los ajustes impuestos por Madrid y de la amenaza de la intervención, carece de credibilidad cuando las políticas de ZP abrieron el camino y legitimaron las políticas de recortes del PP. Más aún cuando la reforma constitucional exprés, efectuada el verano pasado por el gobierno del PSOE de acuerdo con el PP, supone la base legal e ideológica de las actuales políticas de ajuste y encorsetaban políticas alternativas desde las autonomías. Cuando el PSOE e IU hicieron la campaña a las elecciones andaluzas sabían cuál era el contexto y aún así prometieron no recortar. Sabrán ellos cuánto valen sus palabras. Pero quien no tiene una estrategia de desobediencia y deslegitimación clara de los marcos institucionales está llamado a asumir las lógicas de ajustes.


En el caso de IU llevar el capital acumulado en dos años de movilización contra los recortes a un gobierno con un PSOE, que no ha hecho ningún balance crítico de esa etapa, no ha podido hacer más daño y generar más confusión entre la gente que tiene que movilizarse. El contexto ya era conocido pero también es usado como excusa y en lugar de favorecer la deslegitimación de las instituciones, por ejemplo retando al PP a intervenir Andalucía, cuando la gente ve que no sirven a la clase trabajadora, vienen a reforzarlas. En su referéndum interno excluyeron las posibilidades expuestas por otros sectores que no eran la dirección del PCE (con su secretario general a la cabeza), verdadero artífice del acuerdo con el PSOE, y ahora intentan cubrirse el flanco izquierdo intentando atacar a la izquierda que todavía no ha sucumbido, tildándola de izquierdista e inmadura.


Pues bien, ayer se daba una rueda de prensa que no podemos más que denunciar en su fondo y en su contenido. La supresión de la paga extraordinaria de Navidad a los empleados públicos supone el 7,14% del sueldo anual de los empleados. El gobierno de la Junta iba a recortar el 5% de los sueldos de dichos empleados. No nos queremos extender aquí en el error enorme que supone criminalizar los salarios en este país, en hacerlos corresponsables de la génesis del problema de la deuda y por tanto de las salidas. Ya lo hemos hecho en otras ocasiones, señalando alternativas y describiendo cómo se ha ido engordando la deuda pública para socializar las pérdidas privadas del sector bancario, entre otros.


El hecho es que el gobierno PSOE-IU tiene la caradura de decir que no quiere dañar más a los trabajadores y por eso echa marchar atrás a su plan de reducir el 5% de su sueldo, pero aplicará la reducción del 7,14% que supone la supresión de la paga extraordinaria. Es decir, que va a ahorrarse más dinero, nos va a reducir más los salarios y encima querrán aparecer como un gobierno muralla frente al PP. Eso sin tener en cuenta que se mantienen los recortes de horas para el personal interino, la pérdida de empleos de muchos de ellos, la eliminación de las ayudas sociales y los recortes anunciados por la Junta íntegramente para 2013. No hacen falta muchas valoraciones del hecho de que los centros de salud en Andalucía permanezcan cerrados por la tarde en verano o de que la Junta lleve años privatizando y precarizando el empleo en los llamados servicios "complementarios" de la administración pública.


El jueves 19 nos veremos las caras con muchos dirigentes de IU y PSOE encabezando manifestaciones contra los recortes del gobierno central. No le pedimos ya que asuman un programa anticapitalista para salir de la crisis sin que la pague la clase trabajadora. Es mucho pedir. Lo que le pedimos es, simplemente, un poco de vergüenza. Que no nos tomen el pelo. Necesitamos converger con la base social y militante de estos partidos, hastiada de tanto despropósito. Pero en absoluto con sus dirigentes ni con los militantes que defienden a capa y espada este gobierno, incluso desmovilizando, oponiéndose a quienes decimos que tenemos que rechazar el ajuste sobre la clase trabajadora, lo realice quien lo realice. Porque ahí hemos estado siempre.


Jesús Rodríguez, profesor de economía,

Tere Rodríguez-Rubio. profesora de Lengua Castellana y Literatura